CULTURA|OPINIÓN
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“General Schneider: un hombre de honor, un crimen impune”: coherencia ética y compromiso republicano
René Schneider se nos aparece con una vocación silenciosa, hombre de servicio y líder sereno y justo, así como un padre cariñoso, reservado, de gran cultura y gusto artístico.
Todo resulta distinto en el libro del coronel en retiro Víctor Schneider Arce. Desde sus primeras páginas, el lector es conducido a un mundo que parece remoto, un Chile antiguo, a ratos ajeno, donde la vida se desenvolvía en un ritmo más lento, en ciudades y pueblos de ciudadanos de a pie, con necesidades materiales simples, pero con un espíritu que sorprende por su cercanía y su intimidad con nuestra propia experiencia. Ese Chile, modesto y sobrio, se nos muestra con claridad a través de la voz de un testigo que no sólo recuerda, sino que interpreta.
Para el historiador, este texto se convierte en fuente valiosa, tanto por el testimonio directo de un joven contemporáneo de los hechos como por la reconstrucción que el hijo realiza de la figura del padre. A través de esta doble dimensión, asistimos a un relato que no es solo biográfico ni meramente testimonial: es un ejercicio de memoria viva que nos habla de los orígenes, aspiraciones, intereses y relaciones de René Schneider Chereau, con la profundidad de quien no quiere dejar pasar el legado de un hombre que pertenece a Chile y su historia.
El libro sitúa al general René Schneider (1914 – 1970) en un largo proceso histórico que hunde sus raíces en la formación republicana chilena. La colonización interna, la consolidación de clases medias industriosas y reformistas, así como la modernidad incipiente del país, forman el telón de fondo de esta trayectoria personal y profesional. La vocación militar del general Schneider coincide con una de las décadas más dinámicas y transformadoras de la vida nacional, donde las fuerzas armadas irrumpen en el espacio público y en la transformación del orden político.
Aquellos años inaugurados por cuartelazos, golpes y asonadas irán avanzando en medio de convulsiones políticas, la reforma constitucional y los gobiernos encabezados por militares. Será en medio de la dictadura de Carlos Ibáñez que aparece la Comandancia en Jefe del Ejército, institución de la que más tarde Schneider será señero representante y de la que tendrá muy clara su orientación.
La falta de un proyecto nacional que incorporara al orden castrense de forma explícita (la Constitución chilena de 1925 no tiene un apartado independiente para las fuerzas armadas) y el desprecio de diferentes grupos políticos por las ramas militares, generó un problema de larga duración que acompañaría a la vida institucional chilena durante décadas, y que condicionó las relaciones entre poder civil y poder militar.
Es en este mundo sencillo, pequeño, a ratos provinciano, pero consciente de los espíritus de cambios que se han instalado en la vida pública chilena, donde el autor describe de manera bien documentada la formación de René Schneider Chereau (1913 – 1970). Desde la novena antigüedad de un joven alférez a comienzo de la década de los treinta hasta los difíciles días de octubre de 1970 vemos continuidades que, con o sin intención, el autor refuerza con anécdotas, recuerdos de conversaciones y testimonios de contemporáneos al general, donde su camino fue el del mejoramiento constante de su propia formación y el desarrollo del ejército.
René Schneider se nos aparece con una vocación silenciosa, hombre de servicio y líder sereno y justo, así como un padre cariñoso, reservado, de gran cultura y gusto artístico. No podemos ver en él un perfil de líder carismático, político retórico o militar “cuartelero”, por el contrario, estamos frente a un hombre de coherencia ética y compromiso con los principios republicanos, que confirma su autoridad en los hechos, en el historial de su carrera profesional.
La narración insiste en que estamos ante la historia de un hombre de honor, de un héroe nacional y de un mártir de la patria. El relato de Víctor Schneider, construido a lo largo de los años, muestra cómo la vida de su padre puede leerse como una preparación constante para el calvario de octubre de 1970, cuando, fiel a su juramento en la Escuela Militar, se enfrentó al dilema de defender la Constitución y las instituciones democráticas frente a quienes buscaban quebrarlas. La fortaleza moral de René Schneider se muestra como el fruto de un oficio silencioso, de una disciplina cotidiana que se transformó en destino.
Si bien este es un libro que encarna la nobleza de quien reconoce el valor de la palabra paterna, sorprende también por su valor documental, la recopilación y selección de fuentes, y por la transparencia con que revisa los procesos judiciales y políticos que siguieron al asesinato del general. Si bien tras el asesinato se levantó un clamor transversal de justicia, con condenas públicas, investigaciones rápidas y una opinión pública conmocionada por la brutalidad del crimen, lo cierto es que con el paso de los años ese espíritu se fue diluyendo.
Los mismos principios que Schneider defendió fueron desplazados por la indiferencia, el desprecio e incluso por la complicidad. Es por esto que los editores reproducen documentos claves para comprender la verdad de los hechos, algo así como el antiguo cuerpo del delito, el peritaje de un arma legítima que no fue usada por la víctima y fragmentos de sentencias judiciales que, es importante recalcar, se deben leer a la luz de acontecimientos posteriores tristemente similares.
