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Agua en las ciudades Opinión

Agua en las ciudades

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Alberto Texido Zlatar
Por : Alberto Texido Zlatar Arquitecto PhD, Académico FAU Universidad de Chile @DataLabU, ex Presidente del Colegio de Arquitectos de Chile, Consejero CPI (Consejo de Políticas de Infraestructura)
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En un nuevo “Día mundial del agua” conviene poner a la vista los desafíos en infraestructura en nuestras ciudades, tanto en el uso eficiente como en la búsqueda de nuevas fuentes que aporten resiliencia y reutilización.


En Chile -con un sistema resuelto desde la Asociación Público Privada-, destaca el caso de Santiago tanto por avances en la redundancia de dotación como en el tratamiento de aguas servidas, señales de buenos acuerdos y resultados.

En regiones, el caso de Antofagasta -completamente abastecida por la desalación-, se complementa con sistemas de reutilización y reciclaje, que poco a poco se irán manifestando en abaratamiento y disponibilidad, para uso humano pero también con posibilidades para más espacios públicos vegetados y sombríos e incluso agricultura de pequeña escala.

O el caso de Aconcagua o Tocopilla, con nuevas desaladoras al servicio de la minería y la agricultura, siempre con la posibilidad de beneficiar comunidades vecinas.

Asimismo, notables parques urbanos Minvu en Copiapó, Valparaíso y Puerto Montt y mientras el ministerio de Obras Públicas continúa materializando bordes costeros y embalses, algunos con importante atracción recreativa, y Coquimbo anuncia la primera desaladora concesionada como experiencia replicable en otras ciudades con escasez o que se plantean crecimiento.

Entonces -además del consumo humano, la minería o la producción agrícola-, tenemos la oportunidad de que se generen fuentes con desalación sustentable y nuevas plantas de reciclaje terciario que vuelvan al mar, se facilita el regadío de mejores y nuevos espacios públicos en la mayoría de nuestras ciudades donde son escasos y se requiere amortiguación de inundaciones en costas y riberas, o también humectación de la interfaz urbano forestal.

Es decir, el agua es vida, producción y alimento, pero también puede crear nuevos parques, más sombra y fuentes de más calidad de vida, encuentro social y oportunidades económicas en nuestras ciudades, avanzando en resolver el déficit, que aún requiere más que duplicarse, de 5 a 10 m2 de áreas verdes por habitante.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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