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Rusia denunció “intercepción ilegal” de exbuque petrolero venezolano por parte de EEUU MUNDO

Rusia denunció “intercepción ilegal” de exbuque petrolero venezolano por parte de EEUU

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Moscú acusó a Estados Unidos de violar el derecho internacional al interceptar en alta mar al petrolero Marinera, que navegaba bajo bandera rusa, mientras Londres confirmó apoyo militar a la operación liderada por Washington.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Rusia denunció como “ilegal” la intercepción del petrolero Marinera por parte de Estados Unidos en aguas internacionales, alegando una violación a la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. Washington defendió la acción en el marco del bloqueo a buques vinculados al crudo venezolano, mientras el Reino Unido confirmó haber entregado apoyo operativo a la operación, intensificando la tensión diplomática entre las potencias.
Desarrollado por El Mostrador

El Ministerio de Transportes de Rusia denunció este miércoles la “intercepción ilegal” del petrolero Marinera, ex Bella 1, por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos, cuando navegaba bajo bandera rusa en aguas internacionales del Atlántico.

Según un comunicado difundido por la autoridad rusa, el abordaje ocurrió “en mar abierto y fuera de los límites de las aguas territoriales de país alguno”, momento en que el buque fue interceptado y se perdió contacto con la nave. Moscú sostuvo que la acción contraviene la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, que consagra la libertad de navegación en alta mar.

El ministerio afirmó que el petrolero recibió el 24 de diciembre de 2025 un permiso temporal para navegar bajo bandera rusa, “otorgado sobre la base de la legislación rusa y las normas del derecho internacional”, y recalcó que ningún Estado tiene derecho a usar la fuerza contra buques debidamente registrados en jurisdicciones de terceros países.

Desde Washington, un funcionario citado por The New York Times confirmó que la Guardia Costera estadounidense abordó con éxito el tanquero, que había repelido un intento previo de intercepción en diciembre y se había internado en el Atlántico. Durante la persecución, la tripulación pintó una bandera rusa en el casco, cambió el nombre del buque y modificó su matrícula.

Las autoridades estadounidenses indicaron que no hubo resistencia durante el abordaje y que no se detectó presencia de buques rusos en las inmediaciones, pese a que The Wall Street Journal informó que Moscú había enviado un submarino para escoltar al petrolero y solicitado a Washington que cesara la persecución.

La intercepción se enmarca en el bloqueo que mantiene Estados Unidos contra buques cisterna que transportan crudo venezolano, incluso tras la captura del expresidente Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York. Con esta acción, ya son tres los tanqueros vinculados a Venezuela e integrados a la denominada “flota fantasma” que han sido incautados por EE.UU., a los que se sumó un cuarto operativo anunciado minutos después en el Caribe.

En paralelo, el Ministerio de Exteriores ruso había expresado su preocupación por la “situación anormal” en torno al Marinera, denunciando una atención “excesiva y desproporcionada” por parte de fuerzas de Estados Unidos y la OTAN hacia un navío civil.

Apoyo de Reino Unido

La tensión aumentó luego de que el Reino Unido confirmara haber entregado “apoyo operativo” a Estados Unidos para la intercepción del buque en el Atlántico Norte, en un área cercana a Islandia y Groenlandia. El Ministerio de Defensa británico informó que utilizó el buque de reabastecimiento RFA Tideforce y apoyo de vigilancia aérea de la RAF.

El ministro de Defensa británico, John Healey, calificó la operación como una “exitosa intercepción” y afirmó que el petrolero forma parte de un “eje ruso-iraní de evasión de sanciones”. Londres aseguró que su participación se realizó “en pleno cumplimiento del derecho internacional” y advirtió que continuará intensificando acciones contra la llamada flota fantasma rusa.

El episodio ocurre en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre Washington y Moscú, y cuando también se reabren dudas en Europa sobre la relación transatlántica y el rol de la OTAN, en un contexto marcado por las reiteradas declaraciones de Estados Unidos sobre Groenlandia.

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