Chile y el acuerdo UE-Mercosur: la urgencia de competir
Señor director:
Mientras Chile prepara el relevo en el Palacio de La Moneda y se adentra en este caluroso verano, el 2026 comienza también con altas temperaturas en el contexto regional. Y en este tumulto, la noticia de la firma del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Mercosur podría pasar inadvertida, especialmente para los países que, como Chile, no forman parte integrante de ninguno de los dos bloques, aunque sí mantienen relaciones privilegiadas con ambos.
El país ha mantenido históricamente una posición de ventaja gracias a su red de acuerdos con Europa, lo cual ha favorecido tanto la atracción de inversiones en sectores clave, como la energía o infraestructura, además de facilidades para acceder mercado europeo para rubros representativos de la industria nacional, de productos y servicios de alto valor. Sin embargo, la firma de este tratado anticipa un escenario en el que esta brecha de competitividad estructural de Chile comenzaría a reducirse por una perspectiva de mejora de los competidores.
En un contexto donde el Mercosur ofrecerá mayor estabilidad normativa y acceso preferencial a materias primas críticas, Chile deberá trabajar en robustecer su certeza jurídica, seguridad y una modernización tributaria efectiva, para así mantener el atractivo del país. Sumado a que Chile deberá mejorar la calidad, confianza y sostenibilidad de los productos que enviará a Europa, para así mantenerse competitivo.
Acelerar el crecimiento económico, mediante la atracción de inversiones extranjeras, y el apoyo a las empresas exportadoras, han sido temas centrales en la campaña que condujo a la victoria al presidente electo, José Antonio Kast. El futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha planteado la necesidad de recuperar liderazgo en sectores clave como la minería, con la meta de elevar la producción de cobre en un 10% en menos de dos años; la construcción, mediante la desregulación urbana y la liberalización del suelo; y la exportación de servicios de alto valor agregado.
Pues bien, acelerar esta agenda y comunicar adecuadamente, tanto internamente como en Europa, puede fortalecer la posición del país, anticipándose a ese escenario de mayor competencia.
Ante la entrada en vigor del ‘Acuerdo Interino’ previsto para 2026, las empresas chilenas deben blindar su posición en Europa. La clave está en desplegar estrategias que evidencien nuestra sostenibilidad y confiabilidad. Aunque Chile tiene la ventaja de la experiencia, no hay tiempo que perder: los competidores ya están moviendo sus cartas y no podemos dormirnos.
Germán Pariente,
Director General de LLYC Chile & South Latam