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8M entre avances y retrocesos: el momento que viven los derechos de las mujeres en Chile y el mundo BRAGA

8M entre avances y retrocesos: el momento que viven los derechos de las mujeres en Chile y el mundo

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A cuatro años de las movilizaciones más masivas de la historia reciente, el movimiento feminista enfrenta un momento de contrastes: avances en derechos y mayor visibilidad social conviven con brechas persistentes y nuevos debates políticos sobre igualdad y autonomía.


Cada 8 de marzo, millones de mujeres salen a las calles en distintas ciudades del mundo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, este 2026 la jornada llega en un escenario distinto: mientras en las últimas décadas se han logrado avances legales y mayor visibilidad de la desigualdad de género, en varios países también se observan retrocesos y un resurgimiento de discursos que cuestionan derechos que parecían consolidados.

En Chile, la Coordinadora Feminista 8M convocó nuevamente a una huelga general feminista y a una marcha en el centro de Santiago en lo que definen como un momento político “particularmente tenso”.

Venimos a decir que vamos a ser muchas en la movilización del domingo, para enfrentar el ciclo político que se viene y la agenda antimujeres y antiderechos”, señaló la vocera de la coordinadora, Vesna Madariaga, durante el lanzamiento de las actividades.

La convocatoria busca, además, conectar las demandas históricas del movimiento, como igualdad salarial, derechos laborales, fin de la violencia de género y reconocimiento del trabajo de cuidados, derechos sexuales y reproductivos, participación política, entre otros.

Cuatro años de cambios: avances, tensiones y nuevos debates

Si se compara la situación actual con la de hace cuatro años, el panorama global aparece marcado por avances institucionales en algunos ámbitos, pero también por fuertes tensiones políticas y culturales.

A nivel internacional, el informe Women, Business and the Law 2026 del Banco Mundial muestra la magnitud del desafío pendiente: apenas un 4% de las mujeres del mundo vive en economías que se acercan a la igualdad jurídica plena. El estudio concluye además que en ningún país existe todavía una paridad legal total entre hombres y mujeres.

El diagnóstico refleja una brecha persistente entre las leyes y su aplicación real. Incluso en regiones con marcos normativos relativamente avanzados, como América Latina, la implementación de políticas públicas y la percepción de cumplimiento siguen siendo limitadas.

En los últimos años también han surgido tensiones políticas en torno a los derechos de las mujeres, especialmente en materias como el aborto, la educación sexual, la igualdad salarial o la participación en la vida pública. Sectores conservadores o de ultraderecha de distintos países han impulsado discursos que cuestionan políticas de igualdad o promueven modelos tradicionales de familia y roles de género, incluyendo Argentina, EE.UU y otros países de la región.

En el plano nacional, Chile ha mostrado avances en materia de igualdad de género durante los últimos años, especialmente en legislación y políticas públicas. Sin embargo, las cifras revelan que las brechas estructurales siguen presentes.

La participación laboral femenina alcanza 52,7%, casi 19 puntos menos que la masculina, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas. A esto se suma una brecha salarial cercana al 24,4%, lo que significa que las mujeres ganan en promedio casi una cuarta parte menos que los hombres.

En algunos sectores productivos la desigualdad es aún mayor. Industrias como minería, electricidad o construcción registran menos de 18% de participación femenina, mientras que áreas como salud o educación superan el 60%.

Cuando uno mira el promedio país puede pensar que vamos avanzando, pero al abrir los datos por industria la realidad cambia bastante”, explica Bárbara Kübler, gerente de Personas de Talana. “Hay sectores donde la participación femenina ya es mayoritaria y otros donde sigue siendo excepcional”.

Las diferencias también se reflejan en el acceso al liderazgo. En las grandes empresas chilenas, las mujeres ocupan apenas algo más del 22% de los cargos en directorios, lo que confirma que los puestos de toma de decisiones siguen siendo uno de los principales cuellos de botella.

Igualdad salarial: un desafío global

La desigualdad económica sigue siendo uno de los ejes centrales del debate feminista. Según la Organización Internacional del Trabajo, los hombres ganan en promedio un 20% más que las mujeres en empleos similares a nivel mundial.

En Chile, diversas iniciativas académicas buscan aportar soluciones. Una de ellas es NiMásNiMenos, una plataforma digital desarrollada por la Universidad de Talca y la Universidad Adolfo Ibáñez para medir diferencias salariales en organizaciones.

La economista Andrea Bentancor, académica de la Universidad de Talca, explicó que el objetivo es ampliar el impacto de esta herramienta: “Después de haber hecho la investigación y los pilotos con empresas privadas y el sector público, queremos desarrollar estas buenas prácticas, difundirlas y aplicarlas de manera masiva en diferentes organizaciones”.

El proyecto se vincula además con estándares internacionales como el Convenio 100 de la Organización Internacional del Trabajo, que establece la obligación de asegurar igualdad de remuneración por trabajo de igual valor.

Otro fenómeno relevante en Chile es el crecimiento del emprendimiento femenino. Sin embargo, ese dinamismo convive con obstáculos estructurales.

El estudio Radar Emprendedor, elaborado por G100 y Criteria, muestra que 53% de las emprendedoras considera que la situación económica actual es mala para sus negocios. Aun así, muchas siguen desarrollando proyectos y adoptando nuevas tecnologías.

La presidenta de G100, Gloria Tironi, sostiene que el emprendimiento femenino se desarrolla en condiciones más exigentes.
Las mujeres emprenden muchas veces con menor acceso a financiamiento, menos redes de apoyo y mayores barreras estructurales. Aun así, están demostrando que no solo resisten, sino que lideran e innovan”, afirma.

El mismo estudio revela que 62% de las emprendedoras ya utiliza herramientas de inteligencia artificial, una proporción superior a la de los hombres.

Cambios culturales en la sociedad chilena

Más allá de los indicadores económicos, las percepciones sociales sobre la igualdad de género también han cambiado en los últimos años.

Un estudio global de Ipsos muestra que 59% de las personas en Chile cree que el país funcionaría mejor si más mujeres ocuparan cargos de liderazgo en el gobierno y las empresas.

Según Alejandra Ojeda, directora de Estudios Públicos de Ipsos Chile, existe una mayor conciencia sobre los avances en derechos de las mujeres. “En Chile hay un importante reconocimiento al avance de igualdad de derechos entre hombres y mujeres, lo que presenta una situación totalmente distinta al 2019, cuando solo un 48% percibía progreso”, explica.

Sin embargo, el mismo estudio revela tensiones en el debate público: 53% de los encuestados cree que la promoción de los derechos de las mujeres ha llegado tan lejos que podría discriminar a los hombres, una señal de la polarización que también atraviesa la discusión sobre igualdad de género.

En este escenario complejo —marcado por avances, resistencias y debates culturales— el 8M sigue siendo una fecha central para el movimiento feminista. Por eso las organizaciones convocantes en Chile insisten en que la jornada no es solo una conmemoración simbólica, sino una instancia de movilización política y social.

Recordamos la historia de lucha, memoria y organización colectiva de las mujeres”, señalaron desde la Coordinadora Feminista 8M en sus convocatorias.

Ese llamado, reiteran, apunta a mantener la presión social para avanzar en transformaciones profundas, sobre todo cuando pareciera que la igualdad de derechos no está garantizada y sigue siendo, en gran medida, una conquista en construcción.

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