El cáncer de testículo es una patología que afecta principalmente a hombres jóvenes y que, pese a tener buen pronóstico si se detecta a tiempo, suele diagnosticarse tardíamente debido al escaso hábito de prevención en salud sexual masculina. Organizaciones especializadas advierten que la información y el control oportuno pueden marcar la diferencia.
Existe una serie de factores culturales y sociales que ayudan a explicar por qué los varones suelen descuidar su salud. En general, las consultas médicas se realizan cuando los síntomas ya afectan la calidad de vida o cuando la enfermedad se encuentra en etapas avanzadas, reduciendo las posibilidades de un tratamiento oportuno.
En ese contexto, la prevención sigue sin consolidarse como una práctica habitual, lo que se refleja en que los hombres y personas con pene son el grupo que menos se realiza chequeos anuales. Esta realidad se vuelve especialmente preocupante en el ámbito de la salud sexual.
Desde APROFA, organización con más de 60 años de trayectoria en la promoción de los derechos sexuales y reproductivos en Chile, advierten que el acceso a información clara es clave y señalan que “la información puede salvar vidas, porque cuando las personas conocen su estado de salud y sus alternativas terapéuticas, pueden tomar decisiones informadas”.
Cáncer de testículo: una enfermedad que afecta a jóvenes
Entre las patologías de salud sexual que pueden afectar a los varones, el cáncer de testículo ocupa un lugar relevante. De acuerdo con el Ministerio de Salud, su aparición es más frecuente entre los 25 y 45 años.
En Chile, este tipo de cáncer ocupa el séptimo lugar entre los más comunes en hombres y personas con testículos, con una incidencia estimada de 8 casos por cada 100 mil habitantes, según cifras oficiales de la División de Prevención y Control de Enfermedades del Minsal.
Clínicamente, puede manifestarse de distintas formas: como una masa testicular sólida indolora, una masa dolorosa o, en etapas más avanzadas, como enfermedad metastásica, con síntomas como dolor lumbar, óseo o molestias respiratorias.
La Fundación Arturo López Pérez (FALP) destaca que, detectado a tiempo, el cáncer testicular suele tener un buen pronóstico y puede ser curable mediante cirugía, junto a tratamientos complementarios como quimioterapia y/o radioterapia.

Autoexamen testicular: una práctica clave
La detección temprana del cáncer de testículo depende en gran medida del conocimiento del propio cuerpo. Por eso, especialistas recomiendan realizar de manera regular el autoexamen testicular, idealmente durante o después de la ducha, cuando la piel del escroto está más relajada.
Este examen consiste en palpar suavemente cada testículo, uno a la vez, buscando cambios en su tamaño, forma o consistencia. La presencia de bultos duros, masas redondeadas o sensaciones inusuales deben ser consideradas señales de alerta.
Ante cualquier anomalía, o síntomas como pesadez en el escroto, dolor en la ingle o el abdomen bajo, acumulación de líquido o molestias persistentes, la recomendación es consultar de inmediato con un profesional de la salud.
Controles médicos y ecografía testicular
Si bien el autoexamen es una herramienta fundamental, los especialistas subrayan la importancia de normalizar el control anual de salud sexual, que debe incluir evaluaciones físicas, exámenes de laboratorio y una ecografía testicular.
Este último examen sigue siendo poco conocido, pese a su utilidad. Desde APROFA explican que “este examen puede realizarse a cualquier edad, es rápido, no invasivo, no requiere preparación y permite identificar de forma oportuna posibles alteraciones en los testículos”.
La organización cuenta con equipos de ecografía actualizados y profesionales de la salud capacitados, ofreciendo atenciones centradas en el bienestar y el cuidado integral de las personas. Las horas pueden agendarse a través de su sitio web oficial.