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Vuelve Royal de Luxe a Santiago: “La obra se trata del tiempo y de cómo algunas cosas no cambian” CULTURA

Vuelve Royal de Luxe a Santiago: “La obra se trata del tiempo y de cómo algunas cosas no cambian”

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El director de “La pequeña gigante” vuelve al Festival Internacional Teatro a Mil con “Apesanteur”, una aventura a través del tiempo que cruza crímenes imposibles, humor absurdo y una reflexión sobre la vida contemporánea, en un espectáculo en plena calle.


Por estos días, Jean-Luc Courcoult vuelve a situar su imaginario en territorio chileno. El mítico director de la compañía francesa Royal de Luxe, quienes trajeron a Chile en año 2007 y 2010 a “La pequeña gigante”, regresa esta vez con “Apesanteur”, un espectáculo gratuito que se presentará en distintas comunas de la región Metropolitana, tras estrenarse con gran éxito en Antofagasta e Iquique.

Hoy, Courcoult vuelve con un formato distinto: un rodaje improbable, policías extraviados en el tiempo, crímenes absurdos y un cosmonauta soviético que viaja desde el futuro para reconstruir un caso imposible. Como siempre, lo suyo es habitar la ciudad, convertirla en escenario y recordarnos que, incluso en medio del caos contemporáneo, el teatro puede seguir siendo un lugar de pausa, encuentro y reflexión.

“Apesanteur” un espectáculo lleno de simbolismos y humor

Corren los tiempos actuales, y la calle se transforma en el set de grabación de una serie policial. La producción está ambientada en los años 60, e investiga una serie de asesinatos de mujeres en distintas circunstancias, hasta que un viajero del tiempo irrumpe en el lugar desde el futuro, constatando que los mismos asesinatos ocurrirán dos siglos más tarde.

Este es el hilo conductor de “Apesanteur” una obra callejera que, a través del absurdo y el humor negro, suscita emociones y reflexiones acerca de la evolución de nuestra moral, haciendo un juego de palabras con la velocidad con la que vivimos el tiempo y la gravedad con la que tomamos los asuntos. Sobre la obra y su relación con Chile, conversamos con el director de la compañía Royal de Luxe, Jean-Luc Courcoult quien en estos momentos se encuentra en Chile para participar en la versión 33º del Festival Internacional Teatro a Mil.

Créditos: Santiago a Mil

—Este espectáculo se presenta como un juego onírico en que el cosmonauta soviético Yuri Gagarin viaja en el tiempo a resolver el misterio de un crimen dentro de un set de grabación. ¿Qué temas específicos le interesa abordar con la obra y cómo los tradujo al lenguaje visual y poético característico de Royal de Luxe?

—En esta aventura está en juego, ante todo, la relación con el tiempo y cómo algunas cosas no cambian, a pesar de haber cambiado. La situación del rodaje ocurre en directo, en 2026. Pero lo que se está montando es una investigación ocurrida en 1962 en una comisaría de la época, sobre el asesinato de una mujer. Y a este lugar llega un nuevo detective desde el futuro, del año 2200. La superposición de estos tres planos temporales, tratando los mismos crímenes, reflejan la banalidad con la que se trata a los femicidios que, desgraciadamente, siempre han ocurrido. Pero hay aquí también una mirada crítica sobre el machismo presentado en las películas de los años 60: aunque los comportamientos y la moral evolucionan a través del tiempo, no parecen despegar en el buen sentido. Así las cosas, y por absurdo que suene en teatro, el “asesinato por rostro aplastado” lo tomamos directamente de un hecho policial real: “Me molestaba, así que la maté a golpes de pala”.

—Este espectáculo presenta varios contrastes: entre un set de televisión y el teatro callejero, entre la exploración del espacio y la investigación de un crimen. ¿Qué reflexiones sugiere esta obra en el mundo actual y por qué es importante montarla en la calle y en medio de la ciudad?

—El mundo actual me parece de gran inestabilidad. De la misma forma, este espectáculo toma senderos caóticos en su rodaje. Su amateurismo bonachón, su extravío en la historia, sus grandes trucos y recuperaciones incongruentes… Me parece siempre interesante que un espectáculo se inscriba dentro de una situación: en una sala de teatro, el público finge creer en la escenografía. Desde las butacas, sabemos que nos encontramos dentro de un departamento o sobre el lomo de una colina. En el exterior, en cambio, una “situación” permite incluir a la ciudad o la plaza como contexto para enmarcar la obra. En este caso, se trata de un set de grabación, que podría ocurrir realmente en este lugar. El sol, el viento acentúan esta autenticidad.

