Publicidad

Universidad impulsa red internacional para estudiar el crimen organizado en el norte de Chile

Publicidad

El norte del país concentra los mayores índices de criminalidad organizada, mientras la Universidad de Tarapacá impulsa una red internacional para investigar y enfrentar el fenómeno desde una mirada territorial y transfronteriza.


De acuerdo con el primer Indicador Nacional de Crimen Organizado, elaborado a partir de datos del Ministerio Público, Chile enfrenta una preocupante concentración de delitos vinculados a estructuras criminales. Entre ellos destacan el narcotráfico, el secuestro, la trata de personas, la extorsión y la asociación ilícita, entre otros.

El informe revela que, entre 2022 y 2023, los ingresos de este tipo de causas ante la justicia aumentaron en un 8,4%, reflejando una tendencia al alza en la actividad de organizaciones delictivas en el país.

Macrozona Norte: epicentro de delitos organizados

Las regiones del extremo norte del país, Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, concentran las tasas más altas del Indicador Nacional de Crimen Organizado, medido por cada 100 mil habitantes.

Estas zonas superan con creces a regiones como Los Lagos y O’Higgins, lo que evidencia una presión delictual marcadamente mayor en el norte chileno, donde la incidencia de estructuras criminales alcanza sus niveles más críticos.

Bajo este contexto, la Universidad de Tarapacá (UTA) se adjudicó un proyecto en el Concurso “Fomento a la Vinculación Internacional para Instituciones de Investigación” (FOVI) 2025 de ANID, con el objetivo de fortalecer las capacidades investigativas y formativas en la macrozona norte de Chile, a través de la creación de una red académica internacional especializada en cooperación transfronteriza y gestión territorial de la seguridad.

La iniciativa será ejecutada por el Departamento de Ciencias Sociales de la Sede Iquique de la UTA y está liderada por la doctora en sociología Romina Ramos, académica de dicha unidad, quien se desempeña como investigadora responsable del proyecto. Para conocer más sobre este proyecto, El Mostrador conversó con Ramos, quien abordó las claves del proyecto y su relevancia para comprender los desafíos de seguridad y cooperación transfronteriza en el norte del país.

“Lo que nosotros buscamos es consolidar un trabajo que se ha venido sosteniendo durante algunos años respecto a temas de seguridad y complejidad criminal en el extremo norte de Chile. La universidad que está situada precisamente en las regiones de Arica y Tarapacá promueve, entre las y lo académicos, que podamos producir conocimiento situado. ¿Y eso qué quiere decir en términos súper concretos? Y por eso nosotros relevamos este conocimiento desde el norte. Es que ese conocimiento situado involucra estudiar dimensiones que no son ajenas a las composiciones del territorio”, explicó la académica. 

Y ahí la frontera, por ejemplo, cumple un rol crucial y significativo, los estudios transfronterizos.Pero también la posición geopolítica del territorio, los aspectos comerciales, económicos y culturales que de alguna manera determinan digamos la realidad social de estos espacios transfronterizos. Y por lo tanto nosotros nos acercamos a los estudios en el ámbito de la seguridad considerando estas dimensiones”, agregó. 

Cooperación transnacional y universidades: aliados clave contra el crimen en la macrozona norte

La experta además agregó que “primero que todos identificamos que una respuesta nacional es limitada para poder elaborar en definitiva estrategia que permitan no solo contener la expansión del crimen en la macrozona norte, sino que también poder generar iniciativas que permitan la prevención, digamos, de estos fenómenos, pero y ahí es otra dimensión importante a través de la cooperación transfronteriza”.

Se debe tener en consideración que la dinámica delictual en el norte del país está estrechamente vinculada a la porosidad de la frontera con Bolivia y Perú, donde la existencia de numerosos pasos no habilitados facilita el ingreso de drogas, armas y personas. Estos flujos ilícitos alimentan y fortalecen redes criminales tanto locales como transnacionales.

“En el año 2024, el último informe de crimen organizado del Ministerio Público nos indica que en la macrozona norte de Chile la expansión de ciertos fenómenos, como por ejemplo el contrabando, el tráfico de drogas, el contrabando de vehículos motorizados, digamos, expresiones de criminalidad en contacto excarcelario, nos invitan a reconocer que hay ciertos fenómenos que se dan con mayor intensidad en la macrozona norte, por ejemplo, el tráfico de drogas transfronterizo”, advirtió la experta. 

“Entonces, si nosotros no consideramos las variables del territorio para poder explicar por qué hay algunos fenómenos que, por decirlo de manera coloquia, se disparan en la macrozona norte y no en otros espacios del país, tenemos que tener una mirada subnacional, nosotros ahí creemos que lo actores locales, pero también tras nacionales, la cooperación transfronteriza, por ejemplo, podría ser un mecanismo de respuesta que viene a complementar, por ejemplo, el Plan Nacional de Seguridad Pública, la Política Nacional contra el Crimen Organizado, que de alguna manera, no tan central, sí que invitan a los actores regionales de zona extrema poder colaborar y ahí la universidad, las universidades,también son por su puerto central para poder articular este, digamos, este esfuerzo”.

Universidades, conocimiento y formación: el nuevo frente contra el crimen organizado en Chile

Bajo este sentido, las universidades de nuestro país cumplen un rol fundamental. Diversas casas de estudios han ido consolidando un rol creciente en el estudio del crimen organizado, su impacto social y las posibles respuestas desde la política pública, la seguridad y la justicia. Su aporte se articula principalmente en investigación, generación de evidencia, formación especializada y espacios de reflexión interdisciplinaria.

Para Ramos, las universidades facilitan, articulan y además gestionan diferentes estrategias para combatir el crimen organizado. “Promover el diálogo en espacios que se desarrolla el pensamiento, el conocimiento científico y que sea en trabajo colaborativo con las instituciones a escala subnacional, municipalidades, gobernaciones regionales, comités de áreas que participan en esta zona y que buscan respuestas frente a estos problemas complejos en las universidades o los centros de pensamientos, yo creo que son claves”.

“En ese sentido, yo creo que la universidad cumple un rol bien, bien fundamental,porque además, estos proyectos y cada vez se propende más a que las hilos académicos, las instituciones podamos, digamos, posicionar a quienes, a estudiantes que están, digamos, interesados en estos temas. Entonces, la formación de lo que se denomina, el capital humano avanzado, perfeccionamiento, etcétera, es vital para poder, digamos, continuar con esta línea de trabajo”, concluyó Ramos.

Publicidad