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​¿Por qué nos gusta tanto el azúcar?

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Hola, ¿cómo estás este jueves de enero (en que te escribo)? ¿Existirá realmente un equipo de amantes de lo salado y otro de lo dulce? Sinceramente, pienso que a todos –a unos más que a otros– nos gusta lo dulce.

  • Que levante la mano –como diría la cumbia– el que no haya tenido antojo de algo dulce. ¿Por qué deseamos tanto el azúcar? La razón está en la biología, también en la psicología, hasta ¡en la evolución de la humanidad!
  • Lo más sencillo de explicar es que el azúcar en la sangre es la principal fuente de combustible del cuerpo, por lo que el organismo lo monitorea de cerca para asegurarse de tener la energía para funcionar y, cuando baja, te hace desearla. Pero ¿por qué?, si el exceso de azúcar nos puede provocar enfermedades. Lee más abajo.
  • Cuando tu médico quiere confirmar un diagnóstico o chequear cómo estás, te encarga hacerte exámenes, generalmente de sangre. Bueno, ahora eso podría quedar en el pasado, porque un equipo científico diseñó un injerto que se aplica en la piel y monitorea directamente los biomarcadores de tu organismo. Y más encima lo refleja en la piel. Parece de ciencia ficción, pero ya viene.
  • En la sección Mito o Verdad, revisamos si la proteína en polvo puede ayudar a las personas mayores a mantener no solo su masa muscular, sino también otras funciones. Y en el Chat con el especialista, el director del Departamento de Cirugía Metabólica y Reconstructiva de la Pared Abdominal en la Clínica Mayo, Omar Ghanem, explica cómo la cirugía metabólica puede tratar la obesidad, incluso en combinación con los nuevos fármacos “milagrosos”.
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Estas son las razones por las que deseas el azúcar

Foto de Nataliya Vaitkevich.

Te puede pasar que a veces o más veces de las que quisieras, tu cuerpo te pide una bolsa de gomitas o una barra de chocolate. Ya sea que experimentes antojos de azúcar todos los días o de vez en cuando, son simplemente un hecho de la vida. Pero la intensidad con la que pueden presentarse nos hace preguntarnos: ¿de dónde vienen y por qué ocurren?

  • Lo primero que hay que saber es que la ciencia que rodea a los antojos de azúcar en realidad puede ser bastante espinosa.
  • Eso, porque normalmente no tienen una sola causa identificable. Más bien, hay toneladas de factores diferentes –psicológicos, biológicos y entorno– que pueden influir en cuándo, dónde y por qué podrías desarrollar un anhelo repentino de consumir azúcar.
  • Pero las fluctuaciones del azúcar en la sangre son uno de los mayores contribuyentes a los antojos de azúcar.

“El azúcar en la sangre es la principal fuente de combustible del cuerpo, por lo que el organismo lo monitorea de cerca para asegurarse de tener la energía para funcionar normalmente. Cuando sus niveles bajan, las alarmas comienzan a sonar, empujándolo a tomar medidas para volver a la línea de base”, explica la instructora de nutrición de la Escuela de Medicina de la Universidad Case Western Reserve, Lindsay Malone.

¿Y la solución más rápida y fácil para una caída? ¿La adivinas?: una dosis de azúcar.

  • El azúcar es un carbohidrato, y los carbohidratos son una fuente de energía accesible y digerible. Por lo que es normal buscar algo súper dulce como un jugo, caramelos o refrescos cuando necesitas un impulso.
  • El azúcar en la sangre fluctúa naturalmente a lo largo del día, pero ciertos desencadenantes pueden hacer que suba y baje rápidamente, activando esas alarmas (y, por lo tanto, esos antojos de azúcar).
  • Una dieta para bajar de peso o limitar ingesta de alimentos es un ejemplo. “Tener un antojo dulce puede ser una forma en que nuestros cuerpos nos dicen: ‘Oye, no estamos comiendo lo suficiente’”.

“Así que no te saltes las comidas: cuanto más hambre tengas, más te empujará tu cuerpo en esta dirección y más difícil será resistir ese impulso”, aconseja Malone.

