Salud
Créditos: El Mostrador.
Obesidad en Chile: en una década se triplicó la cifra y expertos alertan que la prevención no basta
En el Día Mundial contra la Obesidad, expertos advierten que Chile triplicó sus cifras en una década y llaman a fortalecer no solo la prevención, sino también el acceso a tratamientos integrales y al seguimiento de pacientes.
Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial contra la Obesidad, una fecha clave para visibilizar una enfermedad crónica que ha sido declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este año, la conmemoración busca reforzar la conciencia sobre sus efectos y promover acciones concretas para su prevención y tratamiento.
En Chile, la obesidad se ha convertido en un problema de creciente magnitud. De acuerdo con las últimas cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la última década el país triplicó la proporción de personas mayores de 15 años que la padecen, pasando de un 10% a más de un 30% de la población. Estas cifras posicionan a Chile como el segundo país con mayor prevalencia de obesidad entre sus miembros, solo por detrás de Estados Unidos.
Patricio Lamoza, cirujano digestivo y bariátrico de Clínica Colonial, explica que “son varios los factores que influyen, por ejemplo, el tipo de alimentación que tenemos, somos un país en general sedentario, y además, sin duda, la genética nos juega una muy mala pasada, ya que está demostrado que los hijos de padres que sufren obesidad tienen una predisposición mayor a también padecer esta enfermedad”.
Además, agrega que “si uno de los padres padece obesidad, la probabilidad de que el hijo tenga obesidad es de aproximadamente 60%, porcentaje que aumenta a 80% si los dos padres la sufren. Y no nos olvidemos de que tuvimos una pandemia durante aproximadamente un año, que por obligación tuvimos que disminuir nuestra actividad física, nuestra distracción fue cocinar, además de evitar el contacto con los demás, eso también hizo que lamentablemente las cifras de obesidad aumentarán de tal manera que desde el año 2013 a la fecha, efectivamente se haya triplicado respecto a las primeras mediciones oficiales que se hicieron”.
Durante los últimos años, el país ha impulsado diversas políticas públicas orientadas a la prevención, como el aumento de horas de actividad física en los colegios, los kioscos saludables, los sellos de advertencia en alimentos y la ley que regula la publicidad dirigida a niños. Sin embargo, su impacto ha sido limitado. Al respecto, el especialista advierte que “lamentablemente cuando se ha hecho seguimiento de estas medidas, hemos visto que no han tenido los resultados esperados. Aunque los adultos prefieren comprar comida con menos sellos para sus hijos cuando van al supermercado, la cultura chilena dice que si te sacaste un 7, te fue bien o hiciste algo bueno, mereces un premio que suele estar asociado a comida chatarra o dulces; entonces en ese contexto da lo mismo cuántos sellos tengan los alimentos, ahí simplemente, los padres los compran para darle un gusto a los niños a modo de recompensa”.
Frente a este escenario, surge la pregunta sobre qué falta por hacer para revertir las altas cifras de obesidad. Para el Dr. Lamoza, no basta con reforzar la prevención. El especialista explica que también es urgente fortalecer el tratamiento de quienes ya viven con la enfermedad. En ese sentido, afirma que “es necesario implementar medidas para tratar a los pacientes que ya tienen la enfermedad. Cuando tú aplicas políticas preventivas, pretendiendo que funcionen en los pacientes que ya tienen la enfermedad, es como ponerse el cinturón de seguridad después de haber chocado en el auto. Cuando te lo pones después de chocar ya no sirve, tienes que usarlo desde antes; esto quiere decir que faltan medidas para tratar activamente a los pacientes que ya sufren la obesidad, tratamientos multidisciplinarios, con profesionales especialistas en el tema: cirujanos, nutriólogos, psicólogos, nutricionistas, kinesiólogos, enfermeras, etc.”.
Bono PAD para cirugías bariátricas: ¿una política pública efectiva?
Hace cuatro años, el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) incorporó las cirugías bariátricas al sistema de Bono PAD, convirtiéndose en la principal política pública orientada directamente al tratamiento de la obesidad. Gracias a esta medida, más del 95% de las cirugías financiadas se han realizado en clínicas privadas y, según estadísticas oficiales, más de 75 mil pacientes han podido acceder a este procedimiento.
Este avance ha posicionado a Chile entre los países con mayor proporción de personas candidatas que efectivamente llegan a pabellón. Mientras en la mayoría de las naciones solo cerca del 1% de quienes podrían operarse acceden a la cirugía, en Chile la cifra fluctúa entre el 3% y el 4%. Aun así, la brecha sigue siendo significativa en relación con el total de pacientes que cumplen criterios médicos.
La relevancia de este acceso se refuerza al considerar los datos del Departamento de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS), dependiente del Ministerio de Salud de Chile, cuyo último informe señala que en 2025 las principales causas de muerte en el país fueron las enfermedades del sistema circulatorio, como infartos e hipertensión. Estas patologías son frecuentes en personas con obesidad y pueden reducirse hasta en un 50% tras una cirugía bariátrica, disminuyendo además a la mitad la mortalidad asociada.
No obstante, el Bono PAD aún presenta desafíos. Para Lamoza, es fundamental fortalecer la coordinación con la atención primaria: Bajo este contexto, explica que “trabajar, sobre todo, con la gente de atención primaria, ya que muchos de los pacientes con Bono PAD se operan en el sistema privado, se realizan los controles incluidos en él y después vuelven a su consultorio, por lo tanto, es fundamental tener una muy buena coordinación con la atención primaria para que se mantengan en un programa de crónicos y no los den de alta. Un paciente con obesidad es un paciente crónico, independiente de que le haya ido muy bien con la cirugía, debe mantenerse en control y cuidado con la nutricionista y con el médico permanentemente. Entonces como médicos especialistas tenemos que educar a los colegas de atención primaria para que el paciente continúe con los controles y puedan derivarlo cuando vean que uno de los seguimientos no está cumpliendo el curso que esperamos”.
Finalmente, el especialista subraya que el desafío es transversal y de largo plazo. A su juicio, “la obesidad, su prevención y medidas para disminuir el desalentador índice presente en la población chilena que padece esta patología, son sin duda, temas pendientes tanto a nivel gubernamental y social. La lucha contra la obesidad en Chile requiere un enfoque integral y colaborativo. Como especialistas, somos un ente clave y responsables en la implementación activa de políticas públicas efectivas; protocolos de información, educación, atención y seguimiento estandarizados; promoción de entornos saludables y la atención personalizada y centrada en nuestros pacientes y sus familias, tendiendo además que luchar contra el estigma que tienen los pacientes y los profesionales que nos dedicamos a su tratamiento. Con esto podremos revertir esta tendencia y construir un futuro más saludable para nuestro país.”