Publicidad
Régimen Iraní: Arrestan violentamente a Narges Mohammadi, Nobel de la Paz 2023 BRAGA Créditos: Cedida.

Régimen Iraní: Arrestan violentamente a Narges Mohammadi, Nobel de la Paz 2023

Publicidad

Detenida durante un homenaje en Mashhad, la destacada activista volvió a ser arrestada a pesar de su permiso temporal de salida, en un operativo que también involucró a otros defensores de derechos humanos y que reaviva las denuncias por persecución política en Irán.


Las fuerzas de seguridad del régimen iraní arrestaron este viernes de forma “violenta” a la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2023, Narges Mohammadi, durante una ceremonia en memoria de un abogado fallecido, según informaron sus simpatizantes.

Mohammadi, quien había obtenido un permiso temporal de salida de prisión en diciembre de 2024, fue detenida junto a otros activistas durante el homenaje a Khosrow Alikordi, hallado muerto la semana pasada en su oficina. Así lo reportó su fundación a través de su cuenta de X, donde detallaron que la activista fue nuevamente privada de libertad apenas una hora después de participar en el acto.

El esposo de la Nobel, Taghi Rahmani, residente en París, confirmó en la misma red social que la detención ocurrió en la ciudad oriental de Mashhad y que junto a ella también fue arrestada la reconocida activista Sepideh Gholian.

“Narges Mohammadi fue arrestada violentamente en el monumento conmemorativo de Khosrow Alikordi. La Fundación Narges ha recibido información creíble de que Narges Mohammadi fue detenida violentamente por fuerzas de seguridad y policiales durante la ceremonia conmemorativa del séptimo día de Khosrow Alikordi hace una hora”, señaló la fundación en un comunicado.

La entidad añadió que “informes no confirmados indican que Sepideh Qolian, Hasti Amiri, Pouran Nazemi, Alieh Motalebzadeh y varios otros activistas de derechos humanos también fueron arrestados en el lugar. No se dispone de más detalles por el momento. La Fundación Narges proporcionará información actualizada a medida que se disponga de más información”.

Una vida marcada por el activismo y la persecución

Nacida en 1972 en la ciudad de Zanjan, en el seno de una familia de clase media, Mohammadi estudió física en la Universidad Internacional Imam Jomeini, donde más tarde se convirtió en ingeniera. Desde sus años universitarios mostró interés por los derechos de las mujeres, escribiendo artículos en la prensa estudiantil y participando en reuniones del grupo político Tashakkol Daaneshjuyi Roshangaraan, donde fue detenida en dos oportunidades.

Tras graduarse, enfocó su carrera al periodismo y comenzó a colaborar con organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la defensa de mujeres y minorías. Ese camino la llevó al Centro de Defensores de los Derechos Humanos, fundado por Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz 2003, donde llegó a ocupar el cargo de vicepresidenta y a impulsar activamente la abolición de la pena de muerte.

Fue detenida por primera vez a los 26 años, dando inicio a décadas de persecución política. Desde entonces, ha sido encarcelada en múltiples ocasiones por convertirse en una de las voces más persistentes contra las violaciones a los derechos humanos en Irán, denunciando la opresión hacia las mujeres y el uso sistemático de la pena capital.

Su esposo, Taghi Rahmani, también ha pasado 14 años en prisión por su labor activista y actualmente vive exiliado en París junto a sus hijos gemelos, quienes no ven a su madre desde hace años.

Reconocimientos internacionales y deterioro de salud

El trabajo de Mohammadi ha recibido múltiples distinciones globales. En 2018 obtuvo el Premio Andrei Sajarov y, en mayo, fue una de las tres periodistas iraníes encarceladas que recibieron el Premio Mundial de la Libertad de Prensa de la ONU. Ese mismo año recibió el Premio Guillermo Cano de la Unesco y, en 2022, el Premio al Valor de Reporteros sin Fronteras (RSF).

“Narges Mohammadi ha sido una indómita voz contra la represión del Gobierno iraní a pesar de ser uno de sus más perseguidos objetivos”, afirmó sobre ella Kenneth Roth, director de Human Rights Watch entre 1993 y 2022.

Su resistencia ha tenido consecuencias en su salud: desde 2012 presenta síntomas similares a la epilepsia, atribuídos a los interrogatorios, y organizaciones como Amnistía Internacional han denunciado que no recibe tratamiento adecuado para sus problemas cardíacos y respiratorios. En febrero de 2022, incluso tras sufrir un ataque al corazón, la fiscalía iraní impidió su traslado a un hospital.

Aun así, Mohammadi ha continuado denunciando desde la cárcel las condiciones “lamentables” de los presos en Irán. Ha escrito decenas de artículos en los que detalla abusos y torturas, incluso mientras ella misma ha sido maltratada pese a su delicado estado de salud, según recordó RSF al otorgarle su premio.

Publicidad