—Respecto de las obras con las que ha venido a nuestro país, “La Pequeña Gigante” dejó una huella profunda en toda una generación. Luego, el estreno de “Miniatures” marcó en la compañía un nuevo giro hacia lo pequeño y esta vez llegan con “Apesanteur”, que mezcla elementos de ambos formatos. ¿Cuáles son las diferencias que ve en el proceso de creación, más allá de las dimensiones? 

—Naturalmente, los procesos de creación son diferentes. Si se trata de una aventura de gigantes, hay que imaginarla como una historia contada a toda una ciudad o incluso a todo un país. En este caso (además de las inmensas dificultades financieras actuales para este tipo de performance), cada calle, cada plaza, cada curva debe ser calculada, al igual que si hay un puente o cables eléctricos, por la altura. En esa logística se establecen planos, lugares, días, horarios, con mucha antelación. Órdenes de circulación, de estacionamiento de vehículos previstos con las autoridades. Y luego de eso, los ensayos se realizan con más de un centenar de personas, en horarios nocturnos, procurando evitar las miradas curiosas del público y de los periodistas para poder realmente sorprender. Ciertos gestos cotidianos de un gigante pueden parecer simples, pero los más mínimos movimientos se detallan y se repiten, y deben poder apreciarse desde lejos por una multitud numerosa. Las imágenes cobran un sentido legendario y el curso de la imaginación debe proyectarse en “lo infinitamente grande”: percibir la emoción y el asombro del público, porque la magia viene de otra parte y se crea en la mirada de la multitud. Lo que ocurre en un espectáculo de plaza o de teatro callejero es algo completamente distinto y se construye con lupa. Su ritmo es diferente. Diría que es más parecido a una sinfonía, donde la precisión a veces no se ve, pero es de un cuidado milimétrico: el cronómetro de un espectáculo a otro varía solo unos segundos. Y la relación, la cercanía que se genera con los espectadores es naturalmente más íntima. También es más frágil, porque con los gigantes, son ellos los actores. Aquí la atención depende mucho de la potencia de los actores y del mundo interior de cada uno. Esta vulnerabilidad es la que forma parte de la poesía.

Chile y Royal de Luxe, una relación de larga data

De regreso en Chile, el director francés entraña el especial cariño que le tiene a nuestro país y al público chileno, y cuenta por qué sigue regresando a Santiago y al Norte Grande montar sus espectáculos que giran con éxito por Europa.

—El primer espectáculo que presentamos en Chile fue “Roman Photo”, en 1985… Luego, con Teatro a Mil, hicimos “Dos espectáculos por el precio de uno” en 2004. En esa oportunidad pasamos por pueblos del Altiplano, en el norte del país. Recuerdo que en aquella época tuvimos una pausa de unos diez días en la gira. Por falta de oxígeno, nuestro camión tenía muchas dificultades para subir y ubicarse en las plazas. Entonces decidimos actuar en pequeños pueblos del desierto de Atacama, con la ayuda de un generador. Fue un momento grandioso, para nosotros y también para los habitantes, que estaban sorprendidos, pero felices de descubrir este tipo de teatro en su localidad —cuenta Courcoult. 

Las marionetas gigantes de Royal de Luxe son varias y han recorrido países como Francia, Turquía, Grecia, Italia, Alemania o el Reino Unido. Pero fue en Chile donde la compañía se convirtió en un mito popular tras el paso de “La Pequeña Gigante”, la marioneta de más de 5 metros de altura que en 2007 caminó entre edificios, miró a los ojos a más de un millón de chilenos, respiró al ritmo de nuestra ciudad y se quedó para siempre en la memoria emocional de nuestro país, experiencia que se repitió con convocatorias multitudinarias recorriendo distintas regiones, para luego cambiar totalmente de formato con su show “Miniatures”, que trajeron en 2018. Por eso, el nuevo espectáculo callejero que presentará Royal de Luxe, “Apesanteur”, es uno de los más esperados del Festival Teatro a Mil 2026.

Coordenadas “Apesanteur”

13 y 14 de enero, a las 19:30 horas, en la Plaza de la Constitución, Santiago.

17 y 18 de enero, a las 19:30 horas, en el Patinódromo Municipal de Puente Alto. Previo retiro de invitación. 

22, 23 y 24 de enero, a las 19:30 horas, en el Parque Amengual, Pudahuel. Acceso por orden de llegada.

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