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Simbiosexualidad: qué es y por qué se atraen las parejas ya establecidas según la ciencia
La simbiosexualidad describe la atracción hacia la dinámica emocional y sexual de parejas ya consolidadas. Un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior analizó este fenómeno emergente que gana visibilidad en comunidades no monógamas y queer.
En los últimos años, nuevos términos han surgido para explicar matices en la experiencia afectiva y sexual. Uno de ellos es la simbiosexualidad, un concepto que describe la atracción hacia la energía, la conexión y la dinámica compartida entre dos personas que ya están en una relación estable.
A diferencia de orientaciones como la bisexualidad o la pansexualidad —que se centran en el género de las personas que generan atracción—, la simbiosexualidad pone el foco en el vínculo. No se trata solamente de sentirse atraído por alguien en particular, sino por la química, la intimidad y la interacción que esa persona construye con su pareja.
¿Qué significa simbiosexualidad?
El término proviene de “simbiosis”, palabra utilizada en biología para describir una interacción estrecha y beneficiosa entre organismos. Aplicado al terreno relacional, refiere a quienes sienten deseo o fascinación por la energía conjunta de una pareja.
Según el medio Psychology Today, un estudio reciente publicado en Archives of Sexual Behavior exploró este fenómeno a partir del análisis de datos previos y literatura histórica. En el artículo publicado por dicha revista científica, la investigadora Sally W. Johnston, profesora de la Universidad de Seattle, definió la simbiosexualidad como “una atracción por la energía, la multidimensionalidad y el poder compartido entre las personas en una relación”.
Es decir, el interés no se dirige exclusivamente a un individuo, sino a la dinámica que esa pareja construye.
¿Quiénes tienen este perfil y por qué?
De acuerdo con lo publicado por Men’s Health, la simbiosexualidad suele observarse con mayor frecuencia en personas que forman parte de comunidades éticamente no monógamas, poliamorosas o queer. Sin embargo, el estudio señala que puede presentarse en distintos grupos sociales, géneros y orientaciones.
Entre las razones que explican esta atracción se encuentran:
Percepción de estabilidad y seguridad: Una pareja consolidada puede transmitir confianza y equilibrio emocional.
Admiración por la química compartida: Algunas personas se sienten atraídas por la conexión visible, la complicidad o la sensualidad que proyecta una relación.
Fascinación por la sinergia de poder: La alianza emocional e intelectual entre dos personas puede resultar magnética.
Interés por la intimidad emocional saludable: Ver una comunicación respetuosa y afectiva puede generar deseo de formar parte de ese vínculo.
El estudio también menciona factores como la expresión de género fluida dentro de la pareja, las diferencias complementarias o incluso la estética conjunta como elementos que despiertan interés en personas simbiosexuales.
¿Es una identidad sexual?
Expertos citados en el artículo de Men’s Health señalan que la simbiosexualidad puede entenderse como una variación dentro del amplio espectro de la sexualidad humana. No necesariamente reemplaza identidades como gay, bisexual o pansexual, sino que puede coexistir con ellas para describir con mayor precisión ciertos patrones de atracción.
En este sentido, la simbiosexualidad no está catalogada como trastorno ni como disfunción. Sin embargo, puede generar conflictos emocionales si la persona idealiza relaciones ajenas e impide la construcción de vínculos propios.
Algunas posibles dificultades incluyen frustración, sentimientos de culpa o dificultad para desarrollar relaciones independientes y saludables.
Entre la fascinación y la reflexión
El surgimiento de esta etiqueta, según especialistas citados en medios internacionales, puede resultar liberador para quienes se sienten identificados. Nombrar una experiencia permite comprenderla mejor y disminuir la sensación de rareza o aislamiento.
No obstante, los expertos recomiendan reflexión personal: entender qué necesidades emocionales subyacen a esta atracción y evaluar si el interés por parejas ya establecidas fortalece o limita el propio bienestar afectivo.
La simbiosexualidad abre una conversación más amplia sobre cómo evolucionan las formas de vincularse en el siglo XXI. Más que una moda, representa un intento de explicar la complejidad del deseo humano en un contexto donde las relaciones tradicionales conviven con nuevas configuraciones afectivas.