PAÍS
Claudio Alvarado: el amigo íntimo de Kast a Interior
El Presidente electo José Antonio Kast confirmó a Claudio Alvarado como su futuro ministro del Interior, una designación que consolida el control del círculo más estrecho del republicano sobre el corazón político del próximo gobierno y asegura la presencia de la UDI en el comité político.
El Presidente electo José Antonio Kast confirmó lo que era un secreto a voces de su gabinete, tras confirmar a Claudio Alvarado como ministro del Interior, la cartera más influyente del comité político. La decisión no solo tiene un peso institucional, sino también simbólico: Interior quedará en manos de uno de los hombres de mayor confianza personal y política del mandatario entrante.
Militante histórico de la UDI, Alvarado cuenta con una extensa trayectoria parlamentaria y gubernamental. Fue diputado, senador y ministro secretario general de la Presidencia, acumulando experiencia en la tramitación legislativa y en la coordinación entre el Ejecutivo y el Congreso. Ese perfil técnico-político es precisamente el que Kast busca proyectar en un escenario de alta fragmentación parlamentaria y con un gobierno que anticipa tensiones desde su primer día.
Pero más allá del currículum, la clave de su nombramiento está en la relación personal con el presidente electo. Alvarado es un amigo de larga data de Kast: fue quien lo recibió en el Congreso en 2002, cuando el republicano debutó como diputado. Desde entonces, el vínculo se consolidó hasta convertirlo en uno de los aliados más leales del hoy presidente electo.
Esa cercanía lo integra a la llamada “troika de hierro” que rodea a Kast, junto a Arturo Squella, Martín Arrau y Cristián Valenzuela, un núcleo duro que ha definido las principales decisiones estratégicas del proyecto republicano. Con su llegada a Interior, ese grupo pasa a controlar directamente el principal eje político y administrativo del gobierno.
Alvarado, además, ha sido una figura clave en los procesos de transición. Cumplió un rol relevante en los traspasos de mando de 2014 y 2017, experiencia que volvió a poner al servicio de Kast en el delicado proceso de coordinación con la administración del Presidente Gabriel Boric. Ese antecedente explica, en parte, por qué su nombre fue visto como una carta “segura” para una cartera que debe articular seguridad, orden público y relación con el Congreso.
Con esta designación, Kast asegura la presencia del gremialismo en el comité político, pero también envía una señal clara: Interior será conducido por alguien del riñón del proyecto republicano, más que por una figura de equilibrio entre fuerzas aliadas. Para sus críticos, eso refuerza la idea de un gobierno altamente centralizado en un círculo de confianza; para sus defensores, garantiza disciplina política y control en un período que se anticipa complejo.