Viajes
Centroamérica, paraíso del aviturismo: Guatemala reafirma el potencial del avistamiento de aves
El Centroamérica Big Day 2026, realizado este fin de semana en Guatemala, reunió a observadores y científicos en una jornada de ciencia ciudadana que busca posicionar al istmo como uno de los destinos más atractivos del mundo para el avistamiento de aves.
Cada año, miles de viajeros recorren el mundo con un objetivo muy específico: ver aves en su hábitat natural. El fenómeno del birdwatching o avistamiento de aves se ha convertido en uno de los segmentos de turismo de naturaleza que más crece a nivel global. Equipados con binoculares, cámaras y guías de campo, los aficionados —desde científicos hasta viajeros curiosos— buscan destinos donde la biodiversidad, los paisajes y la conservación se encuentren.
En este contexto, Centroamérica se ha consolidado como uno de los territorios más atractivos para esta actividad. Su condición de puente natural entre América del Norte y América del Sur, sumada a la diversidad de ecosistemas —selvas tropicales, bosques nubosos, manglares, humedales y zonas montañosas— permite observar cientos de especies en distancias relativamente cortas. Para muchos observadores de aves, recorrer el istmo significa tener la posibilidad de ver especies residentes y migratorias en un mismo viaje.
Guatemala se suma al Centroamérica Big Day 2026

Un Magnolia Warbler en Guatemala. Créditos: EFE/ Mariano Macz
Ese potencial quedó en evidencia este fin de semana durante el Centroamérica Big Day 2026, una jornada regional de observación y registro de aves que se desarrolla simultáneamente en distintos países del istmo y en República Dominicana.
En Guatemala, la actividad tuvo como escenario el Parque Ecológico y Deportivo Cayalá, ubicado en el cinturón ecológico al noreste de la capital. Este espacio natural urbano, que alberga más de 230 especies de aves, reunió a biólogos, observadores aficionados y ciudadanos interesados en conocer la fauna local.
El Centroamérica Big Day se realiza una vez al año, durante el segundo fin de semana de marzo, y es impulsado por la
Agencia de Promoción Turística de Centroamérica junto a instituciones nacionales como el Instituto Guatemalteco de Turismo. La iniciativa busca posicionar a la región como un destino estratégico para el aviturismo, al tiempo que promueve la ciencia ciudadana y la conservación.

Un Lesson’s Motmot o Momoto grande en Guatemala. Créditos: EFE/ Mariano Macz
Según explicó la bióloga e investigadora Varinia Sagastume, el evento tiene un valor científico importante. “Aporta datos para la conservación y la investigación”, señaló, destacando que los registros de aves realizados durante la jornada alimentan bases de datos globales que ayudan a comprender mejor las rutas migratorias.
“Nosotros como Centroamérica somos un puente importante en la migración y todos nuestros ecosistemas son claves para que ellas puedan completar este viaje”, añadió.
Durante la jornada en Cayalá, los participantes lograron avistar especies como el búho conocido localmente como “aurorita”, además de distintos chipes migratorios, pequeñas aves que en esta época del año comienzan su regreso hacia Norteamérica.
Para la bióloga Isabela Rusito, de la organización ambiental Fundaeco, el impacto de este tipo de actividades va más allá de lo científico. “No solo aprendemos de aves, sino también a cómo protegerlas y conservar todos los parques de la ciudad”, explicó.
Rusito destacó que el avistamiento genera además un sentido de pertenencia entre los ciudadanos, al descubrir que especies de gran belleza habitan muy cerca de sus hogares.
La jornada reafirma así una idea central en la conservación ambiental: no se puede proteger aquello que no se conoce.

Un Zanate en Guatemala. Créditos: EFE/ Mariano Macz
Un paraíso para observar aves
La actividad también sirve para recordar que Centroamérica es uno de los grandes destinos mundiales para el aviturismo. En toda la región se han registrado más de mil especies de aves, muchas de ellas endémicas o migratorias.
Entre los lugares más destacados para practicar birdwatching en el istmo se encuentran:
- Parque Nacional Soberanía (Panamá): Famoso por el Camino del Oleoducto, uno de los senderos con mayor diversidad de aves del mundo.
- Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde: Un santuario de bosque nuboso donde habita el icónico Quetzal resplandeciente.
- Parque Nacional Tikal: Un sitio único donde la observación de aves se combina con la majestuosidad de las ruinas mayas.
- Parque Nacional Cerro Azul Meámbar: Un refugio de bosques tropicales cercano al lago Yojoa, ideal para especies de montaña.
- Reserva de la Biosfera Maya: Una de las áreas protegidas más extensas de Mesoamérica y hogar de numerosas especies tropicales.

Un Caburé Chico o Aurorita en Guatemala. Créditos: EFE/ Mariano Macz
En conjunto, estos territorios reflejan el enorme potencial de la región: paisajes naturales, biodiversidad excepcional y comunidades cada vez más comprometidas con la conservación.
Con iniciativas como el Centroamérica Big Day, el istmo no solo suma nuevos datos científicos, sino que también refuerza su posición como uno de los grandes destinos del turismo de naturaleza en el continente. Para miles de viajeros, seguir el vuelo de las aves es también una forma de descubrir la riqueza natural y cultural de esta región