La química ambiental Francisca Aranda fue incluida entre los 100 líderes científicos del mundo en el programa internacional CAS Future Leaders, un reconocimiento que pone en valor su investigación en soluciones ambientales con impacto global.
La iniciativa distingue anualmente a estudiantes de doctorado del área de la química que se ubican dentro del 10% mejor evaluado a nivel global. El programa no solo valora la excelencia académica, sino también la proyección como líderes, la capacidad de innovación y la generación de redes internacionales.
Trayectoria y formación académica
Aranda se desempeña como investigadora de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y actualmente cursa el Doctorado en Ciencia e Ingeniería de Materiales en la Universidad de Concepción.
Su trabajo se centra en el desarrollo de biomateriales avanzados basados en biopolímeros y nanopartículas, con aplicaciones orientadas a la remoción de contaminantes, como antibióticos y colorantes presentes en distintos entornos.
Ciencia aplicada a desafíos ambientales
La investigación de Aranda busca responder a problemáticas ambientales de alcance global mediante soluciones concretas. Entre sus avances, destaca el desarrollo de un biomaterial derivado de la corteza de pino, orientado a reducir el uso de plásticos de un solo uso.
Este enfoque vincula la ciencia con el impacto social, integrando innovación tecnológica con sostenibilidad ambiental, en un contexto donde la contaminación y la gestión de residuos se posicionan como desafíos prioritarios.

Crédito: Instagram.
Proyección y redes internacionales
El reconocimiento obtenido en el programa CAS Future Leaders también pone en valor la capacidad de la investigadora para integrarse a redes científicas globales y proyectar su trabajo más allá del ámbito académico.
En esta línea, Aranda fue admitida como Estudiante Miembro de la Royal Society of Chemistry, una de las comunidades científicas más relevantes a nivel mundial.
La inclusión de una investigadora chilena en este listado internacional refleja el posicionamiento de la ciencia nacional en escenarios globales, especialmente en áreas vinculadas a la sostenibilidad y la innovación.
El caso de Francisca Aranda evidencia cómo la investigación desarrollada en Chile puede contribuir a enfrentar problemáticas ambientales complejas, reforzando el vínculo entre conocimiento científico y desarrollo sostenible.