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Dragon Ball a los 40: el ki que nos formó Digital Créditos: ©BIRD STUDIO/SHUEISHA

Dragon Ball a los 40: el ki que nos formó

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Ana Guajardo
Por : Ana Guajardo Presidenta Asociación Mujeres en la Industria de los Videojuegos - Mujeres en VG www.mujeresenvg.cl
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Dragon Ball sigue siendo una de las propiedades intelectuales más exitosas de la industria del entretenimiento, generando ingresos anuales que superan los mil millones de dólares y consolidándose como un pilar cultural que no depende solo del recuerdo, sino de su capacidad de adaptarse y seguir.


Dragon Ball está celebrando sus 40 años y, contra toda lógica del paso del tiempo, no se siente como una franquicia anclada al recuerdo. Se siente viva, activa, con caídas, transformaciones y, por sobre todo, en expansión. Y para quienes crecimos con ella, y seguimos aquí, no es solo anime o manga: es parte de nuestra biografía emocional.

No tengo cómo negarlo. Dragon Ball marcó mi niñez y gran parte de mi adultez. Tengo un personaje favorito (Trunks), me teñí el pelo, o al menos traté, en que fuera morado, hice filas bajo la lluvia para conseguir merchandising oficial cuando por fin empezó a llegar a Chile, y ha sido tema de conversación en todos mis trabajos, sin importar el área, el cargo o lo serio del entorno corporativo. Dragon Ball atraviesa todo eso.

Y no soy una excepción.

Un lenguaje común entre generaciones

A poco más de 40 años de que Akira Toriyama presentara a Gokú en 1984, Dragon Ball ya no es solo una serie: es un lenguaje común. Une generaciones que crecieron viendo el anime en televisión abierta, otras que lo descubrieron en VHS, DVD o streaming, y nuevas audiencias que hoy entran al universo a través de videojuegos, cartas, remakes y nuevos formatos.

Ese impacto también se mide en cifras. El manga original de Dragon Ball ha vendido más de 260 millones de copias en todo el mundo, ubicándose entre los más vendidos de la historia. Una cifra que explica, en parte, por qué la obra trascendió fronteras culturales, idiomáticas y generacionales.

Diversos estudios culturales y académicos han señalado el impacto de Dragon Ball como fenómeno social: desde su influencia en la construcción de valores como la perseverancia, la superación personal y el trabajo colectivo, hasta su rol clave en la globalización del manga y el anime fuera de Japón, especialmente en América Latina.

Investigadores como Susan J. Napier, una de las académicas más citadas en estudios sobre anime y manga, han descrito series como Dragon Ball como verdaderas “mitologías modernas”: relatos simples en apariencia, pero profundamente eficaces para transmitir valores universales como la amistad, el sacrificio y la mejora constante. No es casualidad que Gokú pierda tantas veces como gana: el eje no está en la victoria, sino en el proceso.

Estoy segura de que si hoy le preguntas a tu compañero o compañera de oficina qué estaba haciendo cuando Gokú se transformó por primera vez en Super Saiyajin, te responderá con lujo de detalles.

Créditos: Dimps / Atari

El homenaje que emocionó al mundo

El evento Dragon Ball Genkidamatsuri, celebrado el pasado 25 de enero en Japón por el 40 aniversario, fue la confirmación de que la saga no vive de la nostalgia. Vive de la reinvención. Y también del respeto profundo por su creador, Akira Toriyama, fallecido en marzo de 2024.

Uno de los momentos más inesperados y emocionantes fue la presentación de un video conmemorativo con música original compuesta por Hans Zimmer. Un homenaje que recorrió la evolución de Dragon Ball desde los primeros trazos del manga hasta sus múltiples encarnaciones actuales. No fue solo un tributo emotivo: fue una declaración cultural. Dragon Ball ya está en ese nivel.

El regreso del anime: Super vuelve

Entre los anuncios más relevantes está Dragon Ball Super: The Galactic Patrol, una nueva serie que adaptará el arco de Moro, uno de los más celebrados del manga moderno. Gokú y Vegeta volverán en 2027 para enfrentar a un villano con un tono más oscuro y una narrativa más madura, capaz de absorber la energía de planetas completos.

Créditos: ©BIRD STUDIO/SHUEISHA

Además, se anunció Dragon Ball Super: Beerus, una versión revisitada del primer arco de Super que llegará en otoño de 2026. No se trata de un simple remake: promete mayor fidelidad al manga original de Toriyama, mejoras visuales, escenas redibujadas y una representación más seria y amenazante del Dios de la Destrucción.

Dragon Ball parece haber entendido algo clave: sus fans crecieron, y la historia también puede hacerlo.

Videojuegos: el legado continúa con AGE 1000

En videojuegos, Bandai Namco reveló Dragon Ball Game Project: AGE 1000, un título ambientado en el futuro del universo Dragon Ball, con un mundo y personajes completamente originales diseñados por el propio Toriyama antes de su fallecimiento. El proyecto lleva cerca de siete años en desarrollo y apunta a explorar un periodo poco conocido, recordando incluso a la mítica Dragon Ball Online. Su lanzamiento está previsto para 2027.

No es una secuela más. Es una expansión del canon. Una nueva rama en el árbol creativo de Toriyama.

La magnitud de la franquicia en este ámbito también es contundente: Dragon Ball ha tenido más de 100 videojuegos oficiales, con títulos como Dragon Ball FighterZ y Xenoverse 2 superando los 10 millones de copias vendidas cada uno. Incluso entregas recientes como Dragon Ball: Sparking! ZERO se posicionaron entre los lanzamientos más exitosos de la saga, con millones de copias vendidas en pocos meses.

Dragon Ball no envejece, se transforma

La muerte de Akira Toriyama podría haber marcado un cierre simbólico. O un punto final. Pero ocurrió lo contrario. Figuras del arte, el deporte, el cine, los videojuegos y la cultura pop global salieron a agradecerle por una obra que los formó, los inspiró y los acompañó durante décadas.

Créditos: ©BIRD STUDIO/SHUEISHA

Hoy, Dragon Ball sigue siendo una de las propiedades intelectuales más exitosas de la industria del entretenimiento, generando ingresos anuales que superan los mil millones de dólares y consolidándose como un pilar cultural que no depende solo del recuerdo, sino de su capacidad de adaptarse y seguir contando historias.

Más que una serie, Dragon Ball terminó siendo una experiencia colectiva. Una memoria compartida que atraviesa edades, clases sociales y contextos profesionales. Algo que muy pocas obras culturales logran sostener durante cuatro décadas.

Cuarenta años después, el mensaje sigue intacto: el ki sigue presente.

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