Publicidad

6 malos hábitos que sabotean tu salud mental

Publicidad


Presentado por:

Patrocinante

Hola, ya casi terminamos la primera semana de marzo. Estamos, la mayoría, de regreso en la rutina. Ahora que comienza realmente el año en Chile, sería genial esforzarnos por mantenernos inquietos, curiosos y descansar cada vez que cuerpo y mente lo pidan.

  • Como el bienestar es prioridad en estas páginas, te propongo arrancar con un tema de salud mental, que habla de esas cosas que hacemos o nos decimos y que terminan afectando nuestro ánimo. Un extracto de un artículo publicado en Self sobre seis malos hábitos con soluciones prácticas entregadas por terapeutas.
  • Como el próximo 8 de marzo se conmemora otro Día Internacional de la Mujer, te dejo un interesante artículo sobre las desigualdades (las más sutiles) en la salud de las mujeres. Un dato: las mujeres viven con mala salud un 25% más de sus vidas que los hombres. 
  • En Mito o Verdad, puedes leer si la mantequilla de maní te puede ayudar, si ya tienes más de 50 años, a mantener o recuperar tu musculatura.

Y en el Chat con los especialistas, varias voces especializadas nos recuerdan que existen las enfermedades raras o huérfanas, a propósito de que el pasado 28 de febrero tuvieron su Día Mundial.

  • Antes de comenzar, quiero invitarte a que compartas Efecto Placebo, así nuestra comunidad crecerá más cada día. Si aún no te sumas, o si alguien que te aprecia te compartió este boletín, te invito a que te Inscribas gratis, para que no te pierdas nuestros contenidos de salud y bienestar.
1

Salud mental: cómo superar 6 malos hábitos

Foto de Anete Lusina.

Según el último Termómetro de Salud Mental Achs-UC, el 12,7% de las personas mayores de 18 años en el país presenta algún problema de salud mental. La ansiedad es el indicador con mayor predominio en la población, con un 25,8%. Las mujeres también presentaron mayor prevalencia, con un 35,5%, más de veinte puntos en comparación con los hombres (13,4%).

  • Sabemos que agregar prácticas de autocuidado a la rutina diaria puede hacer maravillas para mejorar el estado de ánimo.
  • Pero, a veces, sentirse mejor tiene más que ver con dejar ir los malos hábitos que podrían estar desgastándote sutilmente en vez de adquirir nuevos.

Es cierto: los terapeutas dicen que un montón de comportamientos cotidianos, como la forma en que te aproximas a hacer tus cosas y la manera en que te relacionas con los demás, pueden sabotear tu salud mental. Pero debido a lo arraigadas que pueden ser estas tendencias, es posible que no te des cuenta de que están haciéndote sentir pésimo.

  • Aquí, expertos identifican los hábitos cotidianos más comunes que te perjudican y entregan comportamientos alternativos para salir de ahí.
  1. Pasas el día en tus pensamientosy no en tu realidad

Es súper normal contemplar (preocuparse o estresarse por…) cosas que sucedieron en el pasado o que podrían suceder en el futuro.

“Por supuesto, vas a dedicar energía mental a evaluar, por ejemplo, una pelea con tu madre o preguntarte si vas a tomar esa oferta laboral. La reflexión puede ayudarte a aprender de los errores del pasado, y mirar hacia el futuro te permite planificar. Pero debes ser consciente de cuánto tiempo estás dedicando a esos pensamientos: este alboroto mental también te saca del presente y te impide experimentar plenamente lo que realmente te está sucediendo”, señala la psicóloga estadounidense y vicepresidenta clínica del directorio de terapeutas online Alma, Elisabeth Morray.

  • Eso no es lo ideal, ya que no quieres que tu propia vida pase por ti. Pero más allá de atenuar tu conciencia de los eventos actuales, quedarte en el remolino de tus propios pensamientos también podría obstaculizar tu salud mental a largo plazo.

“Enfocarse en el pasado está conectado con la depresión, y centrarse en el futuro, con la ansiedad”, dice la psicoterapeuta Rebecca Hendrix. Y hacer cualquiera de los dos cosas también podría cambiar tu comportamiento para peor.

  • “Piensa: evitar una conversación importante porque anticipas que alguien puede molestarse o procrastinar el inicio de un proyecto porque ‘predices’ que a tu jefe no le gustará de todos modos, no es correcto” , explica Morray.