  • Los antojos de azúcar también pueden ser una respuesta al tipo específico de alimento que estás comiendo. Los carbohidratos simples, por ejemplo, causan un aumento inmediato del azúcar en la sangre y la energía (la infame subida del azúcar), seguido de un descenso abrupto (el choque del azúcar).
  • Las cosas azucaradas aumentarán tu azúcar en la sangre y mejorarán tu energía a corto plazo, pero la caída posterior solo renovará esos antojos, creando un círculo vicioso que lo volverá a donde comenzó.

Para evitar esto, asegúrate de que tus comidas y bocadillos representen un equilibrio de las tres macros: carbohidratos, proteínas y grasas (idealmente también fibra).

  • Un buen ejemplo: un tazón de yogur griego natural con arándanos y almendras mezcladas. Las proteínas y las grasas compensarán los efectos de los carbohidratos. “Esto resultaría en un azúcar en la sangre más constante y estable, donde no tendrías este tipo de altibajos”, dice Lindsay Malone.

La fruta es un excelente ejemplo sobre cómo funciona esto. La mayoría de las frutas son naturalmente altas en azúcar (aunque menos que los alimentos procesados que contienen azúcar añadido), pero la fruta también es rica en fibra, por lo que el impacto del azúcar en la sangre está silenciado. De hecho, los alimentos integrales como la fruta y los lácteos son una opción de azúcar mucho mejor, en general, precisamente por este tipo de dinámica.

  • Sin embargo, tus hábitos alimenticios no son el único factor que afecta las fluctuaciones del azúcar en la sangre y, por extensión, los antojos de azúcar.

Las diferencias genéticas, la menstruación, la calidad del sueño, las condiciones de salud como la diabetes o los desequilibrios hormonales y los factores del estilo de vida (por ejemplo, el estrés crónico o la actividad física limitada), también pueden desempeñar un papel.

  • Las mujeres, en la semana o dos semanas antes de que comience el período, podemos notar un aumento de los antojos a medida que los cambios hormonales causan una caída del azúcar en la sangre.

Si crees que alguna de estas fuerzas podría estar detrás de tus antojos de azúcar, toma contramedidas.

Aquí van algunas:

  • ¿Duermes mal? Intenta limitar la cafeína después del almuerzo. Apegate a una rutina estricta en la hora de acostarte y evita las pantallas alrededor de una hora o media hora antes de acostarte.
  • ¿Estresado o estresada? Considera una técnica de manejo del estrés como respirar, salpicar agua fría en tu cara o contar lentamente desde cinco (incluso tejer).
  • El hábito y la costumbre pueden ser fuerzas poderosas, por lo que puedes entrenar –sin querer– tu cuerpo para esperar alimentos azucarados en ciertas situaciones.

Por ejemplo, si siempre pasas por un mocha latte de camino al trabajo, es posible que empieces a experimentar antojos de azúcar por la mañana. Si siempre comes postre después de la cena, podrían aparecer antojos después de que termines de cenar. Finalmente, si siempre tienes galletas, dulces cerca de tu lugar de trabajo, tendrás el deseo de tomarlos.

  • Básicamente, tu cuerpo aprende a asociar lugares, tiempos y ocasiones específicos con un golpe de azúcar, según Malone, por lo que, cuando aparecen, tu organismo comienza a anticipar ese dulce sabor.

El estado emocional también cuenta

Muchas personas tienen fuertes sentimientos positivos o negativos sobre el azúcar que pueden influir en sus antojos.

  • En un extremo del espectro, algunas personas piensan en las cosas dulces como reconfortantes, como un regalo. En respuesta, pueden anhelar alimentos dulces cuando se sienten deprimidos, porque pueden traer una mejora temporal del estado de ánimo. A veces, estos antojos pueden incluso equivaler a una forma de automedicación, una manera de “manejar las emociones difíciles o intensas”.
  • En el otro extremo del espectro está la percepción generalizada de que los alimentos dulces son malos para la salud, lo que puede llevar a la gente a evitarlos o incluso a eliminarlos de su dieta por completo. Aunque esta puede parecer la estrategia más saludable, tiene sus trampas: rara vez es una práctica sostenible, porque la ausencia deja un agujero que puede paradójicamente fomentar los antojos.

