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Nuevas formas de brindar: el auge de alternativas bajas en alcohol y calorías Coctelería Crédito: El Mostrador.

Nuevas formas de brindar: el auge de alternativas bajas en alcohol y calorías

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Nuevas opciones de menor impacto alcohólico se abren paso entre quienes buscan refrescarse sin excesos durante los meses de calor.


En un contexto marcado por una mayor preocupación por el bienestar, la moderación y el disfrute responsable, el mercado ha incorporado alternativas con menos alcohol y calorías, pensadas para responder a hábitos de consumo que ya no son los mismos de hace una década.

Durante la temporada estival, el consumo de bebidas alcohólicas suele aumentar, impulsado por vacaciones, reuniones sociales y altas temperaturas. Sin embargo, especialistas y estudios de mercado coinciden en que este incremento convive hoy con una tendencia clara: la búsqueda de opciones más livianas, que permitan mantener espacios de socialización sin necesariamente recurrir a productos de alta graduación alcohólica.

Este cambio se expresa en el crecimiento de bebidas bajas o sin alcohol, así como en versiones reducidas en calorías, que apelan a consumidores que priorizan el equilibrio entre disfrute y cuidado personal. La tendencia no apunta a la abstinencia total, sino a redefinir cuándo, cómo y cuánto se consume.

Vinos más livianos: una categoría en expansión

Dentro de este escenario, los vinos de menor graduación alcohólica han comenzado a ganar visibilidad como alternativa para el verano. Un ejemplo de ello es la línea Belight de Casillero del Diablo, que incluye variedades como Belight Blanc y Belight Red Blend, desarrolladas con un enfoque en la reducción del alcohol y el aporte calórico.

Belight Blanc, elaborado a partir de Sauvignon Blanc, cuenta con 8,5 grados de alcohol y 52 calorías por cada 100 ml, lo que representa un 27% menos de calorías en comparación con un Sauvignon Blanc tradicional.

Por su parte, Belight Red Blend amplía esta oferta con una opción tinta de perfil igualmente liviano, pensada para quienes prefieren vinos frescos y de fácil consumo.

Según se informa desde la marca, estas características se logran mediante la selección de uvas de maduración temprana, lo que permite mantener aromas y sabor, pese a la menor graduación alcohólica.

Crédito: El Mostrador.

Bienestar, información y nuevas decisiones

El crecimiento de este tipo de productos se inserta en un fenómeno más amplio de transformación en los hábitos de consumo. Así lo explica Javier Brzovic, jefe de Comunicaciones de Casillero del Diablo: “Hoy vemos a nivel global cómo los hábitos de consumo de alcohol están cambiando, impulsados por una mayor conciencia sobre salud, bienestar y estilos de vida equilibrados. Esto se refleja no solo en el crecimiento sostenido de productos bajos y sin alcohol —que investigaciones especializadas proyectan como uno de los segmentos de mayor expansión en la industria de bebidas en los próximos años— sino también en cómo las personas redefinen
sus momentos de consumo sin renunciar al sabor o a la experiencia social”.

Más allá de una marca específica, el avance de estas alternativas da cuenta de un consumidor más informado, que busca compatibilizar disfrute, autocuidado y responsabilidad, especialmente en períodos como el verano, donde el consumo tiende a intensificarse.

En ese contexto, las opciones bajas en alcohol y calorías se consolidan como parte de un abanico cada vez más amplio, que refleja un cambio cultural en torno al alcohol y su lugar en la vida cotidiana.

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