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La brecha de IA:  El desafío de transformar el talento, no reemplazarlo Opinión Créditos: El Mostrador.

La brecha de IA: El desafío de transformar el talento, no reemplazarlo

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Luz María Antunez
Por : Luz María Antunez VP Capital Humano Claro Chile.
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La discusión sobre inteligencia artificial suele plantearse en términos de reemplazo laboral. Sin embargo, el verdadero riesgo hoy no es la desaparición de empleos, sino la brecha que se está generando entre organizaciones que logran integrar la IA al trabajo humano y aquellas que no.

Esa brecha ya empieza a medirse. El reporte Workmonitor 2026 de Randstad muestra que un 43% de los trabajadores teme por la continuidad de los cargos iniciales y que un 35% de los empleadores anticipa una menor contratación de graduados debido a la automatización. Más que anunciar el fin del empleo joven, estos datos reflejan una transición: los perfiles de entrada al mundo laboral están cambiando más rápido que la capacidad de las organizaciones para prepararlos.

A este desafío se suma un factor menos visible: la confianza. Aunque el 63% de los colaboradores reconoce que la inteligencia artificial mejora su productividad, cerca de la mitad percibe que los beneficios se concentran principalmente en las empresas. Cuando la tecnología se interpreta como una herramienta que solo aumenta la exigencia laboral, su adopción inevitablemente genera resistencia.

Por eso, el debate sobre IA en el trabajo no debería centrarse en la sustitución, sino en la transformación del talento. La experiencia de otras revoluciones tecnológicas muestra que los avances no eliminan la necesidad de personas, sino que cambian las habilidades que generan valor. En este contexto, los roles junior no desaparecen: evolucionan hacia funciones donde el análisis, el criterio y la capacidad de interactuar con herramientas inteligentes se vuelven competencias básicas.

Esto exige liderazgo organizacional. Integrar IA no consiste solo en incorporar nuevas herramientas, sino en preparar a las personas para trabajar con ellas: invertir en capacitación continua, transparentar los procesos de adopción tecnológica y vincular su uso con oportunidades reales de desarrollo profesional.

En Claro hemos abordado esta transición desde esa lógica. Tras la integración con VTR, junto con modernizar nuestra red y expandir la operación, impulsamos una transformación cultural enfocada en la experiencia de cliente y en el desarrollo de capacidades digitales dentro de nuestros equipos. La incorporación de inteligencia artificial forma parte de ese proceso: no como sustitución del talento, sino como una herramienta para ampliarlo.

La inteligencia artificial puede aumentar la productividad de las empresas, pero su impacto más relevante será otro: redefinir las habilidades que las organizaciones necesitan. La verdadera brecha, por tanto, no será tecnológica. Será de talento.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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