Opinión
Créditos: El Mostrador.
Conociendo los micronutrientes: selenio
Al hablar de nutrición, solemos centrarnos en las proteínas, vitaminas o minerales reconocidos como el calcio y el hierro. Sin embargo, existen micronutrientes, poco notorios, pero fundamentales, que desempeñan un papel crucial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo y el de los animales. Uno de estos aliados silenciosos es el selenio, elemento que actúa como auténtico guardián de nuestra salud interna.
En los seres humanos, es imprescindible para proteger las células del desgaste cotidiano. Nuestro cuerpo está expuesto de manera constante al estrés, la contaminación, infecciones y el paso del tiempo, y el selenio contribuye a contrarrestar los daños que estos factores pueden causar. Además, fortalece el sistema inmunológico, permitiendo una mejor defensa frente a virus y bacterias. También cumple una función esencial en la glándula tiroides, al favorecer la activación de las hormonas que regulan el metabolismo, lo que repercute directamente en la energía, el peso corporal y el bienestar general.
En el mundo animal, el selenio tiene una importancia equiparable. En mascotas, animales de granja y especies silvestres, ayuda a mantener la fuerza muscular, una buena fertilidad y una respuesta inmunológica eficiente. La carencia de este micronutriente puede provocar problemas de crecimiento, debilidad muscular y mayor susceptibilidad a enfermedades. En los animales de producción, estas deficiencias afectan no solo la salud, sino también la calidad de los alimentos que consumimos.
El selenio nos recuerda que la salud humana, animal y ambiental, están íntimamente ligadas. Su presencia en los alimentos depende de la riqueza del suelo donde se cultivan las plantas y se crían los animales. En algunas regiones, los suelos son pobres en selenio, lo que provoca carencias nutricionales; en otras, el exceso resulta perjudicial. Por ello, el equilibrio es fundamental.
Reconocer el valor del selenio es comprender que el bienestar no siempre depende de grandes cambios, sino de atender los pequeños detalles que sostienen la vida desde el interior. En la dosis adecuada, este micronutriente se convierte en un aliado discreto, pero indispensable, tanto para personas, animales y el entorno que compartimos.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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