Publicidad
Una formación agronómica sostenible para el bienestar social Opinión

Una formación agronómica sostenible para el bienestar social

Publicidad
Pilar Mazuela Águila
Por : Pilar Mazuela Águila Decana de la Facultad de Ciencias Agronómicas, Universidad de Tarapacá
, presidente Consejo de Decanos de Facultades de Agronomía del CRUCH
Ver Más


Hoy en día, donde las tierras agrícolas más fértiles del mundo están tapadas por cemento o por la expansión urbana, la agronomía debe garantizar la alimentación mundial con la máxima eficiencia utilizando suelos marginales. Un ejemplo son los valles costeros de la Región de Arica y Parinacota. El valle de Azapa, que es la despensa hortícola de Chile durante el invierno, pudo desarrollarse gracias a dos hitos irrepetibles en otras zonas del país.

Primero, fue la Corporación de Reforma Agraria (CORA), a diferencia del resto del país, donde hubo expropiación, en Azapa hubo colonización. Los terrenos entregados eran un montón de piedras que los colonos habilitaron trayendo arena del cerro y limo del lecho del río San José, y para sostener este sustrato colocaron olivos.

El segundo hito, fue la construcción del canal Lauca, gracias a la visión de largo plazo que tuvo la Junta de Adelanto de Arica. El desierto es el mejor ejemplo de que con un poco de agua se puede producir alimentos, la máxima expresión de la vida que alberga el desierto es el maravilloso ‘desierto florido’ y su danza de mariposas e insectos cuando cae algo de agua sobre su arena.

Ese aprendizaje territorial, producir donde parecía imposible, con ciencia, planificación y visión de largo plazo, es una señal de los desafíos que hoy enfrenta la agronomía a escala nacional y global. La presión sobre los suelos, la crisis hídrica y el cambio climático obligan a repensar cómo se forman los profesionales que deberán sostener los sistemas agroalimentarios del futuro. En ese contexto, la experiencia del norte y del desierto dialoga directamente con el rol que cumplen las Facultades de Agronomía y sus instancias de coordinación académica en Chile.

El Consejo de Decanos de Facultades de Agronomía del CRUCH, tiene como principal objetivo cautelar por la formación profesional de los estudiantes de agronomía, tanto en la solidez técnica y productiva, como en la formación integral basada en la ética, el cuidado del medio ambiente, la salud de los productores y consumidores, además de un fuerte compromiso social y de desarrollo de las comunidades donde están insertos. Este Consejo es un referente nacional, que se ocupa de los desafíos del sector agroalimentario y es un orientador de las políticas públicas vinculadas al desarrollo del sector rural.

En agosto de 2023, el Consejo de Decanos de Agronomía, junto a los exministros de Agricultura, Álvaro Rojas y Carlos Furche, nos trasladamos hasta la cabecera del río Lluta, donde se ubica el embalse más septentrional de Chile, para leer la Declaración de Chironta, donde las Facultades de Agronomía del CRUCH nos comprometimos a transformar la formación de las ingenieras e ingenieros agrónomos del futuro, para que sean líderes en innovación y emprendimiento, enfrentar escenarios cambiantes incorporando la revolución tecnológica en la producción agroalimentaria sostenible y en el cuidado del medio ambiente, contribuyendo al bienestar y la salud de Chile y del planeta, en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Para lograrlo, ya hemos iniciado un proceso de reflexión y diálogo sistemático, y, en ese acto, convocamos al sector público, privado y a la sociedad civil en su conjunto a sumarse a esta iniciativa de futuro, que hemos denominado “AgroAlimentos y Bienestar 2050”.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
Publicidad