PAÍS
Catalina Parot: el retorno piñerista a Bienes Nacionales
El Presidente electo José Antonio Kast confirmó a Catalina Parot como ministra de Bienes Nacionales, en un movimiento que devuelve a Evópoli al corazón del gabinete y reactiva un nombre con experiencia previa en La Moneda y alta visibilidad política.
La llegada de Catalina Parot al gabinete del Presidente electo José Antonio Kast no es un debut, sino un retorno. Con su confirmación como ministra de Bienes Nacionales, Parot vuelve a Alameda 720, el mismo edificio donde ya ejerció esa cartera durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, consolidando un perfil que combina trayectoria política, conocimiento del Estado y presencia mediática.
Militante de Evópoli, Parot se transforma en una de las dos representantes del partido liberal dentro del gabinete kastista, una señal de equilibrio interno en una coalición donde el Partido Republicano concentra el poder estratégico, pero necesita ampliar su base política para sostener gobernabilidad. Su nombre aporta experiencia ejecutiva en un equipo que ha sido cuestionado, precisamente, por una alta presencia de independientes y figuras sin rodaje estatal previo.
Tras su paso por Bienes Nacionales en Piñera I, Parot mantuvo una presencia constante en la agenda pública. Durante el segundo mandato del expresidente fue designada presidenta del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), rol desde el cual quedó expuesta a debates sensibles sobre pluralismo, regulación de contenidos y tensiones entre política, medios y opinión pública. Ese período reforzó su perfil como figura habituada al conflicto institucional y a la exposición permanente.
En los últimos años, Parot intentó dar el salto a cargos de elección popular, compitiendo por el Gobierno Regional Metropolitano, una apuesta que, si bien no prosperó, la mantuvo activa territorialmente y en el radar político. Esa experiencia electoral es vista por algunos en el oficialismo como un activo, en momentos en que el gobierno entrante deberá gestionar una relación compleja con regiones, bienes fiscales estratégicos y conflictos por uso de suelo.
Su regreso a Bienes Nacionales no está exento de desafíos. La cartera administra activos del Estado con alto valor político, económico y simbólico, en un contexto marcado por disputas territoriales, demandas indígenas, proyectos de inversión y debates sobre el rol del Estado como propietario. Para Kast, poner ahí a una figura con experiencia previa parece una apuesta por reducir riesgos y evitar errores de aprendizaje en los primeros meses.