Qué hacer: cuando cierto pensamiento te impide participar con lo que sea que esté justo frente a ti, Elisabeth Morray sugiere encontrar cierta distancia psicológica de ella con una técnica llamada defusión cognitiva.

  • Eso puede ser tan simple como nombrar exactamente lo que es, por ejemplo, en lugar de decir “mi vida apesta”, podrías decir “estoy pensando que mi vida apesta”. Parece un pequeño cambio, pero el recordatorio de que esto es solo un pensamiento y no una realidad escrita en piedra puede ayudarte a desafiarlo mejor o dejarlo ir.
  1. Usas lo negativo para motivarte
  • Si alguna vez te has dicho “no voy a orinar hasta que termine esto” o “no puedo almorzar hasta que finalice este proyecto”, has sucumbido a este mal hábito, que puede tomar la apariencia de autodisciplina, pero tiene el efecto mental de castigarte innecesariamente, asegura la psicóloga cofundadora de the First-Gen BIPOC TherapistsLisette Sánchez.
  • Cuando no haces algo de una manera específica o en un momento en particular, “no estás en problemas. Eres un adulto con libre albedrío y puedes crear otros sistemas para ayudarte a hacer las cosas”, dice la terapeuta.
  • Decirte que puedes conseguir un pequeño regalo, como un café helado, si terminas una tarea, podría ser un incentivo útil de vez en cuando. Pero, con el tiempo, te arriesgas a reforzar la idea errónea de que solo mereces cosas buenas cuando pasas por las difíciles.

Sánchez agrega: “Te pondrás en el estado de ansiedad de pensar constantemente en el futuro o en lo que recibirás después de terminar esto”.

Qué hacer: que la tarea en sí sea más agradable o al menos inofensiva. No tienes que amenazarte o colgar una zanahoria al frente para hacer algo.

  • Tal vez solo prepares una taza de chocolate caliente para beber mientras revisas tu bandeja de correo, por ejemplo. Cuando suavizas el golpe de una tarea difícil, sentirás más fácil concentrarte en ella y terminarla.
  1. Te comparas con los demás
  • Probablemente sepas que nada bueno viene de usar los éxitos (o fracasos) de otras personas como un criterio para los tuyos. Sin embargo, es parte de la naturaleza humana evaluarse respecto de otros.
  • Esto es particularmente notable y peligroso con las redes sociales, donde la gente tiende a compartir solo los aspectos más destacados.

“En cualquier escenario te sentirás como si no fueras lo suficientemente bueno o buena, o como si hubiera alguna razón por la que esta otra persona tiene lo que quieres”, explica la doctora Sánchez.

Qué hacer: lo más probable es que no puedas detener este comportamiento por completo, por lo que puede ser útil, al principio, llamar tu atención sobre ello de una manera sin prejuicios. Por ejemplo, tal vez te detengas y pienses: “Me acabo de dar cuenta de que me estoy comparando con esta persona”.

  • A partir de ahí, es posible que puedas reducir tu propia respuesta y cortar la espiral negativa simplemente preguntándote: “¿Y qué?”. Suena tonto, pero cuando haces una pausa por un segundo, podrías tener la liberación de que este pensamiento no requiere una respuesta… Y puedes dejarlo ir”, añade Sánchez.
  • Pero a veces, la punzada resultante de la envidia puede ser dolorosa y no es tan fácil girar, lo que también es importante reconocer. Construir confianza y aprender a amarte son búsquedas largas (aunque muy valiosas).
  1. Te menosprecias
  • Si sueles decirte “siempre hago cosas malas o nunca soy bueno o buena en tal cosa”, son evaluaciones condenatorias. Pero las menos obvias también pueden ser problemáticas.

“Usar palabras como ‘debería’ alrededor de cosas que no son obligaciones morales, como decirte que deberías estar limpiando o haciendo ejercicio, así como descontar o minimizar tus logros, son todos ejemplos sutiles de autoavergonzamiento”, dice la terapeuta especializada en terapia de afirmación de neurodiversidad, Shira Collings.

