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Insostenibilidad cultural: la amenaza de un recorte sin programa CULTURA|OPINIÓN Crédito: Archivo

Insostenibilidad cultural: la amenaza de un recorte sin programa

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Es difícil vislumbrar una mejora en la gestión en base a un recorte que no tiene un programa detrás. Será tarea del Ejecutivo transparentar qué programas se suspenden y qué compromisos sociales se incumplen, así como le corresponderá al Congreso exigir una rendición de cuentas al respecto.


El 13 de marzo de 2026, el Ministerio de Hacienda instruyó a todos los ministerios reducir su gasto bruto en un 3% como primera fase de un Plan de Ajuste Fiscal de carácter permanente. Para las Culturas y los Patrimonios esto es preocupante.
Junto con un recorte de más de 17 millones de dólares a marzo del 2026, el Ministerio deberá formular su presupuesto para los siguientes años en función de un reajuste anual del 3%, acumulando más de un 14% de recorte al 2030. Un recorte de más de 70 mil millones de pesos.

Si bien para la mayoría de las carteras, un recorte transversal de esta magnitud es un ajuste incómodo, para el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que representa apenas el 0,6% del gasto público total, es algo cualitativamente distinto: Para el 2026 son 16 mil millones de pesos menos que financian la oferta artística y cultural del país, programas de apoyo a organizaciones culturales comunitarias, y la sostenibilidad de más de 200 organizaciones culturales que tributan a la política cultural y dependen del financiamiento estatal para existir: teatros, orquestas regionales, festivales, centros culturales, entre otros.

Este Plan de reajuste no sólo impacta en la implementación de la oferta social institucional sino que también mandata detener todas las gestiones administrativas que son propias del Estado.

Esto no es eficiencia, es parálisis.

Hay que sumar a esta ecuación la incertidumbre de un sector que no sabe del devenir que tomarán las convocatorias con cargo al 2026, ¿contarán con el presupuesto que hace menos de 6 meses estuvo en discusión en el Congreso Nacional?

Al momento de dictarse esta instrucción, había fondos con postulaciones abiertas: entre ellos, el Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras cerraba el 19 de marzo, y líneas del Fondo Audiovisual y Artes Escénicas vencían entre el 18 y el 20 del mismo mes.

El Ministro de Culturas ya ha señalado que existe “gasto excesivo en cultura”. Si bien el presupuesto del sector creció durante el gobierno anterior, no alcanzó la meta del 1% del gasto público comprometida en un inicio. Hoy está en el 0,6%. Antes de concluir que hay un “exceso” se debería evaluar su impacto, ya que un recorte por sí sólo no asegura una mejora en la gestión.

Hasta ahora la única propuesta cultural explícita del Gobierno es la creación de un Plan Nacional de Inversiones Culturales orientado a construir y restaurar infraestructura cultural en comunas con baja cobertura. Este Plan Nacional de Inversiones Culturales no sólo ya existe, sino que también podría sufrir un recorte de 400 millones de pesos.

Hasta el momento las señales del Gobierno con la Cultura y los Patrimonios no han sido positivas: recorte sistemático del presupuesto, así como parálisis en el aparato estatal. Es difícil vislumbrar una mejora en la gestión en base a un recorte que no tiene un programa detrás. Será tarea del Ejecutivo transparentar qué programas se suspenden y qué compromisos sociales se incumplen, así como le corresponderá al Congreso exigir una rendición de cuentas al respecto ya que recortar Cultura no es solo ajustar el presupuesto sectorial, es afectar un derecho ciudadano.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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