Publicidad

Ministerio de la Mujer

Publicidad
Por: Eduardo Durán 


Señor Director:

Quiero manifestar mi decepción frente a la reacción de sectores de la izquierda ante el nombramiento de Judith Marín como nueva ministra de la Mujer. Una vez más, se anteponen características personales y convicciones religiosas a un trabajo que aún no comienza. Chile ya evaluó un programa de gobierno y eligió democráticamente a un nuevo Presidente. Será sobre esos lineamientos, legítimamente aprobados en las urnas, que cada ministro deberá ser evaluado.

Esta lógica de cancelación permanente resulta inaceptable. En una democracia no importa si una ministra es evangélica, católica o judía, ni cuáles sean sus creencias personales, sino su capacidad de cumplir la ley, implementar políticas públicas y responder a las responsabilidades del cargo. Desviar el debate hacia la vida personal de las autoridades no contribuye en nada a resolver los problemas reales del país.

El Ministerio de la Mujer no es un ministerio feminista, es un órgano del Estado cuyo mandato es visibilizar las problemáticas que afectan a las mujeres y garantizar derechos que hoy están consagrados por ley. Además, es fundamental recordar que las mujeres no son un bloque homogéneo. En Chile existen mujeres feministas y conservadoras, evangélicas, católicas y laicas; mujeres rurales y migrantes; trabajadoras, madres solteras y mujeres sin hijos. El Estado debe ser capaz de representar esa diversidad, no imponer una sola mirada.

El foco del debate debiera estar en cómo fortalecemos efectivamente la protección de las mujeres, y no en descalificaciones que empobrecen la discusión pública.

Eduardo Durán
Diputado Renovación Nacional
Publicidad