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X (Twitter) no es Chile Opinión Créditos: Cedida.

X (Twitter) no es Chile

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Oscar Marcos
Por : Oscar Marcos Managing Director de SOUL.
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En su aniversario número 20, X (antes conocido como Twitter) ha mantenido su consolidado puesto como la red de opinión. Y si bien, el cambio de mando que tuvo con Elon Musk en 2023 fue turbulento con ajustes a su cultura, política de privacidad y nuevas funcionalidades -como la IA “Grok”, las suscripciones o la modalidad premium- hoy podemos decir que ante amenazas como BlueSky y Threads (que cuentan con descaradas similitudes), se las ha arreglado para, al menos, mantener su liderazgo como plataforma de noticias y opinión.

Y se ha ganado ese lugar. A lo largo de los años, la plataforma se ha sabido adaptar -a veces a la fuerza- a las necesidades de los cada vez más exigentes usuarios, innovando y consolidándose como el espacio predilecto para la inmediatez, y sobre todo, la “agenda setting” digital.

En Chile, su peso es particularmente visible. Basta con que un hashtag se convierta en tendencia para que rápidamente salte desde el celular a la pauta de un matinal o un noticiero. Asimismo, los programas o streamings se candidatean a “ser tendencia” incluyendo su hashtag propio en pantalla para promover su uso y, ojalá, llegar a la codiciada sección Trending Topic. Y así, se hace evidente que, muchas veces, los temas más hablados en X se interpretan como los más hablados de todo Chile. Y pese a que es una muestra relevante del sentir de miles de personas, muchas veces se sobredimensiona la representatividad del “chileno” en la plataforma.

Los datos nos ayudan a poner las cosas en perspectiva. Se estima que poco más de 3 millones de usuarios tienen cuenta en X. En un país de más de 19 millones de personas, eso equivale a poco más del 20% de la población. Y como suele ocurrir en redes sociales, no todos participan activamente, y eso sin contar cuentas de marcas, duplicadas, falsas o automatizadas con bots. En este último caso es especialmente complejo porque nos pone en alerta que lo “representativo” que podría llegar a ser X así sea con ese 20%, realmente no tenemos certezas que lo sea.

Esto implica que muchas de las tendencias que vemos -y que luego se amplifican en medios- no necesariamente reflejan una opinión mayoritaria, sino más bien la voz de un grupo específico: más digitalizado, más opinante y, en este caso, más politizado.

Entonces, ¿qué celebrar realmente en este aniversario de X? Celebremos que tenemos una plataforma que ha democratizado la posibilidad de opinar, que ha permitido visibilizar temas que antes no tenían espacio y que sigue siendo un termómetro útil para detectar señales tempranas. Pero también -y esto no es motivo de celebración- es un espacio que muchas veces manipula la realidad.

Y el problema no es solo X, el problema es cómo lo interpretamos. Hemos caído en la tentación de convertirlo en un medidor de la opinión pública, y debemos recordar que hay una gran mayoría que no opina ni tiene una cuenta en esa red, pero que sí forma parte del país real.

Con todo, creo que el mejor homenaje para X en su aniversario número 20 es que lo entendamos mejor.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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