Yo opino
Créditos: Cedida.
La homofobia encubierta de Megamedia (O el Festival de Viña sin Di Mondo)
Desde muy jovencito me gusta el Festival de Viña del Mar. Recuerdo que pese a las precariedades me instalaba frente a la pantalla de la TV a mirar a las estrellas internacionales disfrutando cada segundo de sus maravillosos espectáculos. Mi imaginario homosexual adolescente fue agitado por las actuaciones de Raffaella Carra y sus esbeltos bailarines, Miguel Bosé, Rafael, Nydia Caro, Locomía y tantos otros, varios de ellos “primas”, como decimos las locas antiguas. Febrero, junto con celebrar mi cumpleaños, siempre fue tiempo de festejo y festival. Era tanta mi loca devoción por el evento veraniego que como podía compraba diarios y recortes más recortes construía un álbum artesanal sobre mi propio festival. El tiempo pasó, así como mi devoción por el Festival de Viña, aunque antes del triste ocaso, estuve en la Quinta Vergara aplaudiendo a Juan Luis Guerra, Los Prisioneros e Isabel Pantoja. Me perdí, mira que tonto fui, a Juan Gabriel.
Este año el fervor se transformó en desilusión e indignación. No solo por el sesgo político e ideológico de Mega del grupo Bethia, millonario holding empresarial de la poderosa familia Heller Solari, sino también por la bien disimulada homofobia de Megamedia, organizadores del Festival de Viña del Mar. Homofobia encubierta y serofobia evidente porque, pese a la gaysidad del animador José Antonio Neme, la participación como jurado de un comunicador homosexual de traje fino como Juan Manuel Astorga, la presentación de los futuristas e icónicos Pet Schop Boys y la inclusión en la parrilla festivalera de la talentosa transformista Asskha Sumathra, la empresa Megamedia discriminó arbitraria e ilegalmente a Edmundo Alberto Huerta Cordero, más conocido como Di Mondo, hecho motivado por ser homosexual VIH positivo.
Las estrellas seropositivas de la TV
Ya antes del Festival de Viña se conocieron dificultades en el ingreso de Di Mondo al reality de Megamedia pero no fue hasta una particular entrevista en Chilevisión que el escandaló estalló. La entrevista, mal conducida por Julio César Rodríguez y Francisca García Huidobro, fue un acierto pero también un gran desacierto.
Las “confesiones“ de personas públicas VIH positivas en la TV hasta ahora han terminado mal. La historia señala que hace más de 10 años, Ricardo Cantín, periodista y comentarista, relató en pantalla su estado serológico y lo complejo que era –que continúa siendo- convivir con una situación de salud que genera estigma y discriminación, incluso la muerte como es el SIDA. Y ocurrió exactamente lo temido y denunciado. Cantín fue apartado de la TV y su rostro no apareció nunca o casi nunca más. Hoy vive en el extremo sur de Chile, donde, al principio, también sufrió discriminación. De modo esporádico, Cantín reaparece en las pantallas de la TV para relatar cómo lleva su seropositiva vida.
Hace no mucho, Andrés Caniulef, fallecido periodista y comentarista de espectáculos, reveló en un reality de Canal 13 que vivía con VIH, aclarando que estaba en tratamiento antirretroviral y que su vida era "normal". Un golpe mediático. Portadas en diarios y horas de TV hablando del tema. Fue un aporte muy valioso en la visibilidad y la discusión pública. Hasta ahí un avance. Lo conversamos con Caniulef en mi programa “Siempre Viva en Vivo” que conducía en Radio Universidad de Chile, única tribunal de las diversidades sexuales y el VIH/SIDA en la radiodifusión chilena, espacio cancelado en octubre pasado.
Fue un histórico avance hasta que Sergio Rojas, periodista de farándula, homosexual público y expareja de Caniulef, según su propia versión, mostró la hilacha, avivando el fuego del estigma y la desinformación, enviando a Andrés a la hoguera. Rojas, loca cartera en mano, habló de la deslealtad de Caniulef y de la transmisión del VIH por usar las mismas toallas o los mismos servicios para comer. Burdo, absurdo, acientífico y poco ético, considerando la calidad de periodista del colega Rojas.