  • “Intimidarte de esta manera disminuirá tu autoestima y contribuirá a la depresión y la ansiedad”, agrega Collings.
  • Un estudio en atletas y músicos encontró que la autocrítica estaba asociada negativamente con la motivación, mientras que otra investigación la vinculó a la rumia y la procrastinación, ambos sugiriendo que lanzar insultos hacia uno mismo está lejos de la flexibilidad disciplinaria que podrías pensar.

Qué hacer: al igual que la técnica de defusión anterior, se sugiere etiquetar para mantener el diálogo negativo a distancia: “Podrías decir ‘ese es mi juez hablando’, cuando te encuentras criticándote”. El objetivo es separar el lenguaje cruel de tu autopercepción y, al hacerlo, recuerda que estas evaluaciones no son verdades inherentes.

  • Tanto Collings como Hendrix también sugieren fingir que estás hablando con un amigo la próxima vez que empieces a dimensionarte. Probablemente no les dirías que apestan o que son un desastre sin valor o algo remotamente cercano a eso (y lo mismo es cierto para ti).
  1. Descartar un día por pequeñas molestias 
  • Derramar café en tu camisa favorita cuando sales corriendo de casa o recibir temprano el correo –con un tono inapropiado– de un compañero de trabajo, son situaciones que pueden sentirse como presagios negativos para lo que está por venir: de repente estás aceptando que será un día horrible.

El problema de asignar una influencia desoladora a uno o dos eventos desafortunados es que caes en la trampa del sesgo de confirmación: decides que va a ser un mal día (o semana o mes). “Desde ahí, buscas todas las formas de demostrar lo miserable que eres”, explica Lisette Sánchez.

Qué hacer: no es práctico ni productivo sugerir que mantengas una perspectiva optimista en todo momento. “Minimizar eventos molestos es solo positividad tóxica”, añade Sánchez.

  • Lo que puedes hacer es responder con un enfoque más neutral, reconociendo tanto la realidad negativa de la circunstancia como tu capacidad para corregir el rumbo.
  • Por ejemplo, podrías decirte: que sí, en realidad esa cosa fue muy difícil de tratar y tiene sentido que te sientas mal. Luego darte 10 minutos para hacer algo puramente inductor de alegría, como enviar un mensaje de texto a un amigo que te hace reír o desplazarte por memes divertidos.

“No va a borrar el mal evento anterior, pero puede evitar que lleves esa energía durante el resto del día”, aconseja la psicóloga.

  1. Asumir preocupaciones y emociones de otros
  • Si un amigo o familiar estará decepcionado, molesto o triste por algo que haces, no debería ser un factor decisivo para decidir si lo harás o no.
  • Los terapeutas aseguran que, cuando te desvías hacia el tipo de territorio que agrada a la gente, te arriesgas a dejar de lado tus propios intereses. Esto solo te hará infeliz y resentido o resentida.

Qué hacer: satisfacer a todos los que te rodean no es tu carga. Puede ser útil tomarse un tiempo en solitario para reflexionar sobre lo que realmente quieres y no quieres en cualquier situación determinada.

  • También puedes recordarte la realidad liberadora de que no puedes controlar cómo se sienten otros. Entonces, ¿por qué tratar de hacerlo a expensas de tus propios sentimientos y valores?
  • Por supuesto, es una tendencia natural para algunas personas, como todos los comportamientos de esta lista, muchos de los cuales se ven exacerbados por las formas poco saludables en que la sociedad mide cosas como el éxito y la simpatía.

La buena noticia es que, cuando te vuelvas más consciente de cómo podrías estar cayendo en estos patrones mentalmente agotadores, puedes hacer movimientos para salir de tu propio mal camino.

2

Mujeres: la escondida desigualdad en salud

Foto de juliane Monari.

El próximo 8 de marzo se conmemora un nuevo Día Internacional de la Mujer y el lema de la ONU para 2026 se centra en “Derechos. Justicia. Acción. Para todas las mujeres y niñas”, enfocándose en la igualdad de justicia y la eliminación de barreras estructurales.

  • Sin embargo, hay personas que piensan que no se debe avanzar en esto. Así lo asegura el Informe de Brecha de Género 2026, realizado por OBS Business School, institución perteneciente a la red de educación Planeta Formación y Universidades.
  • Entre los resultados, 52% de los  jóvenes de entre 16 y 24 años de países occidentales cree que el feminismo ha sobrepasado sus objetivos y está generando discriminación hacia los hombres.

