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Artrosis en adultos jóvenes: alertan por alza de casos ligada a sobrecarga y lesiones mal tratadas Salud

Artrosis en adultos jóvenes: alertan por alza de casos ligada a sobrecarga y lesiones mal tratadas

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El aumento de la artrosis en adultos jóvenes enciende alertas médicas: lesiones mal tratadas, sedentarismo y sobreexigencia deportiva están acelerando el desgaste articular, especialmente en mujeres, instalando la prevención como eje clave para evitar daños irreversibles.


Durante años la osteoartritis, o artrosis, fue considerada una enfermedad propia del envejecimiento. Hoy, ese paradigma se está rompiendo. El desgaste articular está apareciendo cada vez antes, incluso en personas menores de 40 años, encendiendo las alertas en la comunidad médica.

En Chile, la artrosis figura entre las enfermedades musculoesqueléticas más frecuentes. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, la artrosis de rodilla afecta a cerca del 14,4% de los mayores de 55 años, es decir más de 619 mil personas, mientras que la de cadera alcanza al 9% del mismo grupo, equivalente a más de 385 mil pacientes.

Sin embargo, esta realidad ya no se limita a los adultos mayores. A nivel global, el fenómeno también impacta a deportistas de alto rendimiento. Casos como los de Robbie Williams, Tiger Woods y Andy Murray han contribuido a visibilizar cómo la exigencia física sin una preparación adecuada puede acelerar el deterioro articular.

En el país, uno de los factores que explica este aumento es el llamado “sedentarismo intermitente”: largas jornadas de inactividad, seguidas de entrenamientos intensos como CrossFit o pádel sin una base muscular suficiente. Esta combinación eleva el riesgo de lesiones y, a largo plazo, de daño en el cartílago.

Mujeres y biomecánica: una brecha persistente

El impacto no es igual para todos. Las mujeres presentan un riesgo tres veces mayor de desarrollar osteoartritis en comparación con los hombres. Factores hormonales posteriores a los 40 años, junto con diferencias en la alineación biomecánica, explican parte de esta brecha.

“El uso frecuente de tacones y la falta de entrenamiento de fuerza específico aumentan la presión en zonas críticas como las rodillas”, advierte Daniela Cuadra, directora médica de Clínica CRL.

Frente a este escenario, la medicina deportiva ha evolucionado hacia un enfoque más preventivo y personalizado. El objetivo ya no es solo aliviar el dolor, sino identificar y corregir las causas del problema. “El pilar hoy es el ejercicio terapéutico guiado tras una Evaluación Biomecánica Kinésica”, explica la especialista.

Este tipo de evaluación permite detectar alteraciones en el movimiento antes de que deriven en lesiones estructurales. A ello se suman terapias biológicas como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP), que ayudan a reducir la inflamación y mejorar el entorno de la articulación, favoreciendo la continuidad de la actividad física.

Señales de alerta que no se deben ignorar

Aunque muchas personas tienden a normalizar el dolor asociado al ejercicio, existen síntomas que requieren atención médica oportuna. Entre ellos:

  • Dolor persistente tras la actividad física o rigidez al despertar.
  • Inflamación intermitente o sensación de “roce” o crujido en la articulación.
  • Molestias que limitan el movimiento durante las 48 horas posteriores al esfuerzo.

“El mensaje no es dejar de hacer deporte, es hacerlo mejor. El movimiento es medicina, pero debe ser dosificado”, concluye la doctora de CRL. Con una progresión de carga controlada, no superior al 10% semanal, y evaluaciones preventivas, los especialistas coinciden en que es posible proteger las articulaciones y mantener una vida activa durante décadas.

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