Viajes
Tren Maya: la alternativa para descubrir el México profundo
Para los viajeros chilenos que ya conocen Cancún o que desean descubrir un México distinto, este tren abre la posibilidad de transformar las vacaciones en un viaje cultural y paisajístico, recorriendo el corazón del Mundo Maya sobre rieles.
México suma un nuevo atractivo para el turismo internacional y, desde ahora, también para los viajeros chilenos que buscan algo más que sol y playa. El Tren Maya es un ambicioso proyecto ferroviario que recorre el sureste mexicano, y se presenta como una forma cómoda y distinta de explorar México más allá de Cancún.
El trazado ferroviario recorre 1.554 kilómetros a través de cinco estados: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, conectando playas, selvas, pueblos coloniales y algunos de los sitios arqueológicos mayas más importantes del país.
Entre sus paradas destacan destinos ampliamente reconocidos como Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Chichén Itzá y Palenque, pero también comunidades menos exploradas que permiten un contacto más directo con la cultura local, la gastronomía regional y proyectos de turismo comunitario.
Actualmente, el sistema opera 20 servicios ferroviarios comerciales diarios y ha transportado más de 2,15 millones de pasajeros desde el inicio de sus operaciones, alcanzando un récord de casi 10 mil viajeros en un solo día durante el último periodo vacacional de invierno.
Más que transporte: una experiencia de viaje
El tren apunta ademas a redistribuir el flujo turístico, evitando la saturación de los destinos tradicionales y fortaleciendo economías locales. Esta estrategia se complementa con la oferta del Grupo Mundo Maya, que integra hoteles, parques naturales y museos a lo largo de la ruta, facilitando itinerarios temáticos para viajeros interesados en historia, naturaleza y cultura.
Aunque la iniciativa cumplió dos años de funcionamiento en diciembre pasado, también ha estado marcado por el debate público. El proyecto —impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador— ha sido cuestionado por su alto costo, su dependencia de financiamiento estatal y los impactos ambientales asociados a su construcción, especialmente en zonas de selva y patrimonio arqueológico.
Aun así, desde el punto de vista turístico, el Tren Maya se consolida como una nueva forma de recorrer México, ideal para viajeros que buscan experiencias más lentas, territoriales y conectadas con la identidad local.