Cómo tu paladar afecta los antojos de azúcar

Fundamentalmente, anhelamos y comemos azúcar porque sabe bien, y esto no es una coincidencia. De hecho, evolucionamos para que nos guste el azúcar, porque significa algo que puede darnos energía.

  • Esta atracción inherente se refleja en la química cerebral. El azúcar en realidad estimula el sistema de recompensa del cerebro, desencadenando la liberación de sustancias químicas para sentirte bien, como la dopamina (la llamada hormona de la felicidad) y la serotonina (un neurotransmisor que regula el estado de ánimo y el apetito).

En pocas palabras, el azúcar no solo sabe bien y es naturalmente atractivo para tu paladar, sino que también te hace sentir bien a nivel fisiológico. “No solo estás disfrutando del sabor de lo que sea que estés comiendo, sino que a tu cerebro le gusta mucho. ¿Y qué pasa cuando algo sabe bien? Quieres más”, agrega la nutrióloga.

  • Aunque los antojos de azúcar pueden dejarte peor que como estabas originalmente y las dietas altas en azúcar pueden tener efectos negativos para la salud a largo plazo, es importante no patologizar demasiado los antojos al respecto.
  • Salvo casos extremos, los antojos de azúcar son en realidad una experiencia normal y natural, un hecho de la vida. Sin los nutrientes (sí, el azúcar) proporcionados por la fruta que comían tus antepasados y el aumento de energía resultante, es posible que no existas. Incluso los lactantes muestran una preferencia por los sabores dulces, lo que sugiere que dicha atracción está biológicamente predispuesta.

Visto bajo esta luz, sentirse atraído por ese paquete de galletas no significa que seas “débil” o “autoindulgente” o cualquier otro tipo de defecto de carácter. Simplemente es parte de lo que te hace humano.

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Cuando la piel brilla es que trae cambios de salud

Foto de cottonbro studio.

¿Qué tantas tecnologías utilizas? ¿Alguna de ellas aplicada a la salud? Por ejemplo, con tu teléfono celular puedes monitorear una serie de señales fisiológicas en la superficie de la piel, contar tus pasos, medir los latidos cardíacos. Lo mismo puedes hacer con otros dispositivos de salud portátiles, como los relojes inteligentes.

  • Tomando ese conocimiento como punto de partida, un equipo de investigación de la Universidad de la Ciudad de Tokio y la Universidad de Tokio, en colaboración con RIKEN y Canon Medical Systems Co, desarrollaron un injerto de piel que es fluorescente, en respuesta a biomarcadores específicos, como la inflamación.

Se trata de un sensor vivo –reportado en Nature Communications– que aprovecha la regeneración natural de la piel del cuerpo para apoyar el monitoreo de biomarcadores a largo plazo, proporcionando una lectura visual sin muestra de sangre después de la implantación y permitiendo una evaluación intuitiva por observación.

Más que la profundidad de la piel

  • Cuando necesitamos chequear nuestros biomarcadores internos (proteínas que indican inflamación, estrés o enfermedad), generalmente nos hacemos exámenes de sangre o utilizamos sensores conectados externamente que funcionan solo por períodos limitados.

“Los enfoques convencionales a menudo son invasivos o solo proporcionan instantáneas en el tiempo. Nuestro objetivo era explorar un sistema biológicamente integrado que permitiera la detección continua y la interpretación intuitiva, incluso en casa”, explicó el profesor de la Universidad de la Ciudad de Tokio y profesor emérito de la Universidad de Tokio, Hiroyuki Fujita.

  • Para lograrlo utilizaron células madre epidérmicas, que son las encargadas de mantener y renovar naturalmente la piel a lo largo de la vida. Mediante la ingeniería genética de estas células para responder a la señalización inflamatoria (específicamente, la activación de la vía NF-κB), el equipo generó tejido cutáneo que expresa proteína fluorescente verde mejorada (EGFP) en respuesta a las señales relacionadas –en este experimento– con la inflamación.

Cuando el sensor es parte del cuerpo

La piel modificada se injertó y se integró funcionalmente con el tejido del huésped (ratones). Tras la inducción de la inflamación, el área injertada emitió fluorescencia verde, traduciendo las señales moleculares internas a una señal óptica externa.