El texto recuerda con crudeza cómo algunos de los complotados y asesinos lograron acceder a cargos públicos, reconocimientos o posiciones empresariales relevantes, en un proceso que revela el deterioro moral y político de la república, como por ejemplo los casos de Mario Tapia Salazar quien fue alcalde de Puerto Aysén, León Cosmelli Pereira quien tuvo un cargo público en un servicio del Ministerio de Agricultura, además de famoso empresario como sus compañeros de crímenes Allan Leslie Cooper y Julio Bouchon Sepúlveda.
Otros condenados por la Ley de Seguridad del Estado, como Guido Poli Garaycoechea, quien fue contratado en calidad de abogado en una repartición del Ejército. Otros sujetos quedaron registrados en la prensa nacional por sus personalidades caricaturescas, su falta de guía moral e inescrupulosidad, tal es el caso de la famosa y constante indisciplina de Roberto Viaux, la farsa pública del general Camilo Valenzuela, quien apenado en público ocultaba sus conspiraciones para asesinar a un supuesto compañero de armas. Increíbles resultan la cobardía de los principales asesinos y prófugos Juan Luis Bulnes Cerda, y los hermanos Diego y Julio Izquierdo Menéndez.
El libro también ilumina un aspecto muchas veces olvidado: la operación de amnistía de los años setenta, que permitió el regreso de los asesinos prófugos. Esa medida, presentada como un gesto de reconciliación, fue en realidad una claudicación frente al crimen político, y selló una herida que aún resuena en la memoria nacional.
Víctor Schneider demuestra que la muerte de su padre no fue solo un acto criminal, sino un punto de inflexión en la historia chilena, un episodio que inauguró una larga sombra de impunidad y que todavía interpela a la historiografía y a la justicia contemporánea. Asimismo, pronto la historiografía también deberá hacerse cargo de aquella operación de amnistía, donde una funcionaria prima del Presidente no quiso firmar esa ley y según propio testimonio se le encargó a un joven abogado penalista de triste memoria redactar una ley ad hoc.
El recorrido por estos personajes, sus actos y condenas se lee con desenfado, madurez y responsabilidad, aunque no se pierde la reflexión de Víctor Schneider, ese acto generoso de quien ha debido reavivar estos hechos vividos a los quince años. y quien hoy, en la senectud del retiro, el menor de los hijos del general Schneider nos comparte esta “lección de vida”, como la denomina, y nos entrega una imagen sincera y personal de René, tal como él mismo ha relatado que el histórico comandante en jefe sobrevive en la memoria de su familia.
Esta es una historia conocida por la chilenidad de las décadas anteriores, pero resulta una historia remota para quienes miramos viejos diarios en la hemeroteca, videos reconstituidos y fotografías en blanco y negro. Sin embargo, es una historia contemporánea, con muchos de sus implicados vivos, así como sus testimonios presentes, de ahí la importancia del trabajo de Víctor Schneider, porque para él su padre es un ejemplo vivo cargado de futuro, un héroe que merece su lugar en nuestras páginas, un ejemplo cargado de futuro.
En este sentido, la trayectoria vital del general no puede quedar confinada a un episodio dramático de la historia reciente ni reducido a un símbolo abstracto. Su figura encarna un tipo de compromiso con la legalidad y la institucionalidad que, en medio de un país atravesado por pasiones políticas desbordadas, se vuelve especialmente luminoso. Tal como lo plantea el autor, su testimonio se proyecta como una herencia pública y moralmente digna.
Finalmente, quisiera destacar dos aspectos fundamentales de esta publicación. El primero, de carácter moral, es la vitalidad que transmite el autor. Este libro nos invita a recorrer, junto a Víctor Schneider Arce y de su reservada familia, los oscuros días de octubre de 1970, cuando la vida incipiente de un joven de quince años fue arrastrada por la historia.
A lo largo del tiempo, aquel muchacho consolidó su vocación y carrera, formó una familia y, en ella, mantuvo viva la palabra paterna heredada. Todo esto se desarrolla en distintos momentos y contextos de Chile y del propio Ejército, siempre de manera pública, de frente a los chilenos, como lo hace este libro; en contraste con tantos otros hombres de infame memoria que aparecen en sus páginas.
El segundo aspecto que debo resaltar es el trabajo editorial: se trata de un texto prolijo y bien documentado, íntimo y a la vez claro, que logra conjugar lo histórico con lo personal. No cabe duda de que es una verdadera proeza editorial equilibrar todos estos elementos y, además, ofrecer un libro grato de leer, con abundancia de fuentes reproducidas, fotografías, y una factura cuidada en su impresión.
Ficha técnica:
Schneider Arce, Víctor. General Schneider. Un Hombre de Honor Un Crimen Impune. Editorial Entre Zorros y Erizos, Segunda edición, 2025.
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