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Dirigente del barrio Meiggs: se desarticuló “una zona franca del crimen organizado” PAÍS Imagen: Municipalidad de Santiago.

Dirigente del barrio Meiggs: se desarticuló “una zona franca del crimen organizado”

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Carlos Basso Prieto
Por : Carlos Basso Prieto Unidad de Investigación de El Mostrador.
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Adolfo Numi indica que las intervenciones que se vienen realizando desde mediados del año pasado permitirán, ahora, recuperar el sector. Desde el municipio de Santiago apuntan a que ya se han retirado casi 1500 toldos azules.


Durante años, el sector de Meiggs, en pleno centro de Santiago, se convirtió en un símbolo de la anomia, sobre todo a partir de la pandemia, época en la cual se establecieron en el sector bandas de crimen transnacional, como Los Pulpos (de origen peruano) o los Hongmen (de origen chino).

Ahí mismo, varios carabineros se convirtieron en delincuentes que extorsionaban a comerciantes establecidos y también fue allí donde surgieron poderosos prestamistas informales, que movían millones y millones de pesos sin un origen claro, como sucedió con el asesinado “Rey de Meiggs”. 

Por supuesto, el problema viene desde mucho más atrás, de la época en que Joaquín Lavín (UDI) era alcalde y comenzaron a entregarse los primeros permisos precarios temporales a algunos ambulantes que, sin embargo, nunca más abandonaron el sector.

El principal ícono de todo el descontrol, por supuesto, fueron los toldos azules, cuyos propietarios parcelaron y se repartieron las calles y veredas. Junto con ello, formaron verdaderas guardias armadas, como la que integraban los sujetos que asesinaron de un disparo a la reportera Francisca Sandoval, el 1 de mayo de 2022. Material gráfico registrado esa jornada, evidencia que los autores eran cercanos a los carabineros que custodiaban el sector. 

En julio del año pasado comenzaron los primeros embates de la administración de Mario Desbordes (RN). El objetivo era erradicar a los ambulantes y las bodegas que almacenan productos robados o falsificados, así como a tratar de cerrar las calles. Pero el trabajo no ha sido sencillo, especialmente por la resistencia de los comerciantes no establecidos. Este miércoles, mientras se implementaba una tercera fase del plan de recuperación de Meiggs, destinada a despejar las calles Sazié, Grajales y San Alfonso, entre Exposición y Bascuñán Guerrero, se produjeron enfrentamientos con Carabineros e inspectores municipales (que culminaron con 14 detenidos).

En la ocasión, el alcalde Desbordes explicó que “este es un trabajo que se planificó durante semanas en conjunto con Carabineros de Chile, el señor delegado presidencial y la Cámara de Comercio del Barrio Meiggs, en donde definimos un sector a intervenir. El perímetro está recuperado y estamos trabajando para que vuelva a operar ojalá el día de mañana. La zona que se está interviniendo no va a ser recuperada por los toldos azules, aquí no van a volver los toldos azules”.

A su vez, el delegado presidencial, Gonzalo Durán, valoró el desarrollo del operativo y afirmó que “se terminaron los días de personas que arrendaban y administraban de manera ilegal el espacio público”, aseverando que el trabajo no se limita al despeje, sino que apunta a enfrentar “con fuerza al crimen organizado, a las mafias y a las economías ilícitas que hay detrás”.

Según las cifras del municipio, ya se han retirado 1.470 toldos azules, de un total superior a los cuatro mil. En su momento peak, indica el Director de Seguridad Ciudadana de Santiago, Arturo Navarro, se estima que llegaron a ser 5.200 carpas las que copaban veredas y calles. Por cierto, detalla el directivo, se ha detectado que hay ambulantes que manejan a veces hasta cinco toldos en forma simultánea.

Ante ello, dice que el alcalde tomó la decisión de intervenir el barrio porque estaba tomado por el crimen organizado y era un foco delictual. Según comenta, aparte del trabajo más visible, en la calle, se ha realizado otro más silencioso, por ejemplo, entregando antecedentes a la fiscalía y al Servicio de Impuestos Internos, con el fin de iniciar investigaciones por evasión de impuestos. De hecho, Adolfo Numi, presidente de la Asociación de Desarrollo del Barrio Meiggs, cifra en 200 millones de dólares anuales el dinero que se evade por parte de algunas de las empresas instaladas en la zona, lo que permite atisbar de alguna forma la gran cantidad de dinero que se mueve.

Urrutia explica también que el año pasado, junto con la fiscalización de tránsito, especialmente en Bascuñán Guerrero, “otra estrategia fue hacer algunos retiros durante las noches: retiro de toldos, retiro de algunas estructuras que ponen rejas, etcétera”, lo que se suma a la intervención, por parte de unidades especializadas de la PDI y Carabineros, de las grandes bodegas del sector que almacenaban -por ejemplo- artículos falsificados. 

