Social
Chileno integra equipo editorial en The Lancet: estudia factores sociales que influyen en la salud
Iniciativa reúne a investigadores de distintos continentes y disciplinas, para analizar cómo las circunstancias sociales afectan al paciente o a una comunidad. “La medicina social nos va a llevar a una consideración más integral de todos los procesos que efectivamente están incidiendo en la salud”.
“¿Por qué tratar a las personas y devolverlas a las condiciones que las enferman?” es la pregunta del artículo con que se presenta una nueva sección de la prestigiosa revista The Lancet, considerada una de las principales revistas científicas del mundo en el área de la salud. El espacio se titula Cases in Global Social Medicine, dedicado a visibilizar cómo los procesos sociales influyen en la salud de las personas.
La iniciativa fue inaugurada en el volumen 406 del 15 de noviembre de 2025, y es producto de un trabajo colaborativo internacional liderado por el médico y antropólogo Dr. Seth Holmes, académico de la Universidad de California Berkeley, y reúne a investigadores de distintos continentes y disciplinas, tanto del ámbito de las ciencias de la salud como de las ciencias sociales.
Chile forma parte de este equipo a través del académico del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Tarapacá, Dr. Carlos Piñones Rivera, quien se integró al grupo tras realizar una pasantía posdoctoral en el Berkeley Center for Social Medicine. Según comentó el investigador, esta sección busca poner a disposición de los profesionales de la salud los avances contemporáneos de la medicina social.
“Todos los problemas de salud resultan de procesos que no son solo biológicos, sino también psicológicos, sociales, culturales, económicos y políticos, lo que hoy en día llamamos procesos estructurales, o mejor aún, siguiendo a Jaime Breilh, la determinación social de la salud. Si bien esto cada vez se está asumiendo como una realidad, lamentablemente, los modelos predominantes desde los cuales somos formados en las ciencias de la salud, todavía son modelos fuertemente biologicistas”, explicó.
En el comienzo de su carrera el profesor Piñones se dedicó a la psicología clínica, pero al poco tiempo se dio cuenta de la necesidad que había en la región de especialistas en salud intercultural: “Me formé luego con un doctorado en Antropología Médica y desde entonces me he dedicado a desarrollar una mirada más bien colectiva respecto de los problemas de salud”.
Desde esa perspectiva ha colaborado con la Cooperativa Apacheta, una organización que trabaja en pos del derecho de los pueblos originarios de la región de Tarapacá. Esa experiencia ha sido fundamental para comprender cómo las estructuras producen lo que el artículo editorial describe como “puntos de inflexión”: “un momento crucial que afecta a un resultado, impulsado por una fuerza social, que podría representar una oportunidad de acción mediante la cual se podría haber modificado el resultado”.
Según relató Piñones, un ejemplo concreto se trató de una adulta mayor de la comuna de Pica que en el contexto del COVID-19, recibió una atención sin la pertinencia cultural que correspondía: “No se aplicaron todos los protocolos adecuados, ni se respetó que estaba siendo atendida por un Qulliri, un especialista en medicina tradicional andina, y sin informar correctamente a la familia, fue trasladada desde Pica al hospital regional. Estas decisiones generaron una cadena de efectos que finalmente culminó con su fallecimiento”.
El académico profundizó en que “sin una intervención biomédica invasiva, sumada al impacto del traslado y el choque cultural, el desenlace podría haber sido distinto. Era una persona que se encontraba estabilizada mediante la medicina tradicional y había convivido con su problema de salud durante varios años. Este tipo de situaciones dan cuenta que la pertinencia cultural, como parte de un currículum de salud, puede llegar a salvar vidas”.
Los casos presentados en la sección serán coanalizados por clínicos junto con académicos de ciencias sociales y humanidades, así como, en algunos casos, por miembros de las propias comunidades involucradas, para dilucidar las fuerzas sociales que afectan al paciente o a la comunidad. “La medicina social nos va a llevar a una consideración más integral de todos los procesos que efectivamente están incidiendo en la salud” afirmó Piñones.
Si bien se advierte en la revista que gran parte de los casos que se estudian en la formación en salud siguen correspondiendo a experiencias del “norte global”, la sección tiene como objetivo compartir conocimientos más allá de ese hemisferio, que sean viables en sus contextos locales y lo suficientemente flexibles como para ser instructivos en otros lugares. Hasta el momento, en la sección se han publicado tres casos desde Japón, México y Tailandia, por lo que la invitación que realiza Piñones es a estudiar y, eventualmente, presentar casos que contribuyan a diversificar el análisis desde Chile.
“Las realidades cambian mucho según las dinámicas de poder, las culturas y los procesos históricos de cada lugar, el contemplar miradas desde distintos continentes, no solo diversifica el análisis, sino que también desafía las jerarquías tradicionales del conocimiento. Es muy difícil llegar a estos espacios académicos de primer nivel, pero iniciativas como esta nos muestran que es posible, y que lo que tenemos que decir desde nuestros territorios tiene una relevancia no solo regional o nacional, sino también global”, concluyó.