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Créditos: Cedida.
Mujer y Lipedema: romper el silencio de una enfermedad mal diagnosticada
Durante años, miles de mujeres han convivido con dolor, pesadez en las piernas, moretones frecuentes y un aumento desproporcionado de volumen en sus extremidades inferiores sin saber qué les ocurre. Han probado dietas, rutinas de ejercicio extremas e incluso cirugías que no entregan resultados. Y en muchos casos, además del malestar físico, han cargado con la culpa. Culpa por “no esforzarse lo suficiente”, por “no bajar de peso”, por “no cuidarse”.
Pero no era falta de voluntad. Era Lipedema.
El Lipedema es una enfermedad crónica del tejido graso que afecta casi exclusivamente a mujeres y que suele estar vinculada a cambios hormonales. Sin embargo, sigue siendo una patología invisibilizada y, lo que es más preocupante, frecuentemente confundida con obesidad u otros trastornos metabólicos. Esa confusión retrasa diagnósticos durante años -a veces décadas- y condena a las pacientes a tratamientos inadecuados que no solo no resuelven el problema, sino que pueden empeorarlo.
Patricia, una de nuestras pacientes, recibió su diagnóstico a los 65 años. Durante toda su vida pensó que sus síntomas eran “normales”: el dolor constante, la sensibilidad al tacto, la dificultad para encontrar ropa que se ajustara a su cuerpo, la frustración de no ver cambios pese a múltiples esfuerzos. Se acostumbró a vivir así. Como tantas otras mujeres, normalizó el sufrimiento.
No podemos seguir permitiendo que existan más “Patricias”.
Visibilizar el Lipedema no es una moda ni una causa aislada: es una necesidad sanitaria. Significa formar a más profesionales de la salud para que sepan identificarlo. Significa dejar de atribuir automáticamente el aumento de volumen en piernas a sobrepeso. Significa entender que el abordaje debe ser integral, con tratamiento kinesiológico especializado y, en casos avanzados, alternativas quirúrgicas como la técnica WAL, siempre bajo una evaluación rigurosa y multidisciplinaria.
Pero, sobre todo, visibilizar es escuchar. Es creerle a la paciente cuando dice que le duele. Es validar su experiencia y dejar de reducir su diagnóstico a una cifra en la balanza.
Hacer visible el Lipedema es devolver la dignidad. Es acortar los años de incertidumbre. Es permitir que más mujeres sepan que lo que sienten tiene nombre, tiene explicación y tiene tratamiento.
La información salva años de vida con dolor. Y hoy, más que nunca, necesitamos que esa información llegue a tiempo.
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