Cifras a la baja 

Según argumenta el director Urrutia, en los 90 días posteriores al primer operativo -que abarcó Meiggs, Garland y Campbell- las denuncias por distintos delitos en el sector bajaron en un 72%, de acuerdo con las estadísticas de Carabineros. 

Sabiendo esto diseñamos otro paño para avanzar”, el cual abarcó calles como San Alfonso, Exposición, Bascuñán Guerrero y Salvador Sanfuentes. “Ahí por supuesto ya integramos a otro actor que es muy importante, que han sido los comerciantes del barrio, liderados por Adolfo Numi. Ellos nos proporcionaron rejas, que era la forma más segura para nuestro personal de poder intervenir un lugar que está tomado por delincuentes”. 

El 7 de noviembre, en tanto, intervinieron desde Bascuñán Guerrero hasta Exposición, donde se concentraban cerca de 500 toldos, de los cuales retiraron 350, muchos de los cuales “eran estructuras de fierro con latas, con mallas, con pernos al piso, y ahí el cambio fue radical”.

Tras esa intervención, puntualiza, la baja de delitos en el área fue del 60%.

Las filtraciones

El presidente de la Asociación de Desarrollo del Barrio Meiggs, Adolfo Numi, señala que “la intervención que se ha hecho es un logro que yo no había visto en años, contra el crimen organizado. Se ha logrado desarticular el punto donde los grupos criminales habían generado una zona franca del delito, una zona libre de fiscalización y por tanto ellos aprovecharon eso para generar ahí toda clase de incivilidades. Ahí se traficaba droga, ahí se vendían cigarros contrabandeados, ahí se venden productos falsificados, fuegos artificiales, armas. Además ha habido sicariato, extorsión, secuestro, todo lo cual está debidamente comprobado”, relata. Y agrega: todo esto nosotros lo venimos diciendo hace muchos años, tres años, y no nos creían. Decían que nosotros habíamos exagerado el fenómeno, pero el tiempo lamentablemente nos dio la razón”. 

En ese sentido, destaca que “en un país donde todo lo encontramos mal, donde de lo único que nos preocupamos es de los errores, tiene que haber algún momento de reconocer que se hizo algo bien”. En ese sentido destaca que “se pudo porque hubo una participación público-privada, se pudo porque el gobierno se puso de acuerdo con el alcalde de derecha. Se pudo porque todos entendieron que aquí tenían un enemigo común, el crimen organizado, y era necesario recuperar la calle para la gente”. 

Urrutia coincide con él, aseverando que “no es un resultado de un día para otro, esto no es magia. Esto es planificación y esto tiene que ser sostenible en el tiempo. Si esto no es sostenible en el tiempo, va a volver a ser lo mismo”.

Numi, sin embargo, indica que fue muy complejo conseguir que los políticos prestaran atención a lo que sucedía en el barrio. En dicho contexto, señala que el viaje que realizaron junto al alcalde a Perú, el año pasado -y que fue criticado- fue fundamental para convencerlo de que en Santiago se podía realizar lo que habían realizado en el sector de Gamarra, en Lima, que en los años previos a la pandemia vivía una dinámica muy semejante a la de Meiggs, pero cambió considerablemente cuando se efectuó una gran intervención que, entre otras cosas, implicó la instalación de pórticos controlados por policías.

Numi apunta además, a un hecho esencial: en los últimos operativos que se han realizado nada se ha filtrado en forma previa, como sí sucedía antes, recuerda. A ello se suman los costos personales, los que incluyen amenazas e incluso un ataque a disparos en su contra, tema sobre el cual, sin embargo, prefiere no explayarse.

Señala que debido a todo lo que se ha hecho, recién ahora podrá comenzar a implementar el plan de recuperación del barrio que fue diseñado en conjunto con la Universidad Católica y que considera, entre otras cosas, la creación de una “súper manzana”, como las que existen en Barcelona. “Para realizarse nuestro master plan lo primero que exigía era recuperar el territorio. Es decir, acabamos de ocupar el territorio para poder hacer lo que tenemos que hacer, que es arreglar la calle, mejorar las luminarias, poner más seguridad, hacer más publicidad”.

Del mismo modo, precisó que “la zona que se podía cerrar con pórticos es la que ya se cerró”, aunque indica que estos sistemas “están ahí para que los maleantes y los toldos no entren. En el diseño que nosotros tenemos todos los pórticos tienen que estar abiertos en horario comercial y 24-7, 365 días del año”.

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