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Viajes

Pequeñas viñas del Valle de Colchagua: un oasis en medio de la pandemia y la sequía que atraviesa el país

por 25 noviembre, 2020

Pequeñas viñas del Valle de Colchagua: un oasis en medio de la pandemia y la sequía que atraviesa el país
En un ambiente sustentable y con una producción a baja escala, las viñas boutique del sector del Valle de Colchagua son como un oasis en medio de la sequía y la crisis que dejó la pandemia en el sector turístico en Chile, y surgen como un polo turístico para los amantes del vino, el descanso y la buena comida. 
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Santa Ana es un sector ubicado a 50 kilómetros de Pichilemu, entre Peralillo y Marchigüe, en la zona más cercana a la costa del Valle de Colchagua. Rodeado de cerros, tiene un clima seco y caluroso y se ha constituido como un pequeño pero atractivo polo para los amantes del vino.

Lo que este sector ofrece es un descanso al estilo vitivinícola, con tranquilas caminatas por los viñedos y largas conversaciones al calor de la chimenea, acompañados, cómo no, de un buen vino de producción local.

Son siete las viñas boutique que se pueden encontrar en la zona, a no más de un kilómetro de distancia entre sí: La Despensa, Clos Santa Ana, Caminomar, La Sirca, Los Chanchitos, Soraya y La Chance. De gran variedad cultural, los propietarios de las viñas son bolivianos, mexicanos, malayos, ingleses, norteamericanos, italianos, pero todos con un norte común: la producción a pequeña escala de un vino de alta calidad.

Hace 18 años Luiz Allegretti, socio de Clos Santa Ana, llegó al lugar con la idea de hacer una pequeña viña boutique que entregara el mejor vino que la zona les permitiera producir. 

Siete años necesitó la tierra para recuperarse del daño que las prácticas agrícolas tradicionales dejaron en el lugar y cinco años más para estudiar las condiciones del suelo y decidir qué tipo de vino es el mejor para producir en la zona.
Desde el 2015 la viña Santa Ana tiene una producción de no más de 10.000 botellas de vino al año, un proceso completamente manual, donde en ninguna de sus etapas se utiliza insumos industriales o sintéticos. 

Un oasis en medio del desierto

La producción de vinos este año tuvo una baja de 13,4% en comparación al año 2019, de acuerdo a los resultados del Informe Nacional de Producción de Vinos 2020 presentado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y su principal causa sería la sequía que se ha mantenido durante varios años consecutivos. 

En este contexto las viñas del Valle de Colchagua son un oasis en el desierto. La producción de vinos en la zona no se ha visto en nada afectada por lo que es esta sequía a nivel nacional, ya que según explica Luiz Allegretti, el agua de la zona se sabe aprovechar. 

La viña Santa Ana adquiere el agua de la cordillera, pero lo que explica Allegretti, es que su mayor instrumento en lo que se refiere al agua, es la capacidad de captarla y almacenarla.

Afortunadamente el lugar cuenta con un humedal en sus inmediaciones y según explica Allegretti, este también cumple una función económica en el proceso, ya que es el encargado de mantener alimentadas las napas subterráneas de las cuales se alimentan las viñas.

De esta forma, se preocupan de mantener el humedal en perfectas condiciones, para que pueda captar y almacenar el agua que cae en el invierno y la que llega de la cordillera. Además, cuenta que para no estorbar a los animales que llegan al lugar, construyeron un pozo aparte, así “compartimos el agua, pero no el espacio, ya que el mayor error es que por un kilo más mates a tu gallina de huevos de oro” explica Allegretti. 

Con respecto a este tema, además comenta que en Chile no falta agua y que el problema es que mucha de esta se pierde. En este contexto, Allegretti explica que  “es absurdo que un país como Chile con vocación agrícola no tenga más del 70% de los riegos tecnificados, todavía vemos que las grandes empresas usan el riego por inundación”. 

Un polo turístico 

A Santa Ana se llega en general por el boca a boca. Reciben pocas visitas de chilenos, ya que desde que el reconocido crítico de vinos y licores inglés Simon J. Woolf publicó a la viña en su lista de lugares que “hay que visitar”, la demanda de visitas y tours en extranjeros aumentó considerablemente.

Con la llegada de la pandemia durante el primer semestre suspendieron las visitas, pero ya se encuentran abiertos nuevamente. Al ser viñas boutique, la atención es tan personalizada que los tours y degustaciones las hacen los mismos dueños, por lo que siempre han recibido pocas visitas a la vez.

Se puede planear una visita por el día o por el fin de semana, y catar vinos de una sola viña o recorrer todas las de la zona. Asimismo, cada viña ofrece una experiencia distinta: La Sirca y La Despensa, por ejemplo, tienen un ambiente más familiar, mientras Clos Santa Ana y Caminomar están pensadas para recibir grupos de adultos.
Los tours contemplan una estadía campestre, cómoda, con buena comida y, por supuesto, buenos vinos.

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