  • Debido a que el sensor está hecho de células madre epidérmicas vivas, se mantiene a través del cambio natural de la piel.
  • A diferencia de los dispositivos convencionales que requieren fuentes de energía o reemplazo periódico, este sistema es mantenido biológicamente por el propio cuerpo.

“En nuestros experimentos, la funcionalidad del sensor se conservó durante más de 200 días, ya que las células madre de ingeniería regeneraron continuamente la epidermis”, dijo el profesor Shoj Takeuchi de la Universidad de Tokio.

Hacia la monitorización visible de los biomarcadores

  • Este estudio demuestra una prueba de concepto para la detección biológicamente integrada a largo plazo sin baterías, cableado u operación activa del usuario.
  • Aunque este trabajo se centró en la señalización inflamatoria, la estrategia subyacente es adaptable. Al modificar los objetivos moleculares, se podrían diseñar construcciones de piel de ingeniería similares para responder a otras señales fisiológicas o metabólicas.
  • Los investigadores señalan que la tecnología podría tener aplicaciones más allá de la atención médica humana, incluidas las de la investigación animal y la medicina veterinaria, donde los indicadores visuales del estado de salud pueden ayudar a la detección temprana de enfermedades en animales, incapaces de comunicar los síntomas.
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Mito o Verdad: proteínas en polvo, un suplemento para mayores

Foto de Karolina Grabowska.

Si has seguido alguna dieta o plan de alimentación, tu médico o nutricionista seguramente te ha recomendado una cantidad de proteínas diarias según tu contextura, edad y género.

  • La proteína es un nutriente esencial que ayuda a mantener la masa muscular, la fuerza y la independencia, especialmente a medida que envejecemos. Sin embargo, casi la mitad de los adultos mayores de 70 años no consumen suficiente proteína para prevenir la pérdida muscular relacionada con la edad, conocida como sarcopenia.
  • Pero consumir suficiente proteína solo a través de los alimentos es un desafío, por ello, es válido preguntarse si las proteínas en polvo –los suplementos– son una opción conveniente. Sin embargo, debes seguir ciertas recomendaciones, ojalá entregadas por un especialista.

Qué tener en cuenta para elegir una proteína en polvo:

  • Conoce tus necesidades proteicas. Los mayores de 65 años necesitan al menos 1,2 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día. Una sola porción de proteína en polvo suele aportar de 20 a 25 gramos, lo que facilita distribuir su ingesta entre las comidas.
  • Elige proteínas de alta calidad. Busca polvos que contengan los nueve aminoácidos esenciales (histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina), necesarios para el mantenimiento muscular. Estos son compuestos que el cuerpo humano no puede sintetizar por sí mismo y deben obtenerse a través de la dieta. Estos nutrientes son fundamentales para la reparación de tejidos, la síntesis de proteínas y la función inmunológica. Las proteínas de suero, huevo, soja y arvejas se absorben bien y favorecen la salud muscular.
  • Lee atentamente las etiquetas. Evita los productos etiquetados como “ganadores de masa” o mezclas para el rendimiento deportivo, que suelen contener azúcares, grasas o rellenos añadidos que la mayoría de las personas no necesitan.
  • Ten cuidado con los edulcorantes. Algunos polvos contienen edulcorantes artificiales que pueden causar hinchazón, gases o molestias digestivas en personas sensibles.
  • No dependas solo del colágeno. El colágeno en polvo puede ayudar a fortalecer las articulaciones, pero no aporta los aminoácidos esenciales necesarios para la salud muscular.
  • Busca pruebas de terceros. Elige proteínas en polvo que hayan sido analizadas independientemente por organizaciones como la USP (Farmacopea de Estados Unidos) o la NSF –organizaciones independientes que certifican la calidad de los medicamentos e insumos para la salud–, para garantizar su calidad y seguridad.

En resumen:

Cuando se usan con prudencia, los polvos de proteína pueden ayudar a mantener la salud muscular, controlar el apetito y facilitar la satisfacción de las necesidades diarias de proteínas, especialmente a medida que los requerimientos nutricionales cambian con la edad.

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Chat con el especialista: opciones para tratar la obesidad

Foto de Artem Podrez.

Cada mes de enero, personas de todo el mundo hacen una lista con propósitos de Año Nuevo. Un alto porcentaje de ellas, incluye mejorar su salud. Pero cuando se trata de superar la obesidad, los cambios en el estilo de vida por sí solos pueden no ser suficientes.

