Tomás Jordán y régimen político: en un sistema así de fragmentado “es muy difícil aprobar reformas”
El constitucionalista subrayó la pertinencia de que la reforma al sistema político, aprobado en el Senado y a la espera de su discusión en la Cámara de Diputados, es pertinente sea aprobada antes del 11 de marzo. De lo contrario, corre el riesgo de que los diputados entrantes trunquen su aprobación.
El abogado constitucionalista de la Universidad Alberto Hurtado, Tomás Jordán, analizó la tramitación por la que cruza el proyecto de reforma política. El Ejecutivo le dio urgencia de discusión inmediata, y ya fue aprobado por el senado.
La iniciativa debiera discutirse la próxima semana en la Cámara de Diputados, instancia en la que hay reparos especialmente de los parlamentarios independientes o de partidos más pequeños. Poniendo límites a la proliferación de partidos y promoviendo la disciplina parlamentaria (contempla la pérdida del escaño para los legisladores que abandonen su partido o bancada, además de exigir un umbral mínimo del 5% de los votos para lograr un cupo en el Congreso), el proyecto es citado por sus defensores como un fortalecimiento de la gobernabilidad.
En esa línea, Jordán resaltó lo pertinente de que el proyecto sea aprobado antes de marzo. “Van a entrar al nuevo Congreso, especialmente en la Cámara de Diputados, alrededor de 10 fuerzas políticas, si no contamos aquellos que se disuelvan”, aseguró hoy en Al Pan Pan, con Mirna Schindler, interpretando la cifra actual como lo suficientemente moderada para “darle gobernabilidad al sistema”.
“¿Qué pasa si no se aprueba? Van a tener que resolverlo con los nuevos partidos, que van a tener otro interés o nuevos intereses, que eventualmente pueden ser querer aprobarla o eventualmente no querer. Por lo tanto, el Ejecutivo, ¿qué es lo que quiere hacer? Acelerar la reforma para que las nuevas reglas rijan a partir de marzo necesariamente. Me refiero al nuevo ciclo político”, añadió .
“Entre más fraccionados está el sistema político, entre más fuerzas políticas están representadas ―sobre todo en la Cámara de Diputados―, es mucho más difícil llegar a acuerdos, es mucho más difícil fijar una agenda (…) En el caso del Presidente Piñera en su segundo periodo, fue muy complejo llegar a acuerdos con el Congreso, y la principal razón es porque tú tienes que negociar con muchas fuerzas“.
En esa línea, recordó la larga tramitación de la reforma de pensiones, promulgada en marzo pasado pero con varias discusiones fallida que ocuparon la mayor parte de la década pasada. “Las reformas, en un sistema muy fragmentado, son muy difíciles de procesar, son muy difíciles de aprobar. Eso impacta en la legitimidad del sistema democrático, porque cuando tú tienes un sistema que no procesa demanda, o las procesa muy lentamente, se empieza a deslegitimar”.
“Eso significa que las personas dejan de confiar en el sistema, dejan de apoyar las instituciones democráticas. Eso da cuenta o permite que aparezcan líderes populistas, con agendas populistas, de soluciones de corto plazo, con soluciones fáciles“, sentenció.
Inscríbete en el Newsletter +Política de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad para informado/a con noticias precisas, seguimiento detallado de políticas públicas y entrevistas con personajes que influyen.