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Las grietas del Partido Nacional Libertario: lugartenientes abandonan a Kaiser por “totalitario” Investigación

Las grietas del Partido Nacional Libertario: lugartenientes abandonan a Kaiser por “totalitario”

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Claudio Pizarro Sanguesa
Por : Claudio Pizarro Sanguesa Periodista Unidad de investigación de El Mostrador.
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El Partido Nacional Libertario enfrenta un quiebre interno tras decidir no integrarse al Gobierno de J. A. Kast y rechazar el Ministerio de Minería. La medida, impulsada por Kaiser y su círculo cercano, llevó a varios exjefes programáticos a abandonar el partido, acusando un liderazgo autoritario.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El Partido Nacional Libertario enfrenta un quiebre interno tras decidir no integrarse al gobierno de José Antonio Kast y rechazar el Ministerio de Minería. La medida, impulsada por Johannes Kaiser y su círculo cercano, generó críticas por falta de consulta y liderazgo personalista. Varios exjefes programáticos renunciaron, acusando autoritarismo y desaprovechar una oportunidad política. La crisis ha provocado divisiones y fuga de militantes.
Desarrollado por El Mostrador

Hay un recuerdo que aún permanece en la cabeza de quienes ya no pertenecen al partido y de aquellos que sin militar decidieron abandonar el proyecto político: la vez en que Johannes Kaiser fue a saludar a José Antonio Kast, tras su triunfo en primera vuelta, el 16 de noviembre del año pasado. En la ocasión, el candidato a la presidencia del Partido Nacional Libertario (PNL) aseguró que “votar por Kast es votar por Chile”.

Para los militantes y la gente que participó en las distintas áreas del equipo programático de Kaiser, el mensaje no solo era un llamado a votar por Kast en segunda vuelta, sino también la adhesión a un eventual Gobierno suyo después del balotaje, en un escenario expectante que tenía al partido compartiendo la misma alianza electoral con los republicanos y el Partido Social Cristiano.

El panorama hoy, sin embargo, es radicalmente opuesto.

Han pasado poco más de tres meses y esa expectativa inicial de ser parte del nuevo Gobierno ya no existe. Esto, después que el PNL decidiera trazar “líneas rojas”, una especie de piso mínimo para cooperar con el futuro Ejecutivo, como el rechazo explícito de este a la Educación Sexual Integral (ESI) y el Programa de Apoyo a la Identidad de Género (PAIG), entre otras exigencias. La propuesta, por cierto, generó rechazo en el Partido Republicano y Chile Vamos.

La guinda de la torta, sin embargo, vino después que el Partido Nacional Libertario anunciara que se restaría del nuevo Gobierno y rechazara el ofrecimiento del Ministerio de Minería. Una jugada que fue cuestionada públicamente por el diputado Cristián Labbé y que generó dimes y diretes con el líder de los libertarios, quien lo invitó a postular a la directiva para poder influir en las decisiones del partido.

El diputado y exjefe de campaña de Kaiser lo acusó de autoritario y poco humilde. “Lo que no puede haber es un totalitarismo, donde si no piensas como yo, no eres parte del club… el Partido Nacional Libertario no puede amputarles las piernas políticas, técnicas o tácticas al resto de los militantes”, dijo en su momento Labbé sobre el anuncio de restarse del próximo Gobierno.

El parlamentario no fue el único en discrepar. Apenas el equipo programático de minería se enteró de que el partido rechazaba la cartera, Cristián Parra, el jefe del sector durante la campaña, publicó una carta en la web Política Minera. El economista residente en Australia –a quien incluso llamaron para felicitarlo por supuestamente asumir el cargo– aseguró que la decisión de rechazar el ministerio fue tomada sin consultar a los equipos técnicos.

“Esta decisión desconoce la importancia estratégica que el sector representa para Chile y evidencia una lectura política limitada, que no se condice con las prioridades del desarrollo nacional, ni con el momento histórico que vive el sector a nivel internacional”, explicó en el comunicado el líder del Plan de Desarrollo Minero del programa de Kaiser.

La determinación tomada por la cúpula de la colectividad tiene hoy con un pie afuera a Parra y también a otros exjefes programáticos. Además del economista, han abandonado el proyecto político el encargado de salud, Aliro Galleguillos, Víctor Espinosa de hacienda y Susana Gómez de educación. Cuatro de un total de nueve lugartenientes que participaron en la campaña presidencial. Tras ellos, habrían emigrado también otros militantes y simpatizantes del partido.

Partido personalizado

La crítica más reiterada entre aquellos que han decidido abandonar el proyecto libertario es que Johannes Kaiser no solo habría prescindido del consejo del partido, instancia clave para la toma de decisiones importantes, sino que tampoco consultó a los equipos técnicos para evaluar la medida.

