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Puerto Williams fue sede de curso internacional de anillamiento de aves Animales

Puerto Williams fue sede de curso internacional de anillamiento de aves

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La herramienta permite obtener información ecológica valiosa sobre rutas migratorias, estado de las poblaciones de aves, monitoreo a largo plazo de tendencias poblacionales, fenología reproductiva y de muda, seguimiento de enfermedades


Desde el 24 al 29 de enero, la ciudad más austral del mundo, Puerto Williams y el Parque Etnobotánico Omora fueron el escenario del III Curso de Anillamiento de Aves Passeriformes y Sesión de Certificación de la North American Banding Council (NABC) en Chile, que reunió a expertos, profesionales y estudiantes en un avanzado curso sobre técnicas de anillamiento de aves bajo un enfoque bioético.

La instancia organizada por el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), a través de su Programa de Monitoreo a Largo Plazo de Aves, contó con el apoyo de la NABC, la Fundación Avina, la Fundación Omora y la Universidad de Magallanes, lo que permitió realizar por primera vez este curso en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena.

El anillamiento de aves es una herramienta de gran valor científico, que permite obtener información ecológica muy valiosa sobre rutas migratorias, estado de las poblaciones de aves, monitoreo a largo plazo de tendencias poblacionales, fenología reproductiva y de muda, seguimiento de enfermedades, entre otros, señaló Carlos Valeris, investigador CHIC y participante del encuentro, quién además indicó que la NABC es una organización internacional encargada de promover la mejora continua, la obtención de datos de calidad científica y la aplicación de altos estándares éticos en torno al anillamiento de aves.

Dentro de esta red internacional, se resaltó la presencia de tres instructores certificados por la NABC, como el caso de Gabriela Biscarra, investigadora asociada al Laboratorio de Ecología de Aves (Bird Ecology Lab), de la Universidad Austral de Chile, Mauricio Ugarte-Lewis, biólogo investigador en el Museo de Historia Natural de la Universidad Católica de Santa María en Arequipa, Perú y Pablo Brandolin, Dr. en Ciencias Biológicas y académico de la Universidad de Río Cuarto, Argentina.

“Este curso significó un hito importante para Chile, dado que estamos formando un capital humano relevante para realizar el anillamiento científico de manera ética, responsable y la colecta de datos de forma correcta. Lo anterior, tanto en nuestro país, como en toda la región, ya que se contó con la participación de estudiantes de Argentina, Venezuela y México”, comentó Biscarra.

Cabe señalar que este curso se desarrolló en las dependencias del Centro Subantártico Cabo de Hornos, de Puerto Williams, donde se dictaron las sesiones teóricas, mientras que para las sesiones prácticas, la comitiva de instructores y sus 17 participantes, se trasladaron hasta el Parque Etnobotánico Omora, específicamente, a las estaciones de anillamiento pertenecientes Programa de Monitoreo a Largo Plazo de Aves.

En ese sentido, Brandolin, dio cuenta que en estas estaciones se realizó el proceso de anillamiento científico de aves, que consiste en la captura del individuo, seguido de la colocación de un anillo metálico identificatorio en una de sus patas, para luego realizar la toma de datos y su posterior liberación, lo que se efectúa en escasos minutos.

“Las certificaciones tienen una validez mundial y las normas que enseñamos en este curso son internacionales. Cualquier persona certificada en NABC puede validar sus conocimientos en cualquier institución y parte del mundo. Aquí, en el Parque Omora, existe una estación con más de 25 años de historia, lo que nos permite tener una base de datos muy amplia, siendo un lugar especial para hacer estas capacitaciones y del que estoy asombrado por estos bosques que existen en el sur del continente”, manifestó Brandolin.

Fortalecimiento del Hemisferio Sur

Valeris, residente en Puerto Williams, resaltó que este encuentro va de la mano con la celebración de los 26 años del Programa de Monitoreo a Largo Plazo en el Parque Etnobotánico Omora y la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos. Allí, desde el fin del mundo, el investigador valoró que uno de los objetivos del curso fue fortalecer el vínculo entre los profesionales que realizan esta práctica en el Hemisferio Sur. 

“Este evento fue una oportunidad única para establecer relaciones entre quienes trabajamos con el anillamiento científico de aves. En América Latina estamos dando los primeros pasos para establecer colaboraciones entre los programas de monitoreo a largo plazo, lo que nos permitirá potenciar este tipo de estudios en la región”, agregó Valeris.

Durante estas jornadas, se compartieron experiencias y saberes en torno a los estudios de aves a nivel mundial. En esa línea, el grupo contó con la participación de la destacada investigadora de la National Audubon Society, River Gates, Coordinadora de la Iniciativa para la Conservación de las Aves Playeras del Pacífico.

La experta en aves playeras, trabajó de la mano con las y los estudiantes del curso, enseñándoles acerca de estas especies, como son sus largos viajes desde un hemisferio al otro, además de técnicas de captura y la utilización de GPS o radiotransmisores con tecnología MOTUS, cuya una de sus antenas se encuentra presente en el edificio del CHIC.

Para Ricardo Rozzi, director de investigación CHIC, y profesor titular de la UMAG y la University of North Texas, el Cabo de Hornos es “la cumbre austral del continente americano”, pues, en este caso, concentra a todas las aves que migran desde el norte hacia el sur. En vista de ello, y sumado al contexto del cambio global, es de vital relevancia hacer frente a un gran desafío como son las pandemias.  

Allí, reflexiona Rozzi, radica la importancia de este curso de certificación, pues la instancia convocó además a estudiantes e investigadores de diversos sectores de América, para capacitarse en la detección temprana de enfermedades como la gripe y malaria aviar, que amenazan a la vida silvestre, la conservación de la biodiversidad y la economía nacional.

“De esta manera, la ciencia se integra con la necesidad de información para tomar decisiones, al mismo tiempo que se educan generaciones jóvenes en ornitología, que estudian las aves, y de veterinarias, que son las principales disciplinas que se preocupan de este ámbito de trabajo”, concluyó Rozzi.

Luego de culminado el curso se dio inicio a la fase de certificación, que consistió en pruebas teóricas, prácticas y entrevistas. La jornada culminó con la certificación de tres participantes en los niveles de Asistente de Extracción, Asistente Completo (Extracción y Procesamiento) y Anillador certificados por la NABC. 

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