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La emergencia económica y los primeros 90 días Opinión AgenciaUno

La emergencia económica y los primeros 90 días

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José Antonio Valenzuela M.
Por : José Antonio Valenzuela M. Director de Incidencia de Pivotes
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El sentido de urgencia para enfrentar la crisis económica exige pisar el acelerador al máximo, pero, mientras hacemos eso, miremos si es tiempo de neumáticos o un motor nuevo, porque de lo contrario puede que no lleguemos mucho más lejos que en ocasiones anteriores.


José Antonio Kast será el nuevo Presidente de Chile, el más votado en la historia del país, y junto a él se instalará un Gobierno de emergencia, con la tarea de hacerse cargo de un país en crisis. La prioridad para los primeros 90 días será seleccionar una batería de medidas que muevan la aguja en el largo plazo, pero que al mismo tiempo permitan mostrar avances en el corto.

Si nos enfocamos en la crisis económica, la prioridad es volver a crecer y crear más y mejor trabajo, lo que exige una inyección importante de inversión, por un lado, y un esfuerzo por reducir los costos del trabajo formal, por el otro. No es poco lo que nuevos buenos elencos pueden lograr, pero no debemos perder de vista que nuestro potencial económico hoy está muy limitado por nuestra regulación.

Es una distinción que puede parecer árida, pero que es fundamental para ampliar los límites existentes para el crecimiento del país. Lo vemos en nuestras mismas trayectorias vitales: si salimos de cuarto medio y nos lanzamos de inmediato al mundo laboral, podemos poner todo el empeño del mundo, trabajar muchas horas al día para progresar, pero probablemente nuestros resultados estarán dentro de límites estrechos. Eso frustra, porque muchas veces cada dosis adicional de esfuerzo y trabajo duro puede no generar mejoras equivalentes.

En cambio, para los que siguen una carrera universitaria, es más posible mover esos límites. Hacerlo no es fácil, se trata de una inversión costosa y tediosa, implica hacer un sacrificio, pero mientras más postergamos esa decisión, más sacrificamos bienestar futuro.

¿Qué tiene que ver esto con el Gobierno de emergencia y la crisis económica que vivimos? Todo. Un nuevo elenco puede hacer una gran diferencia con una mejor gestión, pero dentro de un perímetro acotado. Al poco andar descubriremos que hace falta romper con camisas de fuerza que no dejan ampliar esa frontera. En materia económica no hay otra forma de hacer eso que con reformas estructurales.

Dos ejemplos concretos. El principal permiso para invertir en Chile cada vez toma más tiempo en ser obtenido y funciona con altos niveles de incertidumbre. En materia laboral, a punta de encarecer y rigidizar la legislación laboral, hoy se necesita crecer mucho más que hace 5 años para generar el mismo número de trabajos.

¿Qué hacer? Caminar y mascar chicle. Gestión y medidas administrativas rápidas que nos lleven lo más cerca del perímetro que podamos. Pero también, y con la misma fuerza y sentido de urgencia, reformas estructurales impostergables que muevan el límite de lo posible. Son conocidas, no se requiere inventar la rueda: rediseñar el sistema de evaluación ambiental de modo que genere certezas tempranas; modificar la indemnización por años de servicio, para hacerla a todo evento, pero menos costosa; introducir esquemas laborales flexibles y adaptables, que permitan contratos, jornadas y descripción de responsabilidades menos rígidas que las actuales.

El sentido de urgencia para enfrentar la crisis económica exige pisar el acelerador al máximo, pero, mientras hacemos eso, miremos si es tiempo de neumáticos o un motor nuevo, porque de lo contrario puede que no lleguemos mucho más lejos que en ocasiones anteriores.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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