Salud
Créditos: El Mostrador.
Uno de cada cinco adultos aún usa nicotina: el nuevo desafío global contra el cáncer de pulmón
El tabaco disminuye en el mundo, pero la nicotina, del cigarro al vapeo, sigue afectando a 1 de cada 5 adultos. Con riesgo persistente de cáncer de pulmón en fumadores y exfumadores, el screening con TAC de baja dosis se vuelve una herramienta clave para la detección temprana y la sobrevida.
El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo prevenible y modificable del cáncer de pulmón, además de estar estrechamente ligado a enfermedades respiratorias crónicas y afecciones cardiovasculares. Aunque la prevención y el abandono del tabaco continúan siendo pilares fundamentales, la evidencia científica ha consolidado otro frente igual de decisivo: la detección temprana mediante screening, especialmente en fumadores y exfumadores.
Este examen permite identificar la enfermedad en etapas iniciales, cuando los tratamientos son más efectivos y el pronóstico mejora de forma significativa, convirtiéndose en una de las herramientas más potentes para reducir la mortalidad por esta causa.
En los últimos 20 años, las políticas globales de control del tabaco han generado avances importantes. De acuerdo con el más reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre prevalencia del consumo de tabaco entre 2000 y 2024, y sus proyecciones a 2030, la cifra de personas que consumen tabaco descendió de 1.380 millones en el año 2000 a 1.200 millones en 2024.
Sin embargo, esta caída no equivale a una victoria definitiva. Uno de cada cinco adultos en el mundo continúa usando tabaco o productos con nicotina, manteniendo un riesgo elevado de desarrollar enfermedades graves, incluso años después de dejar de fumar.
“El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo del cáncer de pulmón, sabemos que cuando esta enfermedad se detecta de forma precoz, los tratamientos son más efectivos y la sobrevida aumenta significativamente. Por eso, el screening en personas fumadoras y exfumadoras, es un examen clave. Se trata de la realización de un TAC de tórax de baja dosis en personas que tengan entre 50 y 80 años con antecedente de un consumo de tabaco de 20 paquetes al año o mayor”, explica el doctor Claudio Solé, subdirector Médico de Clínica IRAM.
Para quienes dejaron el tabaco, el riesgo no desaparece por completo. Dependiendo de la intensidad y duración del consumo previo, puede mantenerse elevado por años. En ese escenario, el screening permite detectar lesiones sospechosas de manera oportuna, antes de que evolucionen a etapas más complejas.
Una amenaza que cambia de forma
Por primera vez, la OMS incorporó en su medición global el uso de cigarrillos electrónicos, revelando una nueva dimensión del problema: más de 100 millones de personas usan vapeadores. De ellas, 86 millones son adultos, concentrados principalmente en países de altos ingresos, y 15 millones son adolescentes de entre 13 y 15 años.
La industria tabacalera no se ha replegado; se ha transformado. Bajo la narrativa de ofrecer “alternativas menos dañinas”, ha impulsado nuevos productos con nicotina que, lejos de resolver el problema, plantean otro riesgo: una nueva ola de adicción, especialmente entre jóvenes, con el potencial de revertir décadas de avances en salud pública y aumentar la carga de enfermedades prevenibles.
Sin espacio para la complacencia
La disminución del consumo tradicional de tabaco no debe conducir a la pasividad. Al contrario, subraya la urgencia de reforzar la prevención, la educación en salud y la detección precoz, en un contexto donde aún persisten barreras de acceso a controles médicos, especialmente en población de riesgo.
“Ya sea a través del consumo de cigarrillos tradicionales, tabaco o el uso de vapeadores, el riesgo es real. Estos hábitos aumentan significativamente la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón. Lamentablemente la mayoría aún consulta tardíamente.”, advierte Solé.
Promover estrategias efectivas exige una colaboración público-privada activa, que integre a autoridades, organizaciones de salud, establecimientos educacionales y a la comunidad. Dentro de esos desafíos, uno es crítico: informar y facilitar el acceso al screening en fumadores y exfumadores, un grupo donde la detección temprana puede marcar la diferencia entre un diagnóstico tardío y una oportunidad concreta de tratamiento y sobrevida.
Hoy, el tabaco en cualquiera de sus formatos, tradicional o electrónico, sigue siendo una amenaza real para la salud. Y en esa batalla, el screening ya no es una opción complementaria: es una pieza esencial de un enfoque preventivo, informado y centrado en salvar vidas.