El informe identifica y analiza desigualdades que no siempre se perciben, por lo que no se miden y, por ello, rara vez se incorporan de forma estructural en la toma de decisiones públicas y privadas. Precisamente, esta falta de visibilidad de la desigualdad es otra de las razones que impiden avanzar. Especialmente en lo que a desigualdad en salud se refiere.

Cerrar la brecha de salud de las mujeres podría generar 75 millones de años de vida ajustados por discapacidad al año (el equivalente a agregar siete días saludables anualmente por mujer) y generar un billón de dólares en el PIB mundial anual para 2040.

Desigualdad y salud autopercibida

Mientras se repite el argumento de que las mujeres tienen mejor salud porque viven más años, la investigación revela que, pese a que esto sea cierto, lo hacen con una peor calidad de vida y una peor salud autopercibida. Esa es la desigualdad que no se ve.

  • Así, un informe de 2024 de The Lancet Public Health a nivel mundial señaló que la diferencias entre mujeres y hombres continúan aumentando con la edad, lo que deja a las mujeres con mayores niveles de enfermedad y discapacidad a lo largo de sus vidas. Precisamente, porque tienden a vivir más que los hombres

El estudio sugiere que los principales factores que contribuyen a la pérdida de salud que perjudica a las mujeres a nivel mundial son la lumbalgia, los trastornos depresivos, las cefaleas, los trastornos de ansiedad, otros trastornos musculoesqueléticos, la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, y el VIH/SIDA.

  • Desarrollando esta idea, el informe señala que las mujeres y las niñas enfrentan tasas más altas de mala salud física y mental autodeclarada, riesgos específicos de género relacionados con el embarazo y el parto, tasas más bajas de participación en actividad física y deporte, y peores experiencias de atención médica (por ejemplo, necesidades de atención médica no satisfechas, diagnóstico erróneo o infradiagnóstico).

La medicina androcéntrica

Volviendo a la reciente publicación de OBS Business School, se señala una cuestión clave: la medicina moderna se ha construido históricamente sobre un supuesto implícito: el cuerpo masculino como referencia universal.

  • Este sesgo ha permeado el diseño de los ensayos clínicos, la formulación de hipótesis biomédicas y la interpretación de resultados durante décadas.

Según se cita en el documento, estudios publicados en Nature y The Lancet subrayan que las fases tempranas de los ensayos clínicos (fases 1 y 2), cruciales para determinar dosis, seguridad y efectos adversos, continúan reclutando mayoritariamente a hombres. En muchos ámbitos terapéuticos, menos de 30% de las personas participantes está compuesto por mujeres y, aunque su proporción ha aumentado en áreas como oncología o enfermedades autoinmunes, persisten déficits relevantes en cardiología, neurología y farmacología clínica.

  • Es esta falta de representación la que tiene consecuencias clínicas tangibles: diagnósticos tardíos, tratamientos menos eficaces y mayor carga de efectos adversos. Es por ello que, en los últimos años, se ha consolidado un consenso científico en torno a la necesidad de incorporar el género como variable biológica en todas las fases de la investigación biomédica.

Pese a ello, parece que la desigualdad en salud es una cuestión multifactorial, que sin duda necesita ser vista y reconocida para ser abordada.

3

Mito o Verdad: la mantequilla de maní aumenta la potencia muscular de los mayores

Foto de SHVETS production.

¿Sabes qué es la sarcopenia? Es la pérdida de masa muscular en las personas mayores. El proceso se acelera pasados los 50 años, afectando la movilidad y con ello la autonomía.

  • La buena noticia es que es reversible con un entrenamiento de fuerza (pesas, bandas) y una dieta rica en proteínas.
  • Mantener la masa muscular es fundamental a medida que cumplimos años, porque músculos fuertes nos protegen de caídas, diabetes y mejoran nuestra calidad de vida.

Hablando de proteínas, un ensayo clínico realizado por investigadores del Instituto de Actividad Física y Nutrición (IPAN) de la Universidad Deakin en Melbourne, Australia, encontró que una porción diaria de mantequilla de maní aumentaba significativamente la potencia muscular en los adultos mayores. Los hallazgos se publicaron recientemente en el Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle (JCSM).

  • El estudio fue dirigido por el profesor asociado e investigador de nutrición, en el Instituto de Actividad Física y Nutrición de la Universidad Deakin, Sze-Yen Tan.

