SIN EDITAR
Por qué un video de IA con Cruise y Pitt alarmó a Hollywood
Un video con versiones digitales de Brad Pitt y Tom Cruise en una escena de acción volvió a agitar Hollywood y reabrió el debate sobre el futuro del cine en la era de la IA.
Hasta hace poco, los videos creados con inteligencia artificial (IA) parecían poco más que pruebas fallidas difíciles de tomar en serio. Muchos recordarán aquel video viral de 2023 en el que una recreación digital de Will Smith intentaba comer pasta en una escena extraña que parecía salida de una pesadilla.
Hoy, apenas dos años después, la tecnología ha avanzado tanto que las imágenes creadas por IA ya empiezan a resultar lo bastante convincentes como para recordar escenas reales de cine.
La última novedad llega con Seedance 2.0, el nuevo generador de video desarrollado por ByteDance, la empresa china propietaria de TikTok. En cuestión de días, clips hiperrealistas comenzaron a circular masivamente en redes: finales alternativos de series que nunca existieron, escenas espectaculares de películas jamás rodadas y secuencias que parecen sacadas de grandes producciones de Hollywood.
El video de IA que sacudió Hollywood
El video que generó preocupación en la industria fue una breve secuencia en la que versiones digitales de Brad Pitt y Tom Cruise protagonizan una intensa escena de acción en lo alto de un edificio derruido, con un acabado visual que recuerda al cine de gran presupuesto.
La pieza, según The New York Times, fue creada por el director irlandés Ruairi Robinson utilizando la nueva versión del sistema, desatando rápidamente preocupación entre estudios, sindicatos y creadores ante el vertiginoso avance de estas herramientas.
Basta con ver el clip para notar hasta qué punto ha cambiado la tecnología. Y es que la diferencia con las primeras generaciones de video creadas por IA es abismal. Para muchos espectadores, el resultado es tan convincente que la única pista de su origen artificial está en el diálogo, y no por falta de realismo técnico, sino por lo absurdo de algunas líneas. En el enfrentamiento, Pitt, por ejemplo, llega a gritar: “¡Mataste a Jeffrey Epstein, animal!”.
Jeffrey Epstein knew too much pic.twitter.com/12u8PQH9nt
— Ruairi Robinson (@RuairiRobinson) February 11, 2026
This was a 2 line prompt in seedance 2. If the hollywood is cooked guys are right maybe the hollywood is cooked guys are cooked too idk. pic.twitter.com/dNTyLUIwAV
— Ruairi Robinson (@RuairiRobinson) February 11, 2026
La reacción en la industria fue inmediata. El guionista Rhett Reese, conocido por Deadpool, confesó a The New York Times que el video le provocó un auténtico escalofrío y advirtió que herramientas así podrían destruir empleos en el sector, reavivando los temores que ya desembocaron en la huelga de guionistas de 2023, cuando miles de profesionales exigieron límites al uso de IA en Hollywood.
Los usuarios, sin embargo, se lanzaron de inmediato a experimentar. En cuestión de horas comenzaron a circular finales alternativos de Juego de Tronos, peleas inéditas de Dragon Ball Z, escenas nuevas con Walter White, el protagonista de Breaking Bad, e incluso un nuevo Will Smith enfrentándose a un feroz monstruo de espaguetis. Todo generado en cuestión de minutos.
Disney y la batalla por los derechos de autor
Pero el entusiasmo del público contrasta con la preocupación de los estudios. La Motion Picture Association, que representa, entre otros, los intereses de Disney, Universal, Warner y Netflix, acusó a ByteDance de permitir un uso no autorizado de material protegido “a escala masiva” en un solo día, según declaraciones recogidas por AFP.
Su presidente, Charles Rivkin, afirmó que el servicio opera sin garantías suficientes contra la infracción de derechos y exigió a la empresa detener estas prácticas.
ByteDance ha respondido asegurando que respeta la propiedad intelectual y que reforzará sus mecanismos de protección para evitar el uso indebido de imágenes y contenidos protegidos.
Como primer paso, ByteDance afirma haber limitado la posibilidad de generar clips con personas reales, aunque, como señala Futurism, todavía queda por ver cuán efectivas serán estas restricciones, especialmente considerando las dificultades similares que enfrenta OpenAI con Sora para controlar usos indebidos en sus propias plataformas.
Lanzar primero, regular después
Algunos analistas del sector señalan que en la industria tecnológica suele repetirse una estrategia en la que se lanzan productos con pocas restricciones para generar impacto mediático y atraer usuarios, y solo después intentar imponer controles cuando la herramienta ya ha ganado popularidad y presencia en el mercado.
El episodio de Seedance 2.0 se suma a una serie de avances tecnológicos chinos que han sorprendido al mercado estadounidense, siguiendo la estela de DeepSeek, cuyo modelo de razonamiento compite con sistemas como ChatGPT. Como resumió Elon Musk en X al ver uno de los videos generados: “Está sucediendo muy rápido”.
Más allá del uso de rostros reales sin autorización, la polémica se amplía porque Seedance no solo genera escenas realistas, sino que permite controlar detalles técnicos como iluminación, sombras y movimiento de cámara, acercando la experiencia al trabajo de un director profesional.
Según la consultora suiza CTOL Digital Solutions, Seedance 2.0 sería actualmente el modelo de generación de video más avanzado del mercado, superando en distintas pruebas a Sora, de OpenAI, y a Veo, de Google.
Aun así, no todos están convencidos. Heather Anne Campbell, productora ejecutiva y guionista de Rick y Morty, aseguró en redes sociales, según recoge The New York Times, que, pese al impacto visual, nada de lo producido hasta ahora resulta verdaderamente conmovedor o creativo, y describió el fenómeno como un espectáculo pasajero.
Sin embargo, incluso quienes dudan de su valor artístico reconocen que la tentación de usar estas herramientas para reducir costos será enorme. Como admitió Reese, escribir un guion podría terminar siendo más caro que pedírselo a una máquina. Y ese es, en el fondo, el temor que hoy recorre Hollywood: que el avance de estas tecnologías termine cambiando profundamente cómo se hacen las películas, reduciendo el papel de actores, cámaras e incluso guionistas en parte del proceso creativo.