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Ximena Rincón: el desembarco de Demócratas en el Ministerio de Energía PAÍS

Ximena Rincón: el desembarco de Demócratas en el Ministerio de Energía

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El Presidente electo José Antonio Kast confirmó a Ximena Rincón como ministra de Energía, en una designación que instala desde el inicio dudas por su historial en pensiones y por los vínculos de su entorno con el lobby de los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD).


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Ximena Rincón, exministra, exDC y actual figura de Demócratas, llegará a Energía tras una fallida apuesta senatorial y con un pasado marcado por controversias regulatorias. Su entorno estuvo vinculado al lobby que frenó cambios a los PMGD durante la discusión del subsidio eléctrico, sector hoy cuestionado por distorsiones de mercado. Su nominación tensiona una cartera clave, presionada por el alza de las cuentas de luz, el rol del Coordinador Eléctrico y la revisión del modelo eléctrico.
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El arribo de Ximena Rincón al Ministerio de Energía no solo marca el desembarco más visible de Demócratas en el gabinete de José Antonio Kast, sino que instala uno de los flancos más sensibles del equipo ministerial. Su nombre llega precedido por una trayectoria política extensa y por un patrón de decisiones que, según críticos, ha tendido a frenar reformas que afectan intereses consolidados.

El principal foco de controversia está en el sector energético mismo. Durante la tramitación del proyecto impulsado por el entonces ministro Diego Pardow para extender el subsidio eléctrico, el Congreso rechazó por estrecho margen una modificación al precio estabilizado que reciben los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD). Esa indicación buscaba corregir distorsiones que, a juicio de expertos, benefician en exceso a ese segmento del mercado.

Una investigación periodística reveló que, en ese proceso, existió una intensa campaña de lobby articulada desde el mundo PMGD. Ese antecedente dejó instalada la sospecha de una defensa indirecta de intereses privados en una discusión regulatoria central para el sistema eléctrico.

Ese episodio no es aislado dentro de su trayectoria. Su paso por el mundo previsional —como superintendenta y luego directora de AFP Provida—, su rol en la defensa de la indicación ligada a Felices y Forrados que involucraba a su hermano, y su posición en debates clave de la reforma de pensiones, configuran un historial que analistas describen como consistente: actuar como dique frente a cambios estructurales que afectan sectores económicamente organizados.

Para sus cercanos, ese mismo recorrido es presentado como una fortaleza. Argumentan que Rincón conoce desde dentro los equilibrios entre regulación, mercado y política, lo que la convertiría en un “puente” entre mundos enfrentados. Para sus detractores, en cambio, su llegada a Energía anticipa un freno a eventuales correcciones al modelo PMGD y una gestión cautelosa en momentos en que la presión ciudadana va en sentido contrario.

El desafío que asume no es menor. La cartera de Energía enfrenta cuestionamientos por el alza sostenida de las cuentas de la luz, el rol del Coordinador Eléctrico Nacional tras el apagón de febrero de 2025, la continuidad y financiamiento de los subsidios eléctricos y una creciente presión política para revisar el esquema de generación distribuida. En ese contexto, la confirmación de Ximena Rincón no solo es una señal de apertura política hacia Demócratas, sino también una apuesta riesgosa en una de las áreas más sensibles del próximo gobierno.

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