CULTURA
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Aranzazú Yankovic, actriz: “Todos somos grandes actores en algún lugar”
Con un elenco de primer nivel conformado por Bárbara Ruiz-Tagle, Luis Cerda, Silvia Novak y Martín Bobadilla, el montaje “Conversaciones Pendientes” -que explora la complejidad de las relaciones humanas y familiares- estará en cartelera hasta el 17 de enero.
En un viaje familiar a la ciudad de Zagreb, la dramaturga, actriz y directora Aranzazú Yankovic se encontró con el Museo de las Relaciones Rotas, una de las atracciones turísticas más concurridas y peculiares de Croacia.
El espacio expone objetos significativos o que han cambiado la historia personal de sus donantes. La experiencia en el museo inspiró a Aranzazu a explorar la idea de las “conversaciones pendientes”, y todo aquello que las personas ensayan en su mente, pero nunca llegan a decir. El texto lo transformó en la obra de teatro “Conversaciones Pendientes”, que vuelve este verano a Teatro Mori.
La trama sigue a una mujer de mediana edad, interpretada por Bárbara Ruiz-Tagle, cuya vida parece estar resuelta, hasta que una publicidad en la radio la confronta con una verdad incómoda: su rutina se ha vuelto monótona y vacía. Ese pequeño detonante la lleva a replantearse su existencia y a enfrentarse a todo aquello que nunca se atrevió a decir ni a hacer, especialmente en relación con su marido, su madre y su hijo.
Tras años de trayectoria en el teatro y tras haber dirigido grandes producciones como “El curioso incidente del perro a medianoche” en 2015, Yankovic decidió que era momento de dar el salto a la dramaturgia propia.
“Yo quería lograr algo que fuera como familiar, que la gente fuera a ver una obra de teatro donde están actuando, pero familiar, cercana”, explica la directora.

La obra es protagonizada por Luis Cerda y Bárbara Ruiz-Tagle. Crédito: Cedida
Un proceso creativo colaborativo
Para llevar este texto a escena, Aranzazú Yankovic se rodeó de un equipo de confianza, incluyendo al actor Luis Cerda y a la actriz Bárbara Ruiz-Tagle. El proceso de ensayo se basó en la valoración del error y la fluidez del lenguaje.
“Lo que yo más quería hacer era una obra que no fuera muy formal”, comenta, añadiendo que permitió que sus actores acomodaran el texto para que se sintieran cómodos en escena.
Además, la directora destaca la importancia de generar un ambiente de trabajo agradable: “Para poder armar algo tiene que nacer como desde un ambiente agradable donde la creación y el error sea valorado”.
El teatro como espacio de catarsis
Al igual que el museo que la inspiró, la obra invita al público a participar de forma activa. Durante las funciones, se instala un cartel con la frase “Todos tenemos conversaciones pendientes”, junto a una caja con lápices y papeles. De forma anónima, los asistentes pueden escribir aquello que no han dicho, un gesto que busca conectar las vivencias del espectador con la temática de la pieza.
La obra se presenta como una comedia negra que atraviesa los grandes temas de la vida —la muerte, la salud mental y la sexualidad— desde la intimidad de una familia que, en palabras de la autora, funciona como una de esas “islas flotantes”, donde nadie sabe realmente lo que sucede en su interior.
Su búsqueda se centra en una actuación honesta, evitando que los actores “hablen raro” o imposten la voz, para que el público sienta la historia como algo propio.
Según la directora y dramaturga, la actuación es algo “superhumano” e inherente a la vida cotidiana: “Todos somos grandes actores en algún lugar”, asegura, refiriéndose a cómo adaptamos nuestra conducta ante hijos, parejas o alumnos.
A través de una comedia negra, la obra aborda temas como la salud mental, la muerte y la sexualidad dentro del núcleo familiar.
“Conversaciones pendientes” estará entre el 8 y el 17 de enero en Teatro Mori Vitacura. Las entradas ya se encuentran disponibles en Ticketmaster y en las boleterías físicas de Teatro Mori.