Opinión
Créditos: Cedida.
Repensar la ciudad para enfrentar el calor extremo
Las olas de calor en estos primeros días de verano han mostrado temperaturas por sobre los 35º en diferentes ciudades del Valle Central. Este fenómeno, desencadenado por los efectos del calentamiento global nos obliga a repensar no solo nuestro modelo productivo, sino además nuestra forma de habitar la ciudad, con el objetivo de convertirlas en espacios que permitan contrarrestar el peligroso e incómodo efecto de las altas temperaturas.
En ese sentido, podríamos declarar obsoleto el modelo de la “ciudad de asfalto”, con grandes autopistas y una constructibilidad excesiva que no da espacio a la vegetación ni a espacios de sombra para la permanencia. Hoy, ese modelo se ha transformado en lo que se ha denominado isla de calor, comprobándose que en estas zonas las temperaturas se disparan por sobre los 8º en relación con áreas circundantes con vegetación y, en consecuencia, estas islas necesitan de manera urgente ser intervenidas en busca de mitigar este problema. Ciudades como Barcelona han dado primeros pasos creando “refugios de calor” que permiten a la población reunirse en una zona con una temperatura controlada.
Son ejemplos que desde Chile podríamos replicar, sin embargo, no se debe desconocer que el problema es mucho más estructural y, por lo tanto, debemos entender que la planificación de la ciudad debe adaptarse a este tipo de fenómenos. Lo primero es trabajar en eficiencia, con el objetivo de reducir las emisiones de gases invernadero.
Una ciudad que considera dentro de su planificación urbana una movilidad sostenible y que en sus construcciones privilegia sistemas de ventilación y calefacción pasivos es, sin dudas, un aporte.
En términos de diseño, los materiales que revisten los edificios y los pavimentos deben evitar el sobrecalentamiento y privilegiar la construcción de sombra y áreas verdes, lo cual puede parecer obvio, pero en muchas ciudades y comunas las áreas verdes y las sombras siguen estando ausentes.
Si a esto sumamos una planificación que toma como referencia el concepto de la “ciudad de los 15 minutos”, modelo que busca garantizar acceso a servicios esenciales a pie o en bicicleta en un radio de 15 minutos desde el hogar, veremos que las personas se podrán transportar de manera menos contaminante y en trayectos cortos, evitando una sobreexposición a las altas temperaturas.
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