La investigación siguió a 120 adultos, de 66 a 89 años, que vivían de forma independiente en su comunidad, pero estaban en riesgo de caídas.

  • La mitad de los participantes fueron asignados aleatoriamente al grupo de intervención para comer 43 gramos diarios (aproximadamente tres cucharadas) de una mantequilla de maní natural disponible comercialmente, mientras que los demás continuaron con su estilo de vida, dieta y rutinas de ejercicio habituales.

Después de seis meses, cada grupo completó cinco pruebas físicas. Los participantes que estaban consumiendo mantequilla de maní realizaron las pruebas más rápido que el grupo de control que no la comió.

  • El grupo de mantequilla de maní aumentó su ingesta tanto de proteínas como grasas insaturadas y sus integrantes no experimentaron aumento de peso.

“Ser capaz de completar la prueba más rápido significa una mayor potencia muscular. La fuerza muscular permite a las personas mayores realizar actividades de la vida diaria, como subir escaleras y levantarse de una silla. El aumento de la fuerza muscular también reduce el riesgo de caídas, que es una razón común para la pérdida de independencia, la calidad de vida e incluso la muerte prematura”, explica el doctor Sze-Yen Tan.

  • La investigación muestra que la mantequilla de maní puede ser una forma fácil y asequible de mejorar la nutrición y la fuerza muscular entre los adultos mayores. El maní contiene más proteínas que cualquier nuez y, en el estudio, los participantes consumieron 10 gramos de proteína al día proveniente de la porción de mantequilla de maní.

“Nuestro estudio muestra que comer mantequilla de maní natural, como refrigerio o parte de una comida, se puede usar en combinación con estas terapias para mejorar aún más la potencia muscular y mejorar la nutrición al mismo tiempo”, dice Tan.

  • A menudo, las personas mayores recurren a suplementos de nutrición oral de venta libre para mejorar su ingesta dietética. Sin embargo, estos pueden resultar caros y el sabor puede ser desconocido, lo que lleva a una mala absorción.

“La mantequilla de maní, que es una fuente naturalmente rica en nutrientes, incluyendo proteínas y grasas saludables, puede ser una alternativa accesible y apetecible a los suplementos comerciales de nutrición oral. Más importante aún, la mantequilla de maní es familiar para la mayoría de las personas, incluidos los mayores, y su forma la hace adecuada para aquellos con problemas de dentición que podrían tener dificultades para comer nueces enteras”, agrega Tan.

4

Chat con los especialistas: esas raras enfermedades huérfanas

Foto de Susanne Jutzeler, suju-foto.

Cada año el Día Mundial de las Enfermedades Raras se conmemora el 28 de febrero, para destacar que, aunque individualmente estas condiciones se presentan en 1 de cada 2 mil personas, en conjunto las más de 7 mil enfermedades raras afectan a un número que supera los 400 millones de individuos en el mundo.

  • Se considera que en Latinoamérica cerca de 50 millones de personas viven con alguna enfermedad rara o poco frecuente (hasta en 5 de cada 10 mil habitantes), que en su mayoría tienen origen genético (72%), aunque también existen otras que responden a etiologías diversas, como infecciosas, ambientales y hasta neoplásicas.
  • De cualquier forma, pacientes y familias que las sufren comparten en la región verdaderas odiseas diagnósticas y enfrentan graves dificultades para tratarlas. Y su diagnóstico suele demorar unos 6 años, tras realizar múltiples consultas con aproximadamente 17 especialistas diferentes.

En Chile, más de 1 millón de personas padecen una enfermedad rara o poco frecuente (EPOF), según cifras del Ministerio de Salud (Minsal). Aunque cada una de estas condiciones afecta a menos de una persona por cada 2 mil habitantes, en su conjunto representan un problema sanitario de alto impacto.

  • La mayoría son crónicas, muchas veces progresivas y de elevada complejidad, lo que dificulta su diagnóstico y, a la vez, exige tratamientos especializados, en la mayoría de los casos de alto costo.
  • El Sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES) y la Ley Ricarte Soto, que financia diagnósticos y tratamientos de alto costo para determinadas patologías, son de gran ayuda. Sin embargo, no todas las enfermedades están incorporadas y la inclusión de nuevas terapias suele avanzar a un ritmo menor que la innovación científica y la urgencia de los pacientes y sus familias.

