BRAGA
Recomendaciones para que el verano no sea una temporada difícil para las embarazadas
La época de verano son los meses más cálidos, y las altas temperaturas y la humedad pueden provocar diversos desafíos adicionales a las mujeres embarazadas, ya que puede serle difícil combatir el calor ahora que están en la dulce espera.
El verano trae consigo sol, altas temperaturas y vacaciones, una combinación que muchos disfrutan. Sin embargo, para las mujeres embarazadas, esta época del año puede implicar desafíos adicionales para la salud, especialmente en un contexto marcado por olas de calor cada vez más frecuentes e intensas, asociadas al cambio climático.
En Chile, los últimos veranos han registrado temperaturas récord en distintas regiones del país, lo que obliga a poner especial atención en los cuidados durante el embarazo. Así lo explica Gustavo Constenla, director de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien entrega recomendaciones clave para que el periodo prenatal se viva de forma segura durante la temporada estival.
“El embarazo ya implica cambios importantes en el cuerpo de la mujer, como el aumento del volumen sanguíneo y del metabolismo. A eso se suma el calor ambiental, que puede intensificar síntomas y generar riesgos tanto para la madre como para el feto si no se toman medidas preventivas”, señala el académico.
Según explica el especialista, las altas temperaturas, el consumo de bebidas azucaradas o con cafeína y la exposición prolongada al sol pueden favorecer la deshidratación, la fatiga, la baja de presión arterial y el aumento del edema, además de elevar el riesgo de infecciones urinarias o contracciones uterinas.
Ropa y protección solar: claves para enfrentar el calor
Uno de los primeros cuidados durante el verano es protegerse del calor y la radiación solar. El Dr. Constenla enfatiza que, debido a los cambios hormonales propios del embarazo, la piel se vuelve más sensible, lo que aumenta el riesgo de manchas cutáneas o melasma, especialmente en el rostro.
“Es fundamental evitar el sol en las horas de mayor radiación, idealmente entre las 10:00 y las 16:00 horas, y utilizar protector solar con un factor de protección alto, desde 30 o superior, reaplicándolo cada dos horas”, detalla.
En cuanto al vestuario, recomienda ropa ligera, holgada y de telas naturales como algodón o lino, además de colores claros que ayuden a reflejar el calor. El uso de sombreros de ala ancha, lentes de sol y la búsqueda constante de sombra en espacios abiertos también son medidas clave.
“Siempre es importante llevar agua consigo y beber líquidos de forma regular, incluso cuando no se siente sed”, recalca el académico.
Alimentación segura durante el embarazo en verano
El verano suele ser una época de comidas al aire libre, paseos y cambios en la rutina alimentaria. Sin embargo, el calor también favorece la proliferación de bacterias, por lo que se debe extremar el cuidado con los alimentos.
“Es muy importante evitar alimentos crudos o mal cocidos, como mariscos, pescados, carnes poco cocidas o productos que no cumplan con condiciones adecuadas de higiene”, advierte Constenla.
El especialista recomienda mantener una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras frescas, siempre bien lavadas antes de consumirlas, y evitar alimentos que hayan permanecido mucho tiempo fuera del refrigerador.
“También es aconsejable realizar pequeñas colaciones durante el día, para mantener niveles de energía estables y evitar bajones de presión”, agrega.
Precauciones de salud y señales de alerta
Durante el verano, el calor puede acentuar la retención de líquidos, especialmente en pies, tobillos y manos. Para aliviar esta molestia, el médico sugiere elevar las piernas al descansar, usar calzado cómodo, realizar caminatas suaves, refrescar los pies con agua fría y considerar medias de compresión si se permanece de pie por largos periodos.
Otra recomendación es evitar cambios bruscos de temperatura. “Pasar rápidamente de ambientes muy calurosos a espacios con aire acondicionado intenso puede favorecer resfríos o malestares”, explica.
Asimismo, es clave estar atentas a síntomas de alerta, como mareos persistentes, dolor de cabeza intenso, contracciones frecuentes, hinchazón repentina de rostro o manos, fiebre o cambios en los movimientos del bebé.
“Ante cualquiera de estas señales, se debe consultar de inmediato con el médico, ya que pueden ser indicios de condiciones que requieren evaluación o tratamiento oportuno”, advierte el académico.
Para el Dr. Constenla, el verano no tiene por qué ser una etapa compleja durante el embarazo, siempre que se adopten medidas de autocuidado y se cuente con información confiable.
“Siguiendo estas recomendaciones, las embarazadas pueden disfrutar de esta etapa tan especial, cuidando su bienestar y el de su bebé. La prevención y la consulta oportuna con el profesional de salud son fundamentales”, concluye.