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Festival 2026: La cultura y la educación, ¡Sí Importan! CULTURA|OPINIÓN Santiago A Mil

Festival 2026: La cultura y la educación, ¡Sí Importan!

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Paula Echeñique Pascal
Por : Paula Echeñique Pascal Directora de Planificación y Proyectos Fundación Teatro a Mil.
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El teatro, como espacio de imaginación, comunidad y empatía nos recuerda que, en un mundo que tiende a separarnos y a construir muros entre nosotros, aún es posible reunirnos y reconocernos en el otro.


El Festival Internacional Teatro a Mil, con sus extensiones del norte al sur del país, es mucho más que una suma de espectáculos: es un espacio de reflexión colectiva y que pone en valor la convivencia como el corazón de nuestra condición humana.
Con esa convicción, Fundación Teatro a Mil impulsa el programa LAB Escénico, relacionado justamente con la experiencia, la formación y el encuentro del público con las y los creadores.
Una pieza fundamental de LAB Escénico es “Pequeñas Audiencias”, una iniciativa que nace para acercar a las infancias a las artes escénicas, que se vincula en su propósito de participación cultural con el “Programa Teatro en la Educación” (TELE) que impulsamos durante todo el año en 11 escuelas públicas de la Región Metropolitana, Antofagasta y Concepción, junto al Servicio Local Gabriela y al Servicio Local Andalien. Esto lo desarrollamos, con el apoyo pedagógico de La Balanza, Teatro y Educación, siendo parte de “Efecto Colectivo”, una red que trabaja a nivel nacional por la innovación educativa, junto a Fundación Reimagina y Fundación BHP.
Es así como parte del festival y de nuestro quehacer durante todo el año tiene que ver con transformaciones educativas que nos invitan a accionar “fuera de la caja”, situando a los y las estudiantes en el centro de la experiencia del aprender, adoptando nuevas estrategias y soluciones creativas a los problemas de siempre.
En estos 10 años de recorrido junto a TELE, hemos confirmado que la innovación y los aprendizajes urgentes no son caminos separados: se necesitan mutuamente y exigen nuevas prácticas pedagógicas basadas en el diálogo, el trabajo colaborativo y el protagonismo de los y las estudiantes. Estamos convencidas de que el aprendizaje no se recibe, se construye colectivamente.
En este contexto, el teatro aporta una dimensión esencial, ya que se crea con otros y otras, desde el cuerpo, las emociones y la presencia. Cada día requerimos más capturar la atención y la participación de los y las estudiantes, y en ese desafío integrar  el cuerpo
-aquel territorio que habitamos- y el juego con sentido pedagógico a la práctica docente, son estrategias claves para habilitar las condiciones del aprendizaje profundo, anclado en el trabajo en equipo, la autoregulación y el pensamiento crítico.
La escuela del futuro debe propiciar aprendizajes situados, flexibles y significativos, capaces de dialogar con las experiencias reales de niños y niñas y, desde ese lugar, expandir sus capacidades. Una educación transformadora confía en la agencia de los estudiantes, fomenta la curiosidad, pregunta y escucha. Asume lo desconocido como motor creativo y convierte en acción el vértigo de estar formando seres humanos en el siglo XXI.
El teatro, como espacio de imaginación, comunidad y empatía nos recuerda que, en un mundo que tiende a separarnos y a construir muros entre nosotros, aún es posible reunirnos y reconocernos en el otro. Por eso decimos en el Festival 2026: La cultura Sí Importa! Te invitamos a leer aquí.
  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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