Salud
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Cáncer de pulmón: por qué el “screening” es clave para detectar la enfermedad a tiempo
Aunque el consumo de tabaco ha disminuido a nivel global, el cáncer de pulmón sigue siendo una de las principales causas de muerte. La detección precoz mediante screening se consolida como una herramienta fundamental para reducir la mortalidad, especialmente en personas fumadoras y exfumadoras.
El tabaquismo continúa siendo el principal factor de riesgo prevenible del cáncer de pulmón. En este escenario, la evidencia médica demuestra que el screening en población de riesgo permite identificar la enfermedad en etapas iniciales, cuando los tratamientos son más efectivos y el pronóstico mejora de manera significativa.
Durante las últimas dos décadas, el mundo ha avanzado en la reducción del consumo de tabaco. De acuerdo con el más reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de personas que consumen tabaco disminuyó de aproximadamente 1.380 millones en el año 2000 a cerca de 1.200 millones en 2024.
Este descenso refleja el impacto de las políticas públicas, la regulación y las campañas de prevención. Sin embargo, el problema está lejos de resolverse: actualmente, uno de cada cinco adultos en el mundo sigue utilizando tabaco o productos con nicotina, manteniendo un riesgo elevado de desarrollar enfermedades graves, incluso años después de haber dejado de fumar.
La importancia de detectar el cáncer de pulmón a tiempo
El cáncer de pulmón suele diagnosticarse en etapas avanzadas, lo que reduce las posibilidades de tratamiento efectivo. En este contexto, la detección precoz cobra un rol decisivo.
“El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo del cáncer de pulmón. Sabemos que cuando esta enfermedad se detecta de forma precoz, los tratamientos son más efectivos y la sobrevida aumenta significativamente. Por eso, el screening en personas fumadoras y exfumadoras es un examen clave”, explica el doctor Claudio Solé P., subdirector médico de Clínica IRAM.
El especialista detalla que el screening consiste en la realización de un TAC de tórax de baja dosis en personas entre 50 y 80 años, con un antecedente de consumo de tabaco igual o superior a 20 paquetes al año.
El riesgo persiste en exfumadores
Dejar de fumar es una de las decisiones más importantes para la salud, pero el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón no desaparece por completo de manera inmediata. En los exfumadores, este riesgo puede mantenerse elevado durante años, dependiendo de la intensidad y duración del consumo previo.
Por esta razón, el screening permite detectar lesiones en etapas iniciales, antes de que aparezcan síntomas, ofreciendo una oportunidad concreta de diagnóstico oportuno y mejor pronóstico.
A este escenario se suma la irrupción de los cigarrillos electrónicos. Por primera vez, la OMS midió su uso a nivel global y reveló que más de 100 millones de personas utilizan vapeadores, incluidos 15 millones de adolescentes entre 13 y 15 años.
La industria del tabaco ha impulsado estos productos bajo la idea de ser “alternativas menos dañinas”, pero la evidencia advierte sobre el riesgo de generar nuevas formas de adicción y aumentar la carga de enfermedades prevenibles.
“Ya sea a través del consumo de cigarrillos tradicionales o del uso de vapeadores, el riesgo es real. Estos hábitos aumentan significativamente la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón, y lamentablemente la mayoría consulta de manera tardía”, advierte el doctor Solé.
Prevención, educación y acceso al screening
El descenso del consumo de tabaco no debe llevar a la complacencia. Por el contrario, refuerza la necesidad de profundizar las estrategias de prevención, educación en salud y detección precoz.
Facilitar el acceso al screening en fumadores y exfumadores, regular los nuevos productos de nicotina y promover una colaboración activa entre autoridades, centros de salud y la comunidad son pasos clave para enfrentar una enfermedad que, detectada a tiempo, puede tener un desenlace muy distinto.