“El desafío no es solo clínico, sino también organizacional y ético. Cuando no existen mecanismos adecuados de cobertura, el acceso puede depender de la capacidad económica individual, generando inequidades profundas”, señala el hematólogo del Hospital Barros Luco Trudeau, Nicolás Rodríguez.

Hemofilia: desafíos y brechas en Chile

  • La hemofilia es un trastorno poco frecuente en el que la sangre no coagula de la forma habitual, lo que causa sangrados excesivos, hematomas y hemorragias internas. En general, esta enfermedad se hereda, pero hasta un tercio de los casos son esporádicos.

“Si bien en Chile existe cobertura a través del sistema público, en la práctica hay brechas importantes en el acceso oportuno al diagnóstico, a tratamientos modernos y a especialistas”, señala la presidenta de la Corporación de Pacientes con Hemofilia (COPHEM), Ana María Orellana.

  • Asimismo, asegura que la innovación terapéutica es clave no solo para el paciente, sino también para la estabilidad de sus cuidadores, quienes muchas veces viven en “alerta permanente” ante posibles sangrados.

“Como madre, puedo decir que no es solo una condición médica, es una realidad que impacta cada aspecto de la vida familiar. El acceso oportuno al tratamiento no es un lujo, es la diferencia entre vivir con limitaciones y vivir con oportunidades”, agrega.

  • Aunque históricamente el tratamiento era reactivo (actuar solo ante el sangrado), hoy el enfoque es preventivo.

“El objetivo de reducir sangrados y daño articular tiene un propósito mayor: permitir que la hemofilia deje de ser un condicionante permanente en la vida diaria. Que la persona desarrolle su proyecto de vida sin que la enfermedad sea un factor limitante”, señala el doctor Rodríguez.

  • Según la doctora especialista en hemostasia y trombosis, Pamela Zúñiga, aunque el GES ha sido una gran iniciativa, los pacientes requieren tratamientos disponibles que son menos invasivos y mejoran la calidad de vida, así como un manejo multidisciplinario (kinesiología, psicología, odontología) y acceso a tratamientos más efectivos que mejoran la calidad de vida, a los cuales hoy solo tiene acceso una minoría de los pacientes.

“La calidad de vida también tiene que ver con expectativas. Actualmente, los niños con tratamientos innovadores están teniendo una vida prácticamente normal”, afirma la doctora.

AME: cuando cada día cuenta

Dentro del universo de las enfermedades poco frecuentes, existen algunas donde el factor tiempo es especialmente crítico.

  • Es el caso de la Atrofia Muscular Espinal (AME), una enfermedad genética grave que afecta las neuronas motoras y compromete funciones vitales como respirar, tragar y moverse.
  • En esta patología, la oportunidad del tratamiento marca la diferencia: cada día sin acceso a terapia implica la pérdida irreversible de neuronas.
  • La neuróloga pediátrica y académica de la Universidad Católica, María de los Ángeles Beytia, advierte que la judicialización es ineficiente para el Estado, ya que, al no existir convenios de precio, el país termina pagando costos comerciales más altos por los medicamentos, obteniendo peores resultados clínicos debido a la tardanza en la administración.

“Estar expuesto a trámites judiciales tiene un desgaste súper importante para la familia y el sistema. Y lo más grave es que, mientras dura el proceso, el paciente pierde funciones motoras que, a veces, no se recuperan”, afirma.

  • Carolina Soto, madre de una menor de ocho meses que padece la enfermedad, relata cómo la Corte Suprema rechazó el acceso a una terapia vital.

“En nuestro caso fueron 7 meses perdidos por pura jurisprudencia. Ojalá se vele por la vida y no por lo monetario, porque el tratamiento, si no se da a tiempo, solo hace que empeore la condición y se mueran las neuronas motoras”, enfatiza.


Presentado por:

Patrocinante

Aquí termina esta edición de Efecto Placebo. Que tengas excelente semana. Si tienes algún comentario, duda o información que quieras compartir, puedes escribirme a efectoplacebo@elmostrador.cl.

Inscríbete gratis en Efecto Placebo el newsletter de salud de El Mostrador. Cada jueves te informaremos sobre las últimas investigaciones, terapias, avances en medicina y las claves para alcanzar el bienestar.

Publicidad