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La inteligencia artificial está tensionando el mercado de la RAM y los SSD
Durante años, la memoria RAM y los SSD fueron componentes relativamente predecibles en su precio dentro del ecosistema tecnológico. Hoy, en cambio, se han transformado en uno de los principales puntos de tensión del mercado global. El alza sostenida de sus valores ya no responde a ciclos habituales de oferta y demanda, sino a un cambio mucho más profundo: la irrupción masiva de la inteligencia artificial como consumidora prioritaria de infraestructura.
Según explica Isaac Bahamondes, creador de contenido tecnológico, el problema parte desde la base ya que “toda la memoria RAM del planeta es producida prácticamente por solo tres empresas: Samsung Electronics, SK Hynix y Micron. Esta alta concentración deja al mercado extremadamente expuesto ante cualquier cambio en la demanda”. Y el uso de la IA logró ese cambio, generando que gran parte de la producción de memoria para el 2026 estaría comprometida con centros de datos de inteligencia artificial.

Fuente: Micron
El escenario es tan complejo que Micron anunció una decisión que marca época: en 2026 dejará de vender memoria RAM y SSD para consumidores bajo su marca Crucial, una de las más reconocidas del mundo DIY desde 1996.
La compañía justificó la medida señalando que la demanda de los centros de datos de IA obliga a enfocar sus recursos en clientes estratégicos de mayor escala, dejando atrás al mercado de actualizaciones domésticas.
En resumen, nosotros los consumidores tendremos menos memoria disponible en el mercado tradicional (PCs, notebooks, servidores empresariales). Por otro lado, los precios han alcanzado niveles inéditos. Kits de RAM que hace meses eran accesibles hoy cuestan varias veces más, mientras que algunos SSD han duplicado su valor en un periodo muy corto. A diferencia de las crisis anteriores, esta no parece tener una solución rápida.
Un cambio estructural, no una anomalía
Desde el mundo académico, Óscar Araya, subdirector de la Escuela de Informática y Telecomunicaciones de Duoc UC, plantea que este fenómeno debe entenderse como un cambio estructural. La inteligencia artificial está redefiniendo el rol de la memoria: deja de ser un componente más del computador para convertirse en un recurso estratégico, comparable a la energía o a los combustibles.
Cada avance en modelos de IA empuja la demanda aún más arriba, lo que vuelve poco probable que el mercado vuelva a los niveles de estabilidad previos. Este escenario no solo afecta a consumidores, sino que tiene consecuencias profundas para la educación, la innovación y la competitividad de países como Chile. Cuando el hardware se encarece, las instituciones educativas postergan la renovación de laboratorios, los estudiantes acceden a equipos menos capaces y las startups ven elevarse las barreras de entrada para innovar.
La industria intenta contener el impacto
Desde la mirada de la industria, Francisco Silva, Country Manager Chile–Perú de Kingston Technology, reconoce que la capacidad productiva actual no alcanza para cubrir simultáneamente todos los segmentos. Parte de la fabricación se ha reconfigurado hacia memorias de mayor margen, destinadas a IA, reduciendo la disponibilidad para el consumo masivo.
Sin embargo, advierte que el mercado DIY (Hágalo Usted Mismo por sus siglas en inglés) y los usuarios finales siguen siendo relevantes. Para mitigar el impacto, empresas como Kingston han optado por asegurar contratos con múltiples fabricantes de chips, gestionar cuidadosamente el suministro y aplicar esquemas de asignación que eviten desabastecimientos abruptos. Aun así, la estabilización de precios dependerá de factores mayores: un aumento significativo de la producción o, en un escenario menos probable, una desaceleración fuerte de la inversión en IA.

Fuente: Kingston
Mientras eso no ocurra, el mensaje es claro: postergar compras hoy no garantiza precios más bajos mañana.
Un riesgo que también es de ciberseguridad
Este escenario tiene además una arista poco visible, pero crítica. Benjamín Mera, director comercial de CronUp Ciberseguridad, advierte que cuando el hardware se encarece, muchas organizaciones optan por extender la vida útil de servidores y PCs, operando con infraestructura obsoleta o subdimensionada. Desde la ciberseguridad, esto es especialmente delicado.
Sistemas antiguos o saturados son más vulnerables, tienen menor capacidad de monitoreo y peor respuesta ante incidentes. En la práctica, el alza del hardware no solo encarece la tecnología: aumenta el riesgo operacional y de seguridad, en un momento en que las amenazas digitales son cada vez más sofisticadas.
¿Puede cambiar el equilibrio?
La entrada de nuevos fabricantes, como la empresa china CXMT, abre una posible vía de alivio para el mercado masivo. Sin embargo, como advierte Araya, la alta exigencia técnica, los largos procesos de certificación y las tensiones geopolíticas limitan la velocidad con que estos nuevos actores pueden alterar el equilibrio global.
La paradoja es evidente. Nunca había sido tan buen momento para el software, los videojuegos y las plataformas digitales, pero el hardware vive una de sus décadas más complejas. La inteligencia artificial no solo está transformando cómo usamos la tecnología, sino también quién puede acceder a ella y en qué condiciones.
El verdadero desafío para países como Chile será evitar que esta nueva realidad profundice brechas, frene la formación de capital humano y limite la innovación. La memoria, ese componente históricamente invisible, se ha convertido en una pieza clave del futuro digital. Y cómo enfrentemos su escasez dirá mucho sobre nuestra capacidad de adaptarnos a la era de la inteligencia artificial.