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Incendio en Parque Cordillera y la necesidad de resguardar las áreas verdes en el área metropolitana Outdoor

Incendio en Parque Cordillera y la necesidad de resguardar las áreas verdes en el área metropolitana

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Más de mil hectáreas de precordillera resultaron afectadas por el incendio en el Parque San Carlos de Apoquindo, evidenciando la fragilidad de las áreas verdes durante el verano y la urgencia de reforzar la prevención, regulación y vigilancia para proteger estos ecosistemas.


El incendio forestal que afectó al Parque San Carlos de Apoquindo, en la comuna de Las Condes, dejó una huella profunda en la precordillera de Santiago y reabrió el debate sobre la protección de las áreas verdes en la Región Metropolitana. Tras varios días de emergencia, la Asociación de Municipalidades Parque Cordillera confirmó este 3 de enero la extinción total del siniestro, que consumió 1.012 hectáreas de ecosistemas naturales clave para la ciudad.

Más allá de la magnitud del daño ambiental, el episodio deja en evidencia la vulnerabilidad de los parques naturales urbanos y periurbanos durante el verano, una temporada marcada por altas temperaturas, sequía estructural, aumento de visitantes y mayor riesgo de incendios de origen humano.

El incendio no detiene —pero sí tensiona— una agenda que posiciona a Parque Cordillera como un espacio clave para la investigación científica, la educación ambiental y la promoción de la salud mental. Estudios presentados por académicos de distintas universidades destacan que vivir cerca de áreas verdes reduce el riesgo de depresión, y que el contacto con la naturaleza tiene efectos positivos comprobados en personas con neurodivergencias, adultos mayores y pacientes con trastornos de salud mental.

Proyectos como parques sensoriales, caminatas guiadas, terapias hortícolas y estaciones de mindfulness forman parte de una visión que entiende a las áreas verdes no como un lujo, sino como infraestructura esencial para la calidad de vida urbana.

Un pulmón verde bajo amenaza

Parque Cordillera constituye una de las principales infraestructuras verdes del Gran Santiago. Sus parques no solo funcionan como espacios recreativos, sino también como corredores biológicos, reguladores climáticos y barreras naturales frente a la expansión urbana. La pérdida de más de mil hectáreas no implica únicamente árboles quemados: significa suelos erosionados, biodiversidad afectada, alteración de ciclos hídricos y una disminución directa en la capacidad de la ciudad para enfrentar el cambio climático.

Desde la Asociación Parque Cordillera, se informó que los parques San Carlos de Apoquindo y La Plaza Sur permanecerán cerrados hasta nuevo aviso, tanto por razones de seguridad como para permitir los procesos de recuperación ambiental.

La Policía de Investigaciones se encuentra actualmente indagando el origen del siniestro. Desde Parque Cordillera se anunció la presentación de una querella criminal contra quienes resulten responsables, descartando de plano la participación de funcionarios de la institución y apuntando a la posible acción de terceros.

Este punto resulta clave en el debate público: la mayoría de los incendios forestales en la zona central de Chile tiene origen humano, ya sea por negligencia o intencionalidad. En ese escenario, expertos y autoridades coinciden en la urgencia de endurecer sanciones, mejorar los sistemas de fiscalización y reforzar la educación ambiental, especialmente en zonas de interfaz urbano-rural.

El incendio ocurrió en un contexto especialmente complejo. El verano concentra una alta presión sobre los espacios naturales: mayor afluencia de visitantes, prácticas recreativas de riesgo, uso irresponsable del fuego y condiciones climáticas extremas. Todo esto transforma a los parques en zonas altamente vulnerables, donde la prevención, la regulación y la vigilancia resultan insuficientes frente a la escala del riesgo.

Si bien el combate del incendio movilizó a cientos de personas —Bomberos, CONAF, SERNAPRED, Carabineros, Ejército, municipalidades y voluntarios—, la emergencia vuelve a plantear una pregunta de fondo: ¿está la ciudad preparada para proteger de manera efectiva sus áreas verdes estratégicas?

Reforestar, pero también repensar

La recuperación del área afectada tomará años en un plan de reforestación y restauración ecológica, que contempla la participación de voluntarios, empresas e instituciones. A ello se suma una mirada de largo plazo que busca transformar estos espacios en verdaderos laboratorios vivos de innovación, investigación aplicada y vinculación con la comunidad.

Para el alcalde de La Reina y vicepresidente de Parque Cordillera, José Manuel Palacios, el desafío es “recuperar nuestra precordillera y llevarla hacia la ciudad”, fortaleciendo el vínculo entre naturaleza, conocimiento y bienestar ciudadano. Una visión compartida por el secretario ejecutivo de la asociación, José Pedro Guilisasti, quien define la montaña como “una verdadera aula natural”.

Previo al incendio, Parque Cordillera había anunciado la implementación de un parque piloto de educación ambiental en San Carlos de Apoquindo, con monitoreo ecológico, uso de drones, sensores y un banco de semillas para restauración de zonas erosionadas. Iniciativas que buscaban no solo reparar el daño de los años , sino también anticiparse a futuras emergencias mediante ciencia, tecnología y gestión integrada del territorio.

El incendio vuelve a mostrar que las áreas verdes del Santiago metropolitano requieren mayor protección, regulación efectiva y vigilancia permanente, para resguardar sistemas vitales para la resiliencia de la ciudad y el bienestar de sus habitantes.

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