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La relación humano-máquina: los riesgos de la inteligencia artificial en la educación CONGRESO FUTURO Crédito: El Mostrador.

La relación humano-máquina: los riesgos de la inteligencia artificial en la educación

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En el Bloque 9 “Transferir conocimiento”, el filósofo y sociólogo Juan Casassus Gutiérrez reflexionó sobre el vínculo entre humanos y máquinas, el peligro del antropomorfismo y el desafío de fortalecer las capacidades humanas en un mundo atravesado por la inteligencia artificial.


Desde este lunes, de manera gratuita y abierta para todo el país, se desarrolla el Congreso Futuro 2026, el mayor evento de divulgación científica de Latinoamérica.

Este martes 13, en el Bloque 9 titulado “Transferir conocimiento”, una de las exposiciones fue la del Premio Nacional de Ciencias de la Educación 2025, Juan Casassus Gutiérrez, quien abordó la compleja y creciente relación entre el ser humano y la máquina, poniendo el foco en la educación, las emociones y los riesgos de una convivencia acrítica con la inteligencia artificial.

Transferir conocimiento en tiempos de inteligencia artificial

El Congreso Futuro 2026 se vive de manera presencial en el Centro Cultural CEINA, en actividades regionales a lo largo del país y mediante streaming para todo el mundo. Bajo la consigna de que “cuando el conocimiento y la tecnología circulan entre la academia, la industria y la sociedad, se generan transformaciones reales”, el Bloque 9 buscó precisamente abrir preguntas sobre cómo compartir saberes en un escenario marcado por cambios acelerados.

Casassus reflexiona sobre la relación entre el ser humano, la máquina, la educación y la inteligencia artificial, usando como metáfora central la película 2001: Odisea del espacio. Desde una mirada pedagógica, el expositor plantea que la humanidad vive un período de transición profunda, donde la tecnología avanza más rápido que nuestra comprensión emocional, ética y educativa.

Qué es el ser humano y qué es la máquina

El eje central es que la inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero no humana: no siente, no tiene emociones ni ética propia. Lo que realmente distingue al ser humano de la máquina es su mundo emocional. Por eso, la educación debe enfocarse en fortalecer las capacidades humanas y no solo en incorporar tecnología.

Para Casassus, la diferencia central es “que tenemos emociones”.

Sobre la educación, planteó que su objetivo central es la formación de la mente y que la calidad educativa no puede reducirse solo a resultados de pruebas, sino a su conexión con el mundo real de los estudiantes.

“Una visión sistémica de lo que es calidad de la educación es como la correspondencia que hay entre los contenidos, los métodos, las prácticas en la educación y esta correlación con lo que está ocurriendo en el mundo y que rodea el mundo de los estudiantes. Entonces, para poder hablar y poder referirse a calidad de la educación, hay que tratar de entender qué está ocurriendo en este mundo que nos rodea”, explicó.

Los cuatro ejes principales

El expositor identificó cuatro grandes transformaciones que están redefiniendo la sociedad: el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial, la crisis del Estado tradicional, el surgimiento del posthumanismo y una profunda pandemia emocional en jóvenes, marcada por la angustia, la soledad y la incertidumbre.

En ese contexto, advirtió sobre el riesgo del antropomorfismo, es decir, atribuir cualidades humanas a las máquinas.

“No tenemos que olvidarnos que se trata de una máquina”, subrayó, recordando cómo el cine y algunas aplicaciones han favorecido una relación emocional con sistemas artificiales.

También alertó sobre el fenómeno del “humano disminuido”, al delegar en la inteligencia artificial capacidades como la memoria, la escritura o la creatividad. “Estamos entregándole a la máquina facultades fundamentales”, dijo.

Fortalecer las capacidades humanas

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