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Autobronceantes: mitos, verdades y claves para un uso seguro sin dañar la piel
Aunque permiten lograr una piel bronceada sin exposición directa al sol, los autobronceantes no reemplazan el protector solar y pueden implicar riesgos para pieles sensibles. Una experta explica cómo usarlos de forma segura y qué falsas creencias evitar.
Durante los meses de mayor calor, el interés por lucir una piel bronceada aumenta de forma significativa, especialmente entre las mujeres, quienes concentran el mayor uso de productos cosméticos asociados al cuidado y la estética de la piel. Frente a una mayor conciencia sobre los riesgos de la radiación ultravioleta y el daño acumulativo del sol, los autobronceantes se han posicionado como una alternativa ampliamente utilizada para lograr un tono más dorado sin exposición directa.
Sin embargo, pese a su creciente popularidad, estos productos aún generan confusión respecto a su real función y seguridad. Persisten mitos relacionados con su capacidad de proteger del sol y con la ausencia de riesgos dermatológicos, lo que puede llevar a prácticas inadecuadas. Considerando que su uso es más frecuente en mujeres —muchas de ellas con piel sensible o en rutinas de cuidado prolongadas—, comprender cómo actúan los autobronceantes, qué beneficios ofrecen y qué precauciones requieren resulta clave para proteger la salud de la piel y evitar efectos adversos.
Por tiempo, necesidad o solo por lucir una piel más acorde al verano y buen clima, por estos días se han trasformado en protagonistas las cremas y lociones autobronceantes, ya que el ajetreo diario no da tiempo para tomar sol, o no es tan seguro a pesar de las precauciones, por lo que esta se transforma en una gran alternativa para lograr una piel bronceada sin exposición directa al sol y sacarse el “blanco invernal”.
Pero ¿Cuál es la mejor manera de aplicarla? ¿De qué manera protegen o incluyen factor solar? Existen mitos y verdades en torno a estos productos y es importante conocer para proteger la salud de la piel y evitar riesgos.
Katiuska Reynaldos Grandón, doctora e investigadora del Instituto de Investigación del Cuidado en Salud (IICS) explica que “los autobronceantes no protegen eficazmente del sol. Estos productos utilizan dihidroxiacetona (DHA) como principio activo para generar una coloración temporal en la piel, pero solo entregan un factor de protección solar muy bajo, entre FPS 3 y 4, con protección limitada frente a la radiación ultravioleta, especialmente del tipo UVA. Además, este efecto protector se mantiene solo durante algunas horas tras la aplicación y no durante todo el período que dura el color bronceado”.
Uso de protector solar
Debido a la baja de protección solar de las lociones autobronceantes, Reynaldos enfatiza que el uso estas lociones o cremas no reemplazan el protector solar. “Si una persona aplica un autobronceante y luego se expone al sol, debe utilizar fotoprotección adecuada, como bloqueador solar, ropa protectora y medidas de evitación de la radiación en horarios de mayor intensidad”, explica la experta.
La investigadora señala que los autobronceantes en formato crema, loción, gel, mousse o espuma si son una opción válida para quienes desean un tono bronceado sin exponerse a la radiación ultravioleta, ya que permiten simular el color de la piel de forma más segura que el bronceado solar o las camas solares.
Riesgos
Cabe indicar que el uso de autobronceantes no está completamente exento de riesgos. Un estudio publicado en 2024 por Newton y colaboradores analizó productos de 17 marcas populares y detectó la presencia de alérgenos de contacto en todos los autobronceantes evaluados. Los ingredientes más frecuentes fueron propilenglicol, linalol, polisorbato, d-limoneno, alcohol bencílico, tocoferol (vitamina E), fragancias y compuestos botánicos aromáticos. En promedio, cada producto contenía 11,86 alérgenos.
“Si bien los autobronceantes representan una alternativa más segura que la exposición solar directa, tanto los consumidores como los profesionales de la salud deben estar atentos a su potencial para provocar dermatitis alérgica de contacto, especialmente en personas con piel sensible o con antecedentes de eccema. Informarse y usar estos productos con precaución sigue siendo clave para un cuidado responsable de la piel”, concluye la experta.