  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que, en 2022, 1 de cada 8 personas en el mundo vivía con obesidad. En partes de América Latina, se proyecta que las tasas de obesidad en adultos alcancen alrededor del 30% para 2030, según la Federación Mundial de Obesidad.
  • El director médico de Clínica Mayo para Oriente Medio, cirujano metabólico Omar Ghanem, además de director del Departamento de Cirugía Metabólica y Reconstructiva de la Pared Abdominal en la Mayo de Rochester, Minnesota, afirma que las personas deben cuidar su salud a lo largo de todo el año.
  • Sin embargo, el inicio de un nuevo año representa, para mucha gente, un momento significativo para reevaluar su salud y conocer todas las opciones de tratamiento disponibles para la obesidad.

“La obesidad es una enfermedad compleja, no un fracaso personal”, afirma el Dr. Ghanem.

“Muchas personas prueban dietas, programas de ejercicio y medicamentos, pero siguen teniendo dificultades, porque la obesidad tiene múltiples causas: psicológicas, metabólicas, conductuales y genéticas. Al tratarse de una enfermedad compleja, requiere un abordaje terapéutico integral. La cirugía metabólica permite tratar la obesidad de formas que otros tratamientos no pueden”, agrega el cirujano.

Abordando el estigma de la obesidad

A pesar de su creciente prevalencia, la obesidad suele ser malinterpretada. Muchas personas que viven con obesidad se enfrentan al estigma, incluidas suposiciones erróneas como que el peso depende únicamente de la fuerza de voluntad o de la responsabilidad personal.

  • La investigación demuestra que la obesidad es una enfermedad crónica influida por múltiples factores que están fuera del control individual, y que el estigma puede impedir que las personas busquen el tratamiento adecuado.

Una investigación publicada en eClinicalMedicine, de The Lancet, indica que el estigma relacionado con el peso hace que las personas pasen a evitar la atención médica, a tardar en la búsqueda de atención clínica y a confiar menos en los profesionales de la salud, factores que pueden interferir en el acceso a tratamientos adecuados y basados en la evidencia.

Beneficios de la cirugía metabólica:

  • Según estudios, la cirugía metabólica es una terapia eficaz y duradera para la obesidad grave. Por lo general, este tipo de cirugía permite una pérdida del 25% al 30% del peso corporal total, que a menudo se mantiene durante muchos años. La cirugía metabólica, además de favorecer la pérdida de peso, puede ayudar en la mejoría de enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes, la apnea del sueño, la hipertensión arterial y el colesterol elevado.

“Para muchos pacientes, la cirugía representa un punto de inflexión que les permite recuperar la salud”, afirma el Dr. Ghanem. “Algunos pacientes dejan de necesitar medicación para la diabetes o la hipertensión inmediatamente después de la cirugía. Puede ser realmente transformador”.

Más allá de la pérdida de peso: la cirugía abre la puerta a otros cuidados que salvan vidas.

  • El Dr. Ghanem y su equipo tratan de forma habitual a pacientes con necesidades médicas complejas que requieren perder peso antes de poder someterse de manera segura a otras intervenciones, como un trasplante cardíaco o renal, una cirugía de reemplazo articular o la reparación de una hernia.

“Se trata de casos altamente coordinados que implican a cardiólogos, endocrinólogos, anestesiólogos y especialistas en trasplantes. La atención multidisciplinar permite que los pacientes accedan a tratamientos que antes se consideraban inviables”, señala.

-¿Hacia dónde evoluciona el tratamiento de la obesidad?

-Una estrategia prometedora es la integración de fármacos contra la obesidad con la cirugía. La combinación de terapias médicas y quirúrgicas tiene un enorme potencial, de forma similar a la manera en que se combinan los medicamentos y la cirugía en el tratamiento del cáncer.

La investigación de Mayo Clinic ha demostrado que la cirugía bariátrica aporta beneficios metabólicos a largo plazo, puede reducir el riesgo de cáncer y puede, incluso, realizarse de manera simultánea a un trasplante hepático en pacientes que cumplen criterios clínicos específicos, lo que mejora la supervivencia a largo plazo.


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