Publicidad
Crisis de salud cognitiva en Chile: estrés, fatiga digital y hábitos impactan la memoria Salud Crédito: El Mostrador.

Crisis de salud cognitiva en Chile: estrés, fatiga digital y hábitos impactan la memoria

Publicidad

Especialistas advierten que el deterioro cognitivo va en aumento y llaman a abordar el problema desde una mirada integral que incluya nutrición, descanso y hábitos saludables.


La pérdida de agilidad mental ya no es solo una preocupación asociada al envejecimiento. Factores como el estrés, el insomnio y la exposición constante a pantallas están encendiendo alertas sobre la salud cognitiva en Chile.

La salud cognitiva se ha convertido en una preocupación creciente a nivel global y también en Chile. Se estima que cerca de 47,5 millones de personas en el mundo presentan algún tipo de alteración cognitiva, con aproximadamente 7,7 millones de nuevos casos cada año.

A nivel nacional, los datos también reflejan un escenario complejo. Según un estudio de la Asociación Chilena de Seguridad y la Universidad Católica, el 16,8% de las personas mayores de 18 años presenta algún problema de salud mental.

En el caso del deterioro cognitivo, su prevalencia aumenta con la edad. En personas mayores de 60 años, este puede variar entre un 6,7% y un 25,2%, mientras que en Chile se estima una prevalencia general de 9,13%.

Estrés, insomnio y fatiga digital

El ritmo de vida actual aparece como uno de los factores que más incide en este fenómeno. El estrés sostenido, el sedentarismo, el insomnio y la llamada “fatiga digital” —asociada al uso intensivo de pantallas— están impactando la capacidad de concentración, memoria y agilidad mental.

La salud cognitiva no depende solo de factores psicológicos, descanso o estimulación; la nutrición y el estado biológico del cerebro son pilares fundamentales”, señala Chris Pefaur, nutricionista del laboratorio Nutrapharm.

Este escenario plantea un desafío transversal, que no solo afecta a personas mayores, sino también a profesionales, estudiantes y trabajadores expuestos a altas demandas cognitivas.

Crédito: El Mostrador.

El rol clave de la nutrición cerebral

El cerebro, aunque representa solo el 2% del peso corporal, consume cerca del 20% de la energía diaria del organismo. Su funcionamiento depende de un aporte constante de nutrientes que permitan una adecuada comunicación neuronal.

En este contexto, las vitaminas del complejo B (B1, B6, B9 y B12) cumplen un rol esencial en la síntesis de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo y la respuesta al estrés, además de contribuir a ralentizar el deterioro cognitivo.

A nivel alimentario, los especialistas recomiendan incorporar:

  • Verduras de hoja verde y frutos rojos, por su aporte antioxidante
  • Frutos secos, ricos en vitamina E
  • Huevos, fuente de colina, clave para la memoria

Sin embargo, advierten que alcanzar niveles óptimos de estos nutrientes solo a través de la dieta puede ser complejo en la práctica cotidiana.

El deterioro cognitivo no solo impacta la memoria o la concentración, sino también la autonomía de las personas. Actividades cotidianas como conducir, administrar finanzas o realizar tareas domésticas pueden verse afectadas.

Por ello, los especialistas coinciden en que abordar la salud cerebral requiere una mirada integral que incluya alimentación, descanso, actividad física y manejo del estrés.

Publicidad