Coctelería
Mocktails en lata: la nueva generación del “ready to drink” llega a Chile en opciones sin alcohol
Más que una alternativa, la coctelería sin alcohol en lata comienza a consolidarse como una categoría con identidad propia. No se trata de abstenerse, sino de ampliar las opciones en el ritual social.
El formato ready to drink (RTD) ya no es exclusivo de las bebidas alcohólicas. La coctelería sin alcohol en lata se consolida como una de las tendencias más dinámicas del mercado, impulsada por consumidores que buscan practicidad, diseño y experiencia, pero sin graduación alcohólica. En Chile, esta categoría comienza a tomar fuerza con propuestas que combinan ciencia, mixología y bienestar en un envase portátil y 100% reciclable.
En ese escenario se inserta Club Reale Mocktails, proyecto nacional que debuta con una línea de cócteles 0% alcohol listos para beber en lata, inspirados en clásicos de bar como Mojito, Spritz, Paloma y Tom Collins. La propuesta se enmarca en un cambio cultural más amplio: celebrar ya no implica necesariamente beber alcohol.
Del bar a la lata: sofisticación sin alcohol
El auge de los mocktails —cócteles sin alcohol— responde a una transformación estructural en los hábitos de consumo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Chile ha reducido en un 30% su consumo per cápita de alcohol en la última década, situándose en 6,8 litros de alcohol puro por persona mayor de 15 años. A nivel global, la consultora IWSR Drinks Market Analysis reportó que las bebidas sin o con baja graduación crecieron 31% en volumen entre 2018 y 2022, con proyecciones de crecimiento sostenido hacia 2028.
La tendencia no solo apunta a eliminar el alcohol, sino a mantener la experiencia. En ese sentido, el formato lata cumple un rol clave: facilita el consumo en terrazas, eventos, festivales o reuniones sociales, manteniendo la estética del brindis y la practicidad del RTD tradicional.
Club Reale Mocktails apuesta por latas de 310 ml, libres de gluten, bajas en calorías (16 kcal por cada 100 ml en su línea original), sin sellos y aptas para veganos. El proyecto —respaldado por CORFO y reconocido entre las 50 Innovaciones Alimentarias de Chile por Transforma Alimentos— busca posicionar la mocktelería profesional como una categoría propia dentro de la industria de bebidas.
Detrás del desarrollo está Marcela Fuentes Díaz, ingeniera en Biotecnología Molecular y doctora en Nutrición, junto al chef y bartender Daniel González. Durante casi dos años trabajaron en formulaciones que replicaran la complejidad aromática y sensorial de la coctelería clásica, sin recurrir a fermentaciones ni destilados.
“El desafío no es hacer una bebida sin alcohol, sino lograr que siga siendo un cóctel”, explican desde el equipo, enfatizando que la experiencia debía conservar estructura, acidez, balance y persistencia en boca.
Mocktelería funcional: el siguiente paso
La categoría evoluciona hacia un nuevo nicho: la mocktelería funcional. En esa línea, la marca incorporó recientemente Piña Colada y Sangría a su portafolio, integrándolas a la línea “Plus”, que suma ingredientes como fibra prebiótica soluble y maqui liofilizado —superalimento chileno reconocido por su capacidad antioxidante—.
La Piña Colada ofrece una versión más ligera del clásico tropical, sin crema y con 22 calorías por cada 100 ml. La Sangría, en tanto, combina notas de uva, cítricos y frutos rojos, con 23 calorías por cada 100 ml, buscando una sensación en boca que evoque al vino, pero sin alcohol.
Ambas mantienen el formato en lata 100% reciclable, reforzando la idea de portabilidad y consumo inmediato que define al segmento RTD. Se suma así a una tendencia global que combina conveniencia, diseño y consumo consciente.