“La decisión final la toma Johannes”, “se hace lo que Johannes dice”, “el partido está personalizado en Kaiser”, “todos conocemos el nivel de su ego”, son algunas frases que se escuchan entre aquellos que han decidido dar un paso al costado después que el Partido Nacional Libertario decidiera restarse del próximo Gobierno, encabezado por José Antonio Kast.

“Cuando dicen que esta fue una decisión del partido, puede ser una decisión del PNL, pero, perdón, la directiva hace lo que Johannes decide… al parecer él no ve esto como un proyecto político de 50 mil militantes, sino que lo ve como su propio proyecto político”, explica una militante decidida a renunciar al partido.

Si bien la decisión final pasó por el líder de la colectividad política, el grupo de influencia más cercano o “círculo de hierro” estaría configurado por un triunvirato donde participarían, además de Kaiser, el secretario general de la tienda, Juan Antonio Urzúa, y su vicepresidente y recién electo diputado, Hans Marowski.

“Es el grupo que tomó el liderazgo en las negociaciones, y terminaron por imponer su postura. Johannes, hay que reconocer, tiene una buena performance en comunicaciones, pero para dirigir un partido no se necesitan solo cuñas, sino realizar los cambios necesarios desde la figura del poder y no seguir, entre comillas, como youtuber. Porque sin poder no hay cambio, es solamente opinología”, dice un militante que aún permanece en el partido.

Los grupos disidentes reconocen el perfil autoritario de Kaiser y que la decisión tomada no consideró a las bases. “La política es cambiar tu forma de ver el mundo, no obligarte a adoptar mi forma de entender el mundo y si no te gusta lo que yo quiero hacer, me llevo la pelota y me voy. Es lo más parecido a la vecindad de El Chavo. Yo creo que en esta decisión hubo también mucho de inexperiencia política”, agrega la misma fuente.

La cuestionada determinación fue un balde de agua fría para algunos militantes, quienes consideraban que, tras el pacto parlamentario alcanzado con Republicanos, el paso siguiente era participar del Gobierno de José Antonio Kast. “Teníamos un equipo de más de 480 personas que trabajaron por un programa de gobierno, gente de distintas universidades, gremios, gente súper talentosa que pudo haber sido un gran aporte”, dice un exjefe programático que prefiere omitir su nombre.

“Pyme familiar”

Las discrepancias afectarían a una parte importante de la militancia y también a adherentes sin afiliación al partido. Se trataría de algunos cuadros profesionales, exmilitantes de partidos de derecha y simpatizantes independientes, en su mayoría miembros de grupos técnicos, que no estarían de acuerdo con las decisiones tomadas por el PNL.

Los restantes serían la camada fiel a Kaiser. La lectura de este sector estaría marcada por una postura más radical que considera que aliarse con el nuevo Gobierno constituiría estrechar lazos con Chile Vamos y sectores como Amarillos y Demócratas, estos últimos considerados por este segmento como colectividades de centroizquierda.

Mientras para algunos la convivencia con algunos partidos del conglomerado resultaría inviable, para aquellos que buscaban ingresar al nuevo Gobierno implicaría una contienda más dentro de la denominada “batalla cultural”. De ahí que algunos criticaran el rechazo que hizo el partido tras el ofrecimiento de la cartera de Minería.

Respecto a este último episodio, quienes participaron del equipo programático en este sector aseguran que, incluso bajo la tesis de que Kaiser haya optado por esta definición pensando en una candidatura en el año 2030, se trataba de un ministerio importante que no habría afectado directamente sus pretensiones.

“Ellos quisieron instalar una narrativa sobre los cargos, lo hizo Johannes y otros líderes del PNL, quienes ningunearon el Ministerio de Minería, cuando todo el equipo económico se puso detrás del equipo de minería para apoyarlo. La actitud de Johannes fue de no escuchar y no conversar. ¿Qué tipo de liberalismo es ese?”, se pregunta un miembro del equipo programático de minería.

Fueron precisamente este último sector y el diputado Cristián Labbé los primeros en manifestar la disidencia. Para algunos, la gota que rebalsó el vaso fue la intervención de la senadora electa Vanessa Kaiser, cuando aseguró que el PNL habría rechazado la oferta por tratarse de “cargos ratones”. “Para mí, desde ese día, el partido se transformó en una pyme familiar”, cuenta una militante que renunciará al partido durante los próximos días.

El Mostrador se comunicó con el Partido Nacional Libertario para consultarles sobre el quiebre al interior de la colectividad y la renuncia de varios exjefes programáticos de la campaña presidencial de Johannes Kaiser, pero hasta el cierre de esta edición no recibimos respuesta.

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