Ya con el tiempo, igual que Cantín, el periodista Andrés Caniulef fue apartado de la TV y los mismos que lo felicitaron por su valentía lo dejaron partir, lo aislaron. Sin trabajo estable y con pocas opciones laborales atractivas, Andrés convivió con la depresión, tomó malas decisiones y falleció dramáticamente la noche de viernes 9 de enero de 2026. La noticia fue devastadora y estuvo inundada de comentarios morbosos, destacando el tratamiento de la prensa sensacionalista que habló de homosexualidad, consumo de drogas y VIH/SIDA en el mismo tiempo y nivel. Andrés Caniulef fue sepultado como una estrella, destacándose sí todas sus cualidades y capacidades humanas y profesionales, las mismas que la TV desechó después de su salida del armario VIH positivo.
La grave denuncia de Di Mondo
En el preludio del Festival de Viña que partió el domingo pasado, completando un tiempo de alarmante desinformación, Di Mondo apareció en el programa “Primer Plano” de Chilevisión denunciando grave discriminación de Megamedia que canceló su participación en el cuestionado reality “El Internado”. La razón de la discriminación a Di Mondo: Ser una persona homosexual VIH positiva que podría “contagiar” a los otros participantes del encierro televisivo. Por lo menos eso es lo que dio a entender la llamada “Dama de Hierro” de la televisión, la actriz Francisca García Huidobro.
La entrevista reveló desinformación respecto del VIH e ITS, hablando de muerte inminente y de transmisión por cortes de mano y otros desafortunados imaginarios al estilo Sergio Rojas. La entrevista, en tono confesión religiosa, incluyó música de fondo y llanto contenido, evidenciando la vigencia de la discriminación por VIH/SIDA, la violación de la Ley 19779, más conocida como “Ley del SIDA”, el pésimo enfoque periodístico, el mal manejo de los animadores y los intereses empresariales corporativos del espacio televisivo. Finalizada la entrevista sentí que los animadores usaron (y abusaron) de la emocionalidad de Di Mondo, buscando mejorar el rating y protegiendo al canal de la competencia, Mega. Se dice que la industria de la TV es pequeña y se protege a sí misma.
¿Di Mondo fue discriminado?
Después de conocer la denuncia, leer los antecedente y en base a la propia experiencia como persona que vive –y lucha- con VIH/SIDA, resulta evidente que Di Mondo fue discriminado por vivir con VIH y su demanda contra la empresa Megamedia es legítima. En redes sociales se dice que Di Mondo fue excluido del reality porque no estaba en tratamiento VIH pero la Ley del SIDA es clara: prohíbe todo tipo de discriminación. Esta importante legislación no solo condena la discriminación por VIH, sino que prohíbe expresamente cualquier exclusión laboral basada en la condición serológica, sea conocida o no, exista o no tratamiento, incluso, no admitiendo justificación alguna fundada en supuestos riesgos de contagio. Del mismo modo, el actuar de Megamedia vulneró garantías constitucionales básicas como la dignidad de la persona humana, la igualdad ante la ley y el derecho a no ser discriminado en el trabajo.
Resultó preocupante e inquietante el tratamiento farandulero del hecho, seguramente reforzado por las características propias del denunciante. Sin embargo, el enfoque del VIH desde el sensacionalismo, la emocionalidad excesiva o la desinformación científica no solo reproduce más estigmas, sino que puede contravenir estándares mínimos de respeto a la dignidad y responsabilidad editorial, especialmente en materias de salud pública. Di Mondo es una figura pública con recursos y contactos pero la discriminación por VIH opera de igual modo como principio de exclusión para todos y sus efectos son aún más devastadores en personas seropositivas sin redes económicas ni visibilidad.
No me extraña el elocuente silencio de los rostros de la industria televisiva, mucho menos el desdén de animadores y conductores que abordan la problemática desde su propia comodidad contractual, descalificando a Di Mondo por querer “llamar la atención”, juzgando el caso como “show mediático”. La verdad de las cosas es que el verdadero show business estuvo en la gala festivalera -sin Di Mondo-, antesala de una semana de música, espectáculo y política que se inició con la oportunista gusanería de su súper estrella cubana-americana Gloria Estefan.
Hoy, mientras veo de reojo el Festival de Viña del Mar, pienso en Di Mondo, su dramático suicidio televisivo y la falta de empatía de nuestra propia comunidad seropositiva. Ni una declaración, ni una palabra, ni un gesto de apoyo y solidaridad de las comunidades LGBTIQ+, muchos menos de las organizaciones con trabajo en VIH/SIDA en Chile.
Todo mi apoyo a Di Mondo. Desde mi palpitante corazón seropositivo deseo que gane la demanda laboral por discriminación porque más allá de las distancias geográficas, sociales, políticas y culturales, su causa de respeto y dignidad también en nuestra causa.
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